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viernes, 15 de diciembre de 2017

Vania Escenas de la vida y de la educación física.

Vania, escenas de la vida. De Chéjov. Dir. Àlex Rigola

Antes de entrar, no sé por qué, estábamos hablando de los ejercicios físicos que hacen los actores para prepararse y constituyen el entrenamiento del actor. Y cuando entramos al cajón en el que se representaba la obra, allí estaban Ariadna Gil, Irene Escolar, Gonzalo Cunill y Luis Bermejo intentando mantener en alto un globo impulsándolo con la cabeza. Dije a María José que eso era un ejercicio típico de entrenamiento de actor, pero no hablamos más porque ya estábamos en nuestras localidades y, aunque la obra no había empezado, la presencia de los actores induce al silencio.

Empezaron a hablar y que bellas voces y que texto tan bonito. Qué bien construido el discurso y que bien dicho. Pero poco a poco, unos actores más que otros, empezaron a bajar el tono de voz y, a pesar de la proximidad en aquel cajón, que nos habían avisado que podía ser claustrofóbico, ya no les oíamos bien. Previsor y sordo, saque del bolsillo unos audífonos y la voz volvió a mí. Aún así a veces… casi que no oía. Pensaba en lo mal que lo estaría pasando mi amigo que tampoco oye bien. Luego vi que mucha gente no se enteraba y se distraía. Para todos era un consuelo cuando hablaba Ariadna Gil que, sin perder la intimidad ni la melancolía del discurso, se hacía oír sin artificios.

Golpear un globo con la cabeza te obliga a mirar al objeto de tu atención, mantener la espalda recta y la cabeza erguida si quieres impulsarlo hacia arriba y tener conciencia de dónde está el compañero para cumplir con el objetivo compartido de que no caiga al suelo. Si se hace mientras se recita un texto, un diálogo, te obliga a unificar el objetivo espacial con el discurso, tal vez con una emoción. Se le puede dotar de más sentidos a ese ejercicio tan simple. Es un buen ejercicio que ayuda a mejorar la presencia del actor en escena. Si intentas impulsar el globo con el aliento te ayuda a proyectar la voz.
A lo que íbamos, no se oía bien y, por mucho que alguna vanguardia parezca decir lo contrario, eso no puede ser bueno.

***
Ya lo decía Ignacio Meras, en el siglo XVIII en El arte del teatro, 1783, mejor de lo que lo pueda decir yo: “El medio de hacer salir la voz con un sonido lleno, dulce y natural, es uno de los estudios más necesarios para el teatro… Un estudio continuado consigue dar al garguero mucho más flexibilidad que no tiene naturalmente”. Después habla de declamación que aclara como los antiguos entendían mal la palabra declamación y que no consiste en gritar, y concluye que “no es la fuerza de la voz la que forma el grito, y sí la manera de producir el sonido…” Vamos, que no es necesario hablar al cuello de la camisa para que se entienda intimidad o melancolía.

Lo mejor es leerlo en ese enlace que doy, que para eso la Biblioteca Cervantes se ha preocupado de ponerlo visible para todos.

https://www.pinterest.es/pin/336362665897403246/
Luego el libro sigue explicando cual es la manera de representar los humores y los sentimientos. Esta idea la recoge despues Delsarte (1811-1871) que se ocupó de conectar el gesto con la voz y las emociones. Su aportación, que inspiró a las vanguardias de la danza y el teatro, se sistematizó a finales del siglo XIX en una llamada “gimnasia Delsarte” que dejó su influencia en la gimnasia artística (hay que pensar en la gimnasia artística de principios del siglo XX no el más difícil todavía de la contemporánea).

https://www.pinterest.es/pin/336362665897403712/



La voz, como secuela de la respiración, es una de las cualidades del ser humano que fue objeto de la educación física. También el canto y la declamación que aparecen en los primeros tratados de calistenia del siglo XIX pero que hace referencia a realidades más antiguas, como es la evidencia de que se incluían entre los juegos griegos de la antigüedad clásica.

Todo esto al hilo de que en la representación de Vania que comento, no se oía fácilmente y si uno se tiene que esforzar mucho en oír pierde la finura de un texto inteligente y profundo. Y eso no puede ser bueno.



