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jueves, 12 de julio de 2018

CR y la huelga de la USB


Mientras me rascaba la barriga, balanceándome en una hamaca, con un trozo de mar casi al alcance de la mano, el mundo seguía: se jugaba el mundial de fútbol, cumpliendo inexorablemente su fase de equipos, sus octavos, sus cuartos y ya solo queda la final y el humillante partido para tercero y cuarto. De los periódicos que leía, después de hacer el crucigrama, recortaba todo aquello que escriben los escritores sobre el fútbol. Lo que escriben los que cobran por escribir y no los que cobran por jugar. Curiosas lecturas de las que daré cuenta otro día.


Mis paseos de la tarde, en horario de fútbol, me sirvieron para darme cuenta de que había pasado a formar parte de un colectivo que ni pensaba y muy numeroso: Aquellos que no vemos los partidos pero que, cuando pasamos al lado de una terraza en la que muchos lo están viendo y oímos rugir por un gol, nos acercamos a la pantalla para saber quién ha marcado y de paso enterarnos de quienes estaban jugando.

Pero lo que me tiene loco del mundo del fútbol es el fichaje de Cristiano Ronaldo por la Juventus. No me había fijado en la cantidad porque ya hace mucho tiempo que perdí la sensibilidad a la economía futbolera. Creo que cobran más que algunos catedráticos, médicos e investigadores (o que todos juntos, no sé). Lo que me ha dejado patidifuso es la huelga anunciada por la Unión Sindical de Base (USB) por la desmesura de lo que va a cobrar mientras ellos cobran…, me imagino que menos.

Estoy soñando con la vuelta de la conciencia de clase y en la imagen del negocio del fútbol como metáfora de la injusticia social. Quien sabe, tal vez a partir de ahora, los trabajadores dejen de ver el fútbol y de votar a la derecha.

La imagen está tomada y aumentada de https://www.realmadrid.com/




jueves, 21 de junio de 2018

El fútbol y los sarpullidos






Levanta sarpullidos ver la explosión de amores patrios, ardor guerrero, honras en las botas de los delanteros y en los guantes de los arqueros, banderas que envuelven y colores nacionales en las caras y en el culo (y no es por hablar mal, que es cierto). Cómo no hablar de fútbol estos días. Ya lo he hecho muchas veces en este blog y se puede saber lo que pienso de este nivel del deporte. Para quien a priori piensen que no me gusta el fútbol, les diré que sí, que veo los partidos, sobre todo en esta primera fase en la que se enfrentan los que no son favoritos y puedo mirarlos como si viera un partido del Campeonato de Empresas de un polígono industrial. Quiero decir, que puedo verlos sin tener que remitirme a honor y patria y análisis de los avatares por los que pasan los elegidos, lo más selecto de la nación.


Pero, no es a esto a lo que iba. Releyendo un libro de un profesor de gimnasia antiguo, he leído la siguiente consideración sobre la aplicación educativa de algunos juegos:

Dr. Fraguas
El “Foot Ball”: Difícil, si no imposible, es dar conveniente nombre castellano a este juego, aún más desconocido en España que el Rounder, pues que jamás hemos tenido la ocasión de presenciar ni oír ni referir ninguna partida de este juego entre la juventud de nuestro país” 

Dr. José E. G. Fraguas Gimnasia higiénica. Biblioteca de la Regeneración Física, 1897.

Esto no iba a quedar así, y en 1902 ya se corrige la tendencia sobre el conocimiento de este juego:

“Parece que va tomando carta de naturaleza entre nosotros un ejercicio inglés llamado foot-ball. Aunque en nuestro modo de ser no encaje por completo la afición a este juego, sin embargo, no se puede negar que cuenta con bastantes entusiastas y los domingos por la mañana se ven los campos muy concurridos, desplegándose por los jugadores el mismo ardor que pueden desplegar los anglosajones”.  Un lince el comentarista.

