Me imagino que mi sorpresa causará burla...
“Las nuevas tecnologías cualquiera diría que no afectan al modelo deportivo, pero no es así, son un ídolo de la eficiencia y la inmediatez. Este modelo cuestiona la utilidad del juego o la experiencia práctica como forma de adquirir conocimiento”.
Estaba pensando que el juego y el deporte, por razones obvias de desempeño, se iban a convertir en un islote idílico, en la expresión puramente humana del ocio en la que la Inteligencia Artificial no tuviera nada que decir. Me tomaba el pelo a mí mismo ¿Cómo detener un contraataque con inteligencia artificial o cómo planificar en qué momento el portero está distraído o, será capaz de rematar de cabeza un algoritmo? Así de estrambótico pensaba sobre la utilidad de la IA en el juego y el deporte.
Y eso de pensar en el deporte como un espacio en el que, lo que se hace con esfuerzo de forma voluntaria y con la participación de algo tan analógico como es el cuerpo, no es un pensamiento de jubilado ocioso, ya lo argumenté hace años y lo expuse en una entrada de este blog. Se titulaba Tres filósofos contra la prisa y el ruido.
Y, al releerlo, me sentí acompañado por el pensamiento y el humanismos de Manuel Cruz, Cesar Rendueles y Daniel Innerarity. Este artículo está escrito en 2017, antes de que la IA fuera de uso común.
Cesar Rendueles afirma que algunas manifestaciones que salen en las páginas de deportes de los diarios debían ir en las de cultura. Se refiere a actividades deportivas como prácticas amateur. Y que algunas que salen en las de cultura o deporte debían ir en las de consumo.






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