        



martes, 5 de diciembre de 2017

La educación física de Joaquín Achúcarro

El piano y la calistenia 

 Orquesta Nacional de España. 25 de noviembre de 2017. Dir. Pedro Halffter Caro. Piano Joaquín Achúcarro.

Gimnasia de las profesiones. Dr. Sainbraun
Salió al escenario cojeando, un poco encogido y se sentó en su banco como si no encontrara la postura. Luego empezó el concierto para piano en sol mayor de Ravel.

Creo que el primer uso que hice de la razón fue para que me gustara la música, pues bien, desde que tengo uso de razón musical, supe de Joaquín Achúcarro. Virtud de mi madre, que tenía la tendencia a admirar a los artistas y a los científicos, y aunque seguramente nunca lo había escuchado, de alguna manera debía saber que era prodigio desde niño y si venía al caso lo nombraba. El caso es que forma parte de mi vida de la manera vaga con que se incorpora a la memoria a quien solamente se escucha de y de quien se oye hablar.

Pues bien, ahora, cuando él tiene ochenta y cinco años y yo sesenta y siete hemos coincidido en el Auditorio de Música de Madrid. Empezó el concierto y, por razones que tienen que ver con la emoción y la belleza que no me resultaría fácil explicar, me olvidé de todo. Dejé caer la mirada sobre el pianista. Desde mi localidad no se ve el movimiento virtuoso de las manos, ni falta que hace; nunca me fijé en la mecánica que agita la emoción. Ya sé que cuesta mucho entrenamiento mover los dedos con esa agilidad, pero no es eso lo que voy a admirar a un concierto. Sus brazos y sus manos parecían conectar los sonidos de toda la orquesta con su cuerpo, que se agitaba compacto, sin intención expresiva, como sacudido por descargas eléctricas. Creí que podía caerse de tan inestable que era su equilibrio.

Entonces empecé a pensar en la corporeidad, la conciencia corporal o la educación física de los pianistas; de los pianistas buenos. Tuve algunas ideas tópicas: la misión del cuerpo será no entorpecer la expresión que se intenta. Puesto en positivo sería que el cuerpo facilite el flujo de las ideas. Deberían amar su cuerpo, permitirle que se exprese, no reprimirle, pensé. Con esto tuve bastante porque puede intuirse que no es poca la complejidad de las ideas.
Todo lo demás, sobre su educación física lo dice él y lo he leído en dos entrevistas: una de cuando tenía ochenta años y otra de este año, con ochenta y cinco.
  
“…tocar el piano, además de la enorme concentración mental que requiere, es un hecho muscular y que, por tanto, hay que tener los músculos preparados…” Luego hace alusión al dolor y las lesiones.
“…el sonido tiene sus leyes y el cuerpo tiene las suyas, y se trata de conjugarlas sin castigar los músculos.”

Joaquín Achúcarro muestra sensibilidad al deporte y, a veces, habla de él como algo ajeno a su ejercicio profesional y próximo a la idea de superación personal que se atribuye a la competición deportiva: (“Nado y monto en bici… subo pendientes del ocho y el diez por ciento todavía”) y, si no fuera músico, dice que tal vez fuera buzo, piloto o tener una relación grande con el mar.

Es consciente de que el deporte que hace tiene un valor instrumental que le permite seguir tocando a los ochenta y cinco años: “No puedo dejarlo: lo tendré que dejar en algún momento, pero de momento continúo; intento estar en buena forma, ser avaro con mis energías para gastarlas en el momento oportuno”. Entiende que esta actitud es aplicable a la vida.
Terminó el Concierto para la mano izquierda de Ravel y con la última nota se puso en pie de un bote, como si hubiera accionado un resorte en su banco, y casi se come al estirado Pedro Halffter.

***

A grande rasgos, la calistenia es un sistema de ejercicios que se centra de forma analítica en los grupos musculares que se quieren entrenar. Se desarrolló durante el siglo XIX y a principios del siglo XX adquirió prestigio como modo de intervención regeneracionista. Encontró una razón de su aplicación en la llamadaGimnasia de las profesiones”. Entre ellas se proponía su uso para los músicos y artistas que se les suponía viciados por ejercer una profesión que producía desequilibrios en el desarrollo corporal.