 (Heraldo del Sport, 15 de febrero de 1902) 

Cuando el deporte comenzó a abrirse paso en el gusto de las masas intervinieron los intelectuales, que intuyeron el aborregamiento que el deporte profesional podría suponer:
  
“Todo deporte, en cambio, es trabajo estéril, cuando no juego estúpido. Y esto se verá claramente cuando una ola de ñoñez y de americanismo invada nuestra vieja Europa.”

Machado, Antonio: Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, 1936. (Cfr. la edición de
José María Valverde, Madrid, Ed. Castalia, 1971, pp. 96-97)

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Miguel de Unamuno, que era muy crítico con el deporte, no lo ve mal, al menos es mejor que la gimnasia y la nefasta influencia del escultismo:

“Y nos fuimos a ver una partida de foot-ball, un juego sin protección de Real Orden, sin pedagogos profesionales, sin tendenciosidad de patriotismo de trapo y no de fibra viva, sin otra disciplina que la que surge del mismo juego. Y como más espontáneo y más libre y menos intervenido, más educador y más... divertido. ¿No os parece, lectores liberales y civiles, esto de candente actualidad política? El que esto escribe no está ya en edad de andar a puntapiés con balones –o con otros chirimbolos cualesquiera-, pero antes lo haría que ponerse un uniforme de explorador para no explorar nada…”

Unamuno, Miguel: “Boyscouts y footballistas”, Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 730, año XLV, (1921), pp. 14-15.

Es impagable el texto completo. Al ver en el fútbol un juego libre, sin reglas nos recuerda cuando hablábamos de Stefan Zweig

 Las referencias a partir de la del Heraldo de Aragón las he tomado de José Luis Pastor Pradillo Contra la educación física: Los intelectuales. Revista Española de Educación Física y Deportes - No. 393, LXIII. 2do. trimestre, 2011, (No. 19 V época) pp. 89 – 101 www.reefd.es/index.php/reefd/article/download/235/226

Estos relatos están hechos para que cada uno piense lo que quiera. El caso es pensar.


lunes, 11 de junio de 2018

Un ministro de deportes y una broma sobre los profesores de gimnasia





Miren el chiste de El Mundo Today (Información ficticia elaborada por el semanario satírico www.elmundotoday.com para El País Semanal nº 2175).

Ya sé que es una ocurrencia, pero una humorada que contiene mucha información sobre la imagen del deporte y la educación física entre los intelectuales. Igual que en el siglo XIX. 

Si a esto le añadimos la actividad twittera del nuevo Ministro de Deportes, estamos aviaos.




Antes y después, Sr. Ministro

Que a alguien no le gusten los toros y sea crítico con el deporte que consumimos me parece un avance para la cultura, incluso la deportiva. Por eso no me pareció delito una cierta beligerancia hacia estos espectáculos del recién nombrado Ministro de Cultura y Deporte. Empecé a preocuparme cuando vi que citaba a Umberto Eco sacándolo de contexto y que presumía de no hacer deporte, que supongo que quiere decir que es ajeno a ningún tipo de actividad física o esfuerzo lúdico o saludable. Por tanto ajeno a ninguna empatía con quienes desarrollan su vida y su inteligencia ligada al movimiento. Supongo que incluso las destrezas de la danza le resultarán incomprensibles. Seguramente el Ministro no lo sabe, pero con su actitud se alinea con la más rancia y carpetovetónica actitud de cierto nivel de la intelectualidad patria hacia el ejercicio 
En fin, que no estamos en época de despachar nuestro criterio sobre la actividad física con un ¡ozu!

Deberíamos estar preocupados.

lunes, 21 de mayo de 2018

Leer entre líneas. Quitad vuestras sucias manos de mi deporte.

          


Leer entre líneas es el recurso que tenemos los lectores, cuando está perjudicada la libertad de expresión, para encontrar razones, deseos y argumentos camuflados en un escrito.