También se desarrollaron métodos para mejorar las capacidades de los pianistas. En nombre de la incipiente ciencia del entrenamiento se diseñaron auténticos instrumentos de tortura para fortalecer a los pianistas. 



sábado, 11 de noviembre de 2017

El deporte ICON. Un ecosistema de lujo y consumo


El deporte fue el mirlo blanco del futuro de la humanidad a principios del siglo XX. El espíritu deportivo contenía todas las promesas de la relación saludable entre las personas y de estas con el humanismo y la inteligencia. Stefan Zweig lo expresaba muy bien. Pero el deporte también tenía un enorme potencial como mercancía. Adivinen cuál de las dos tendencias ha ganado.

Yo me entretengo en observar como hablan del deporte quienes no tienen intereses deportivos. Últimamente he encontrado referencias al deporte en ICON, que es una revista que se regala cuando se compra el diario El País.

Al abrir al azar la revista, por la página 83, me encontré un anuncio de la SER, con un hípster o barbudo atildado y un texto que decía “Un gol es como un orgasmo”. En letra muy pequeñita decía Creo en el fútbol. Creo en carrusel. Pensé que quien había escrito eso no sabía nada de goles ni de orgasmos. Por otra parte la fotografía de un hombre solo con gesto de placer sugiere más una paja que sexo compartido. Por ahí tal vez se entienda: un gol que mete otro es como hacerse una paja, algo aburrido o un recurso de la frustración. En cualquier caso, hombres y masturbaciones podría ser una buena imagen de la pasión por el fútbol.

Me pregunté si habría más alusiones al deporte y rastreé página a página el contenido de esta revista que promociona el consumo y el lujo.
No me resulta sencillo definir la revista, así que describiré alguna de sus características. Tiene casi doscientas páginas en buen papel. Editar esto debe ser muy caro, así que tiene muchísimos anuncios y por eso te la dan gratis. Ya he señalado el subtítulo con el que definen el contenido: Hombres y estilos. No dice mucho. Te queda más claro si te fijas en que, antes de que haya un solo texto, hay páginas completas con anuncios de colonias, coches, relojes, gafas y zapatos. De marcas como: Armani, Prada, Gucci, Dolce Gabana, Breitling, TagHeuer.

Luego la propaganda domina sobre el texto, hay anuncios antes, después durante, dentro y sobre los contenidos literarios, que muchas veces no se distinguen de la propaganda. Pero vamos a lo que nos interesa: Cómo es la presencia del deporte en este ecosistema de lujo y consumo.

La revista se estrena con una carta del director, Lucas Arraut, que confiesa que ha cumplido 39 años y, para que sepamos lo que esto supone, enumera 21 “cosas que no sabía hace 10 años”. “A los 35 empiezas a centrarte en disfrutar de lo accesorio. Un buen hotel, una buena cena, un asiento un poco más cómodo en el avión…” Pues no se me había ocurrido. Y en cuanto al cuidado corporal, la sabiduría adquirida se resume en la siguiente recomendación: “No pagues un año de gimnasio por adelantado. Los pagos mensuales existen por algo”. ¿Cómo se nos podría ocurrir que a los 39 años un hombre no vaya al gimnasio?

En la página 26 un artículo de opinión: Correr para olvidar, de Xavi Sancho. También nos confiesa su edad: 45 años. Es una crónica de sentirse mayor y considera importante describir como se viste para correr en los siguientes términos: Pantalón de algodón de HM, zapatillas Converse, camiseta de The Jam… Y luego, a vueltas con lo que visten otros, el ridículo y el sentimiento de culpa por el abandono físico que le impulsa a correr. Excelente semblanza del corredor de fondo y las razones para correr.

En anuncios: Zapatillas inspiradas en la escalada, polo de tenis, relojes inspirados en el espíritu del automovilismo, otro reloj, TagHeuer, inspirado en el mundo subacuático.
La semblanza de un rapero glotón habla de devorar chankonabe, la comida de los luchadores de sumo.

En un mini reportaje con el epígrafe de deporte para la conciencia, se cuenta la peripecia de “una tribu en la cancha”. Un grupo de jóvenes masai que utiliza el deporte (el cricket) para llamar la atención sobre la mutilación genital. Es una buena idea, aunque es muy débil la relación deporte-reivindicación. Parece que lo exótico de su actividad deportiva les sirve de altavoz para decir no a la mutilación genital. Es impagable el reportaje de Aljazeera "Batting for the 'Last Male Standing".

David Carabén, cantante, iba para futbolista pero por la indiferencia de sus padres, las patadas y, a pesar de un cierto enchufe, por razones que parece que tienen que ver con la “angustia vital” abandonó el deporte.

El Real Madrid anuncia a toda página sus palcos como área VIP y muestra de exclusividad.

A una sección de recomendaciones de libros y música la llaman “EL CULTURISTA” ¿pillan el juego de palabras? El subtítulo es “Cada mes una nueva rutina de ejercicio para poner en forma su cerebro”.

Hablando del mercado de la literatura en los años noventa del siglo veinte, compara a los editores, en New York, cuando se dejaban caer por los talleres de escritura creativa, como los ojeadores de fútbol en un campeonato de alevines. Me intriga la razón de esa metáfora.

La fusión más clara entre fútbol y lujo es el largo reportaje sobre las prendas Uniqlo que tienen a Carles Puyol como modelo. En tres páginas enteras anuncia ropa y en una le hacen una entrevista. A mi Puyol me gusta y si le dejan seguro que tiene cosas que decir. Esto es algo de lo que dice en la entrevista, coartada de vendedores. Ahora juega al padel y “le gusta competir contra su propio cuerpo, esa máquina de precisión…” Nos explica que al terminar el deporte de competición (muy castigado por las lesiones) su preocupación fue recuperarse lo suficiente para llevar una vida normal. Da suficiente para debatir sobre el deporte de élite, la competición, la salud y el deporte; pero son tópicos muy manidos. Con eso ya hay suficiente sobre el deporte, hay que pasar a hablar de la firma que lo contrata como modelo. Tres cualidades para ser “embajador” de Uniqlo: está de acuerdo en la filosofía de hacer accesible la calidad y el buen gusto; me ven como un referente del deporte y de la cultura del esfuerzo y valoraron que tengo una imagen bastante informal y poco convencional. Podría ser parte del manual del deportista que quiere llegar a ser modelo. Una de sus poses se describe así: “El exfutbolista del F.C. Barcelona y de la selección lleva jersey de lana y pantalón tobillero, ambos Uniqlo”. Muy interesante.

Otras dos prendas de vestir con pedigrí deportivo: una sudadera de le Coq Sportif, unas zapatillas Vuitton New Runner (lujo y diseño, dicen).

Y por último, en una sección de eventos, la XXXVII Carrera de la ciencia ICON. Me cuesta trabajo entender la relación del ejercicio de correr con las finalidades que se le atribuye.

Termino de leer y estoy confuso, como siempre. El deporte se nombra para incitar al consumo; también hay buenas ideas sobre la cultura física que desmerecen en esta publicación dedicada al lujo. En toda la revista es tan explícito el valor mercantil que se atribuye al deporte, que me cuesta añadir nada. Tal vez si recurro al subtitulo de la revista: Hombres y estilo ¿Qué estilo? ¿El deporte para crear un estilo de vida en el que el consumo sea el bien supremo, la sumisión al mercado? De esto ya tratamos al hablar de la nacionalizaciónde las masas  .

No son estas las razones por las que vivo deportivamente. Ninguna de ellas me hubiera llevado a ejercer mi profesión de profesor de educación física. Tal vez el reportaje de los masai.  O que haya que revisar qué quiere decir deporte.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Lumière, comienza la aventura y el deporte

El cine y el deporte nacieron al tiempo. Lumière, comienza la aventura 

En este blog intento reflejar las miradas que sobre el deporte, contado como la crónica de una época, encuentro en la literatura y en otras formas narrativas de expresión.