La libertad de expresión sufre en las dictaduras políticas y también en las dictaduras mercantiles, que compran los medios de comunicación accesibles y entierran la razón, la libertad y el sentido común en montañas de basura. Por eso, leer entre líneas, es una habilidad muy apreciada en las dictaduras. En Estos momentos, en España es útil saber leer entre líneas.

No es necesario que un escritor escriba entre líneas para poder leer entre líneas. Entre líneas puede quedar claro que un periódico tiene intereses en la banca y eso es suficiente para desconfiar de lo que dice.

Leer así requiere esfuerzos. Los primeros son saber leer y leer. Los demás tienen que ver con la capacidad crítica, la no complacencia, la libertad mental y, rara avis, honradez intelectual y moral democrática. Nada más, sobra como preámbulo a una lectura sobre deporte.

Recorté dos artículos que, puesto uno sobre otro, dan una semblanza, mucho más allá de las ideas que contienen, sobre lo que trasciende de la práctica deportiva en intelectuales y técnicos mercantiles.

El primero son dos de Javier Cercas. En sendas columnas de El País Semanal habla, primero en contra y después a favor del deporte. Para hablar del deporte en contra, aun reconociendo que existe manipulación social y política, estafas, fascismo, se centra en los valores del propio juego en los que aprecia vileza, zafiedad, marrullería. Un asco que remata con un rotundo que les den morcilla. De acuerdo. Cuando escribe a favor, sí que habla de la manipulación política del deporte, pero en positivo. Cuenta la historia de un partido entre Sudán y Costa de Marfil en el que, al final, Didier Drogba, arengó a la población de Costa de Marfil para que se uniera y cesara en la guerra civil. Parece ser que con bastante éxito. Recuerda la pacificación de Sudáfrica, por Mandela utilizando el rugby.

El otro lo firma Mamen Lucio (El País Negocios. En el campo y en el campus. 13 /05/2018) y desarrolla la idea del fútbol como imparable generador de dinero y esta es la razón para su implantación en los estudios universitarios (desde luego no la mía). Luego hace un canto al máster en Dirección de Fútbol de la Escuela Deportiva del Real Madrid y la Universidad Europea en el que el director, David Viejo, se descuelga con la siguiente perla: “Conocer de primera mano a jugadores y profesionales… pisar las sedes de los clubs de éxito… Por eso es lógico que no haya títulos oficiales relacionados con estos estudios. Si las clases las dieran doctores resultaría demasiado académico… Este es el producto que gusta”. Alto nivel de excelencia. Supongo que esa justificación, junto a las fotos de Butragueño y Zidane, estará en la memoria para que la Universidad Europea haya avalado la excelencia. En el mismo artículo nos avisan de un negocio “deportivo” emergente: los e-Sport, que también mueven millones, por tanto, también tendrán su master.

Cualquiera puede saber lo que pienso pero hay mucho más que pensar, mucha más información entre líneas de la que puedo comentar. Resumiré mi lectura: Vaya palo para quienes luchamos para que el deporte fuera universitario. Me gustaría que fuera eficaz mi grito: ¡Quitad vuestras sucias manos de mi deporte!






lunes, 5 de marzo de 2018

Peter Handke, el deporte y la metáfora





 El deporte en la vida y en la obra de un escritor Peter Handke.


 

Peter Handke. Desgracia impeorable. Alianza tres. 1ª edición 1972.
Peter Handke. El chino del dolor. Alfaguara. 1ª edición 1983.
Peter Handke. La tarde de un escritor. Alfaguara. 1ª edición 1987.
Peter Handke. Historias de niños. Alianza tres. 1ª edición 1981.