Esta vez ha sido en el cine. Thierry Frémaux en Lumière. Comienza la aventura  recoge las primeras filmaciones (entre 1895 y 1905) de los hermanos Lumière, los inventores del cine. Es la exposición escueta de un centenar de películas (de las más de mil que hicieron) agrupadas por el tema de su contenido, que reflejan la sociedad de principios del siglo XX. Durante la proyección, un narrador va glosando los contenidos, la habilidad, el sentido artístico y la trascendencia para el futuro del cine de los recursos utilizados. En la selección de las películas (de cincuenta segundos cada una) hay un criterio cinematográfico sobre el acierto de los encuadres, la calidad de la óptica, el enfoque y el movimiento de la cámara. La película es muy amena e incluso te hace reír en algunos momentos.

Pero a lo que vamos es a la aparición de los juegos y deportes en las filmaciones. Al hablar de Lion, que es la ciudad donde viven los Lumière, aparece la petanca como juego divertido que lo juegan señores trajeados de aspecto grave que saltan y gesticulan como niños. También un impagable documento sobre unos chicos jugando a las canicas. Deporte fundamental. Olímpico debía ser con más razón que los vídeo juegos ¿Se sigue jugando a las canicas?

Luego llega un apartado que hace referencia a las diversiones. Comienza llamando la atención sobre un hecho: “El cine y el deporte nacieron al tiempo” Es difícil saber si eso es rigurosamente cierto porque son actividades de índole muy distinta y no pueden compararse, pero parece que el deporte estaba esperando al cine para desarrollar su vertiente popular y de espectáculo. Resulta impensable el deporte actual sin la imagen grabada.

Cronofotografía de Marey
Los hermanos Lumière se fijaron inmediatamente en la gimnasia, el deporte y la danza y, en este sentido el cine se siente deudor de la conofotografía de Marey y Demenÿ, pioneros de los estudios biomecánicos del movimiento a través de fotografías sucesivas.

En la película se recogen imágenes de alpinismo, ciclismo, gimnasia circense, salto del caballo (ejecutado por militares sobre un caballo de verdad). Todas grabadas con la cámara fija; no podía ser de otra manera. Con esta limitación técnica acomete la filmación de un partido de fútbol. Vemos un grupo de jugadores, con la portería al fondo, que sigue con la mirada la pelota, fuera de cuadro, y se desplazan, no muy rápido, porque la pelota debe estar lejos, de derecha a izquierda según los movimientos del balón invisible. Sugerente y surrealista. Los cincuenta segundos se acaban sin que la pelota entre en escena.
Loïe Fuller. Danza serpentina

Pero la actividad que reina en la fijación de los hermanos Lumière es la danza; deporte de la manera lúdica y vertiginosa que yo lo interpreto. Al menos cinco de los documentos seleccionados relejan alguna forma de danza. Divino y caótico el baile de la jota a cargo de un batallón del ejército español; dos militares bailan agarrados. Otro batallón, esta vez del ejército francés, coreografía con unánime precisión, una sucesión de ejercicios de kárate (o similar) despojados de cualquier rasgo de violencia y con un swing ajeno a cualquier ardor guerrero. Tal vez tiene algo que ver con Amorós o con la euritmia de Dalcroze. Tal vez con la Gymnastique Harmonique et Rhytmique de  Irene Popard que ponía de los nervios a los militares españoles que debían diseñar la educación física de la dictadura… Pero esa es otra historia.  Impagables cincuenta segundos.

Hay niños bailando y lo hacen con entusiasmo. Una bailarina de danza clásica sin complejos por el sobrepeso. En una filmación coloreada se exhibe Loïe Fuller con su danza serpentina. 

sábado, 21 de octubre de 2017

Deporte, mujer, Iberdrola y la Constitución

Deporte, mujer, Iberdrola y la Constitución

Las televisiones de los gimnasios no tienen sonido y lo que dicen quienes hablan se ve en unos rótulos. Eso es una buena idea porque así pueden poner música hortera que acompañe tu esfuerzo. A mí me da igual, casi me viene bien, porque estoy bastante sordo y la música apenas la oigo pero sin embargo me entero de lo que pasa en la tele. Viene al caso que el otro día había un hombre que no conocía haciendo un excelente discurso sobre las mujeres y la necesidad de incorporarlas al deporte. Claro, pensé, ahora que se habla tanto de cumplir la Constitución y mandan a los guardias a aporrear a los que no la cumplen, el gobierno se ha puesto manos a la obra en el cumplimiento del artículo 43.3 que dice eso de que “los poderes públicos fomentarán la…, educación física y el deporte…” y que nunca había visto que lo hicieran.