Peter Handke escribió El miedo del portero ante el penalti, que no he leído, pero leeré. Sobre todo después de haberme visto sorprendido por la cantidad de figuras literarias relacionadas con el deporte que usa.
En estos libros, Peter Handke no habla de deporte. El deporte, para bien y para mal, es parte de la forma de vida: El espacio que ocupa, la presencia de los deportistas, lo que sucede en el deporte, lo que hace con nosotros y lo que hacemos con él, como suena, como huele. Él lo conoce y lo integra en descripciones y metáforas, con sutileza y la capacidad crítica que tiene a raudales
Lo raro es que los escritores no lo utilicen más a menudo. Si quieres explicar cómo es un lugar, no describas la iglesia, que posiblemente se hizo en el siglo XVIII o antes, describe el campo de fútbol, el rito que en él se oficia, a los fieles y a los oficiantes. Un amigo, de turismo en las ciudades, además visita el campo de fútbol. 

El caso es que estaba embebido en la lectura del primer libros de Handke que cayó en mis manos (El chino del dolor), leyendo y releyendo porque, en cuanto te distraes, te pierdes algo; disfrutando de la capacidad de observación y viendo y viviendo lo que él, escribiendo, se propone que vea y viva; sin saber demasiado bien si entendía con precisión cada párrafo pero seguro de estar en el lugar en el que quería que estuviera, cuando me di cuenta de que en sus paisajes, en sus lugares abundan los lugares deportivos, su luz y su sonido:

Justo detrás de la gran pared luminosa de la sala de tenis…. La sala resonaba con los pelotazos, advertencias y carreras”.
En el campo de fútbol resplandecía la luz de los focos, bajo la que los pájaros revoloteaban”.
Delante de éste se encuentra un campo deportivo… La baca de un coche aún llevaba los esquís
“El umbral de la casa sólo era un simple madero de pino silvestre con un profundo agujero producido por una rama, donde él y sus hermanos habían jugado muchas veces a las canicas mientras llovía.”

También forman parte del paisaje que describe las personas que corren por la calle:

“Desde el amplio campo abierto que comunica con el cementerio surgían cada vez más paseantes o corredores nocturnos.”
“En el punto de mira del desfiladero apareció una corredora, no como una suspensión, sino como un auge del vacío. Ahora era la belleza personificada, con pelo rubio y un chándal que en la oscuridad lucía como el azul una boca de riego."

Para explicar el ambiente de la Alemania de 1938: “Los equipos de fútbol se despedían con el reglamentario Sieg Heil” o “por la radio: 6,40 gimnasia”.

La descripción de los personajes, los sucesos que explican la acción, las sensaciones de un recuerdo, con frecuencia incluyen rasgos deportivos:

“Salí al encuentro de mi hijo, que tenía que estar en el camino de regreso del campo de deportes… así vi caminar a mi hijo bajo el cielo, la bolsa con el balón en la mano…”
“Pues bien, el día del nacimiento del hijo deseado, el adulto se encontraba en un campo de deportes cercano a la clínica.”
“Una visión así atraviesa el vano de una puerta de hormigón descendiendo hasta llegar al césped, aún vacío, de un inmenso estadio, al que, a despecho de la época del año –blancas nubes de vaho en todas las gradas-, la luz de los proyectores hace florecer con un verde jugoso, y donde, al punto, va a hacer su aparición, para celebrar un partido amistoso, un famoso equipo extranjero”.

Revisé lo que ya había leído y encontré imágenes y metáforas a las que no había dado importancia. Luego leí otros libros del mismo autor, los que he reseñado al principio, y seguí anotando, por ejemplo, las veces que utiliza los sucesos del deporte como imagen de las metáforas:

Alegorías gimnásticas de la España fascista y Salesiana

“Seguido de un estruendo parecido  al choque unos palos de hockey.”
“En este caso el umbral tiene algo del trampolín de un deportista que salta.”
“Como la señal de” proseguir el juego” de un árbitro experto (que es alguien muy de este mundo.”
“El hombre avanza a paso gimnástico, como antiguamente hacían moverse los historiadores a las figuras a punto de tomar una decisión.”
“… y el perro dando vueltas a la puerta, enseñando la dentadura como un boxeador su goma protectora.”
“Los movimientos que uno llevaba a cabo en este trabajo, debido a la concienciación de que al mismo tiempo los estaban realizando otros seres, se ensamblaban formando un ritmo deportivo“