Según iba avanzando el discurso se iba imponiendo en la pantalla el fondo del escenario del conferenciante: IBERDROLA, IBERDROLA, IBERDROLA… ¡Ah! Caí de un burro (o de una excéntrica, que es donde estaba subido). Quien muestra tanto afán en el deporte femenino no es el Estado sino la empresa que ilumina mi casa (mi mujer también, que quede claro).

Me pasé de la excéntrica a la cinta de correr, esa que como il treno, nei mei pensieri all’incontrario va (Celentano dixit). No miran por la gente, si miraran por la gente dedicarían sus ganancias a la investigación para abaratar la factura de la luz, no dejarían sin corriente a los pobres y no se apoderarían de la energía solar.

Como la lucha con la cinta que corre en dirección contraria a la mía no me permitía tomar apuntes sobre la marcha, recurrí a internet: Iberdrola deporte mujer. Entonces supe que es un programa conchabado (4ª acepción) con el Consejo Superior de Deportes con el que Iberdrola se sitúa a la vanguardia del apoyo al deporte femenino. Luego la retahíla de: fuente de valores, salud, igualdad, justicia. En Iberdrola impulsamos a la mujer a través del deporte como nunca nadie lo ha hecho hasta ahora. Seguramente tienen razón y da miedo.

Ellas la gran fuerza de la naturaleza. Miré a una mujer muy necesitada de ejercicio (y que puede pagarse un gimnasio) luchar con los pedales de una bicicleta estática y comprendí que estaba conectada a una dinamo y que la energía que todos producíamos moviéndonos sin ir a ninguna parte, la vendía Iberdrola a tanto el kilovatio. Esto último es parte de una pesadilla.

domingo, 8 de octubre de 2017

Gerard Piqué, otro futbolista

Futbolistas de Izquierdas... y de derechas
 
De vez en cuando no es una lectura sino un hecho o un ambiente determinado el que te lleva a pensar en la presencia del deporte en el día a día. En esta ocasión, como no podía ser de otra manera, el tema es el de Cataluña y la actitud de Gerard Piqué.

Se dice del deporte que es bueno para superar las diferencias entre las personas y los grupos sociales, pero no es así. Los insultos y los pitidos a este futbolista que, piensa diferente y juega al nivel que el mejor, dejan claro que no importa lo que te esfuerces si tu pensamiento político se sale del carril.

Es evidente que la mayor parte de la afición futbolística es especialmente cerril y que no entiende del juego otra cosa que ganar a toda costa y humillar al contrario, si se puede. Y si no pueden entender el valor del esfuerzo en un juego, ni imagino que entenderán de justicia social, de libertad, de igualdad, democracia… 

A lo que iba es a esto de las nacionalidades y el fútbol. No crean que es un erial el fútbol en materia de nacionalismos e independentismos. Sin ir más lejos José María Belausteguigotia Landaluce (Belauste), militante del Partido Nacionalista Vasco, es el autor del gol que en la olimpiada de Amberes de 1920, dio origen, a su pesar, al esperpento de la Furia Española deportiva, tan querida y manoseada en la dictadura.

Por cierto, si de coraje hablamos, vaya imagen la de Carles Pujol y Gerard Piqué saltando al alimón para marcar el gol a Alemania que daría paso a la final del campeonato de Sudafrica y la mayor gloria del fútbol español. Resuelta por otro jugador del Barcelona (Iniesta, recientemente renovado en el Barcelona per sempre).

En realidad la patria del deporte es el dinero, por eso callan tanto los deportistas. Ya se ha dicho que la independencia de Cataluña puede ser ruinosa, por eso, también por eso, Piqué es un enemigo.