Que alcanzar la cima de una montaña sea la imagen de la libertad lo nombra cuando quiere explicar las alegorías didácticas que utilizaba el fascismo como eslogan.
Posiblemente la metáfora que más me gusta sea cuando dice:
 “Mi actuación me dejó satisfecho… No fue de ningún modo una actuación, sino una reacción en el único momento posible, comparable al salto o lanzamiento de un deportista que por una vez tienen la certeza: ahora o ya nunca jamás”

Un jugador que se suspende en el aire, por ejemplo, con el brazo armado para lanzar una pelota a una portería, un aro o para rematar de cabeza un balón, no tiene marcha atrás y está abocado a terminar la acción y a ser juzgado por el resultado de su decisión. 

Mis mejores maestros en algún momento me alertaron sobre el salto como decisión técnica, de la irreversible pérdida de contacto con el suelo. Carlos Álvarez me insistía: no te despegues del suelo hasta que no hayas agotado todos tus recursos para impulsarte, ya en el aire no te puedes impulsar más. Recuerdo a Le Boulch dirigiendo una clase de baloncesto: ¿Por qué saltas para coger la pelota? No es necesario y reduces el número de posibilidades para tu actuación posterior. Mantén el contacto con el suelo siempre que puedas.
Todo eso que aprendí para la técnica deportiva pensé que valía para la vida.
  
John Carlos, Tommie Smit Peter Norman 1968
 Foto de Angelo Cozzi
Peter Handke usa la imagen del deporte en sus composiciones literaria, pero también opina sobre el deporte y de sus opiniones sabemos un poco más del pensamiento crítico del escritor:

“En su centro se encuentra el estadio de fútbol donde juega el equipo que antes se llamaba “Austria” y que ahora, como todos los clubs austriacos, lleva el nombre de la empresa que la que los jugadores perciben su dinero”

¿Y dónde estaban los vencedores olímpicos que merecieran algo más que un par de bravos, un gallardete y un toque de honor? 

Este párrafo aparece cuando se pregunta  quien merece el honor de ser inmortalizado por la literatura. ¿Hay muchos atletas  que después del aplauso merezcan algo más? A mí se me ocurren algunos. Por ejemplo los de la foto (más de 25.000.000.000 de visitas en internet).



Me gusta como explica lo que es el juego y el deporte para los jugadores: “Una tierra sin poder legislativo, sino reglas de juego…” Esta característica del juego ya la vimos en una entrada anterior. El juego y el deporte como un terreno de desconexión, un momento en el que los propietarios de la norma son los jugadores y por eso su atractivo que se desvirtúa por el dinero y la fama.

No he reseñado en que libro aparece cada uno de los párrafos. Esto no es un artículo erudito. Si lo quieres saber tendrás que leerte el libro entero. Son cortitos y saldrás ganando.


martes, 20 de febrero de 2018

El placer de jugar; Andrea Canepa y Peter Handke, que pasaba por ahí

Andrea Canepa. Margen de juego. Galería Rosa SantosValencia


Me llama la atención en la Galería Rosa Santos de Valencia una exposición que se llama Margen de Juego de la artista Andrea Canepa. Hace alusión al juego, que es ese terreno de la actividad corporal abandonado por la educación física y al que dedico buena parte de este blog. Dice Andrea Canepa que busca “señalar que toda lógica de organización, sea como sea, podría ser diferente”. 

Until it lives in the Muscle

La exposición podría haber sido cualquier cosa diferente al interés por lo corporal, que es del aspecto del juego del que yo hablo, pero no. Habla de cómo se ve concernido el cuerpo por la realidad social y cultural a través de las condiciones normativas que el juego impone: las reglas y la interacción humana. La regla impuesta y normativa, que resulta punitiva y traumática cuando emana de la autoridad, se funde en el juego con fluidez y configura una dinámica que en muchos casos se aproxima al placer: el placer de jugar.

En los fundamentos del proyecto artístico de Andrea Canepa, se nombra a Montessori, Pestalozzi y Rudolf Laban (creo que olvida a Piaget). Conocidos de la historia de la educación física y sin embargo incomprendidos y abandonados por la complejidad de sus propuestas. También aparecen Fröbel, Dienes, Kandisky y Klee que indagaron en la comprensión del espacio, los objetos, su dinámica, su comprensión lógica y, en si caso, su relación con lo corporal. Esta aproximación a lo coreográfico incluye a Schlemer y Roth. Todos estos incomprensiblemente  ausentes en la comprensión de la educación física.

Andrea Canepa nos recuerda como la experiencia corporal puede desarrollar las capacidades de abstracción, creatividad, y expresividad a partir de situaciones azarosas, sin sentido, desconcertantes que son abundantes en el terreno del juego y que se dotan de una lógica cambiante al definir las reglas adecuadas a cada momento, dependiendo de la edad, los intereses y las capacidades de los jugadores. Andrea Canepa propone la danza como un terreno de juego. Pero sin duda también el deporte y los juegos pueden ayudar al tránsito que educa a las personas a través del cuerpo (Until it lives in the Muscle, es el título de la performance más significativa de esta exposición).

Daba por terminado este artículo y me tropiezo con la misma idea leyendo a Peter Handke (El chino del dolor. Alfaguara).   Dice que al jugar (un extraño juego de cartas) ve la tierra. Una tierra…que, a diferencia del Estado, no tiene poder legislativo, sino reglas de juego… Después explica que jugar le hace ser más perceptivo con el mundo exterior y (esto se deduce del conjunto del libro) situarse en el límite (y más allá) de las leyes reglas comunes que para tantas personas resultan inútiles y deshumanizantes. Aclara que no son las cartas lo que le produce esa sensación sino el juego. Volveré sobre este autor en otro artículo.

Si somos críticos, esa humanización que se consigue jugando, es justo lo contrario que lo que se consigue con el deporte mercantilizado, al que se adorna de valores coincidentes con las normas del Estado.

Andrea Canepa. Margen de juego’. Galería Rosa Santos, Valencia. 



viernes, 16 de febrero de 2018

València-Toledo paso a paso

 El camino como juego y como deporte


Ahora que estoy a punto de cerrar este blog dedicado al deporte y a la literatura, voy y escribo un libro de viajes. Tiene algo de literatura pero más de observación y reflexión.

Es el camino de alguien que ha impregnado su vida de deporte y de educación física, y el viaje tiene algo de deporte pero nada de competición. Compartí el viaje con numerosos deportistas, viajeros que cuentan el tiempo que tardan en llegar a alguna parte, los quilómetros que hacen cada día y que cuentan los pasos por minuto. Otros que baten récords de cuantos caminos han hecho. dicen ufanos: este es mi sexto camino o me faltan dos para haberlos hecho todos. Aunque alguno no sepa por donde ha pasado.

Si no quieres un resultado que se resuma en un número hay que buscar otras razones para caminar y eso es más confuso. ¿Por qué estoy haciendo esto? Es una pregunta recurrente que te puede obsesionar. Cuando llevaba diez jornadas aproximadamente, un caminante italiano, un caminante lento, me preguntó: ¿Todavía te preguntas por qué? Y como le dije que no, sentenció que entonces todo estaba bien. Más allá de porque me da la gana no hay respuesta razonable.

Seguramente en la lectura del libro se adivine que quien escribe es un deportista. Me gustaría que fuera así. Los resultados de esta práctica, mi peculiar práctica deportiva, son la superación, la emoción, los dibujos, los poemas y las canciones.

València-Toledo paso a paso. Luis Antolín Jimeno