Al fútbol le van más lo cuellos rotos de amor patrio y ardor guerrero que Raúl exhibía como nadie, en tiempos en que la selección española perdía siempre. Aunque tampoco pasea mal el fútbol las banderas y los brazos en alto. 



Pero el fútbol también es, sobre todo fue, refugio de sueños de igualdad y de insumisión. Me encanta el avatar anarquista de CE Júpiter, de Poble Nou, de quien pongo un enlace para quien quiera disfrutar con su historia. Hay mucho que hablar
sobre deporte y anarquismo, pero en otra época.


Y, cómo no, una lectura: Futbolistas de Izquierdas de Quique Peinado
  

Nada nuevo bajo el sol. Ni es nuevo que haya futbolistas con ideas propias, ni que los aficionados no entiendan del juego otra cosa que el eco que en su mondongo hace la consigna del patrón.




viernes, 22 de septiembre de 2017

Las Troyanas y "las guerreras"

La insalvable distancia de las mujeres con la guerra... y el deporte.

Voy a ir a ver Las Troyanas, de Eurípides. La versión teatral de Alberto Conejero dirigida por Carme Portaceli.

Una coalición de aqueos destruye Troya (siglos XII o XI a.C.). Ha costado años en los que los guerreros han protagonizado batallas, más o menos gratas a los dioses, de las que se ufanan por el honor y la virtud en su desempeño. La razón de la guerra: el rapto de Helena, una mujer bella a la que su marido deja al cuidado de Paris para irse a otra guerra.

Los dioses, Poseidón y Atenea, enfadados por algún desaire, hacen naufragar las naves de los griegos cuando, terminada la guerra, vuelven a casa.  Salvan la de Odiseo (Ulises), pero dificultan su vuelta a casa con mil peripecias.

La guerra de Troya y las aventuras de Ulises, contadas como verdades patrióticas y didácticas, corrieron de boca en boca durante siglos en Grecia y, el bardo Homero, que sabía escribir, los recogió en La Iliada y La Odisea.

Se dice, y me parece verosímil, que el origen de las Olimpiadas son las representaciones teatrales de la heroicidad de los griegos en Troya convertida en competición (el agón).



Luego, en el siglo V a.C. Eurípides, tal vez con la intención de desmitificar tanta tontería olímpica y heroica, relata las consecuencias, las catástrofes colaterales de aquella guerra. Las mujeres de Troya, una vez que sus maridos han perdido la guerra, han perdido a sus compañeros y, lo que es más doloroso, a sus hijos. Ellas serán esclavas, enterradas en vida o muertas.




Y las Olimpiadas antiguas de Grecia, trasunto de la guerra, se consideran el origen del deporte. Mientras los hombres se ufanan del brillo de sus armaduras, el lustre de los caballos, el honor y la virtud valerosa de su competencia ociosa, las mujeres permanecen al margen.

Ahora las mujeres sí que hacen deporte y, a los equipos de mujeres triunfadoras, les llaman “las guerreras”  invocando la odiosa asimilación del deporte a la guerra que las hizo esclavas. Qué lejos de la llamada de Alexandro Barico en Homero, Iliada, reclamando para la sociedad otra estética que no sea la de la guerra (de eso ya hablé) y que triste destino el del deporte en manos… de quién esté.

Todavía no he ido pero voy a ir a ver y escuchar en el teatro el lamento de las Troyanas por la estupidez de las guerras que y quienes las evocan y se cubren de laureles. Y no voy a poder dejar de pensar en la distancia precavida que las mujeres guardan con el deporte, escarmentadas, como están, de las guerras.


No se debía leer la Ilida ni hablar de Las Olimpiadas sin leer o escuchar también las voces de Las Troyanas. No se debía educar (tampoco en el deporte) sin comprender el horror que relata estas narraciones.

En fin, no sé si me explico; hay mucho que aprender en la obra de Eurípides. Mientras veo esta obra de teatro os recomiendo su lectura, gratis en PDF, o la película Las Troyanas, dirigida por Michael Cacoyannis. Peliculón. También lo que decía Agustín García Calvo  al hablar sobre hombres y mujeres.