Translate

jueves, 10 de septiembre de 2020

La verdad sobre el caso Savolta. Eduardo Mendoza.

 El cuerpo y el recuerdo.  

Eduardo Mendoza, por medio de su personaje Javier Miranda, nos recuerda el valor de la corporeidad. Cuando se ve obligado a recordar ante el juez, en 1927, unos hechos que deben esclarecer “La verdad sobre el caso Savolta”, observa como su cuerpo participa del recuerdo:

La mente humana tiene un curioso y terrible poder. A medida que rememoro momentos del pasado, experimentlas sensaciones que otrora experimentara, con tal verismo que mi cuerpo reproduce movimientos, estados y trastornos de otro tiempo”.



Ya hemos hablado de este poder en otros momentos. Al dedicar una entrada a Walth Witman 

Pero la expresión de un hombre cabal no sólo está en la cara,

Está en los miembros y en las coyunturas también, está, curiosamente, en las coyunturas de las caderas y de las muñecas, 

Está en su andar, en el porte de su cuello, en la flexión del talle y de las rodillas; la ropa no la oculta;

 Ideas semejantes hemos observado al referirnos a la obra de Paolo Passolini, y Stephan Zweig 

Andrea Canepa nos recuerda como la experiencia corporal puede desarrollar las capacidades de abstracción, creatividad, y expresividad a partir de situaciones azarosas, sin sentido, desconcertantes...

Últimamente llegan a mi Facebook numerosos mensajes, como cartas en una botella arrojadas al mar, sobre las preocupaciones de los profesionales de la Educación Física por adquirir recursos para las clases, ahora que las preocupaciones por el contagio del coronavirus exigen eliminar el contacto, usar pocos materiales y trabajar al aire libre.

martes, 7 de julio de 2020

Juan de Dios Román


Juan de Dios Román

Revolviendo escritos antiguos y hurgando en la memoria, me encontré con unas anotaciones vagas que hacían referencia a una conversación que íbamos a tener con Juan de Dios RománPlanteaban cuestiones que un grupo de alumnos suyos del INEF de Madrid, teníamos interés en que nos aclarara.
—¿Se puede enseñar lo mismo sin truenos en la voz, sin alguna expresión faltona, sin cogerte del brazo como si te hubieran cogido con una tenaza, sin invadir tu espacio, sin arrollarte…?
Sobre estas notas volveremos luego. El caso es que en esos días que revolvía mis armarios, leí un artículo de Juan de Dios en El Paísen el que, al hilo del nombramiento de la presidenta del Consejo Superior de Deportes, reflexiona sobre las relaciones tortuosas entre el deporte y la cultura.
Él fue mi profesor de Balonmano entre 1973 y 1975. Uno de esos profesores que, tras la primera impresión, o lo amas o te espanta. Yo estuve más cerca del espanto. Juan de Dios es licenciado en Filosofía y Letras, que era una carrera más bien cursi en el imaginario de los estudios universitarios de entonces. También entrenador del equipo de balonmano de éxito en aquellos años, el Atlético de Madrid. Y la pregunta era (y es) ¿En qué momento de la razón humanista y filosófica se entiende que la acción deportiva, adecuada en la forma y la ocasión, se convierte en pensamiento e idea? En palabras más sencillas ¿Cómo puede ser que este tío tan bruto sea una persona instruida y culta?

domingo, 26 de abril de 2020

Louis-Ferdinand Céline Viaje al fin de la noche.

Mentir, follar, morir´

Louis-Ferdinand Céline (1894-1961)  escribe Viaje al fin de la noche en la década de 1930, pero habla de experiencias anteriores, de la década de 1910. Es decir, narra vivencias que transcurren contemporáneas con la obra de Erik Satie —el músico, cuya obra Deportes y Diversiones, tenemos como referencia de este blog—.

Por eso, cuando ambos hablan de las carreras de caballos, hacen referencia al mismo tópico o la misma realidad. Para el músico, un hipódromo es un lugar absurdo, de ritos ociosos y emociones impostadas. Así la imagen de un hipódromo es la de un juego burgués.

“Se pesan los caballos, se rompe el programa, se apuesta, se ponen en línea ¡Salida!. Todos con la boca abierta, un anciano se vuelve loco”.

Ferdinand Bardamuel protagonista del Viaje al fin de la noche, pasea por el Bois de Boulogne con Lola, “Nunca me cansaba de recorrer aquel cuerpo americano…” y se acercan al lugar donde estuvo el hipódromo. Lola le dice:

 “Este lugar debía ser muy bonito antes de la guerra —observaba Lola— ¿Era elegante? Y las carreras de aquí ¿Eran como las de Nueva York?”

Ferdinand no había ido nunca a las carreras antes de la guerra, e improvisa lo que supone que quiere oír Lola:


domingo, 19 de abril de 2020

El deporte en los tiempos del virus (2 de 2)

No es deporte, es mercado


El 8 de abril, encargué que me trajeran del estanco el As y el Marca. Mi quiosco ya se había rendido al miedo y la miseria, y con razón. No he comprado nunca los llamados diarios deportivos (miento, una vez en 1975, por vanidad, porque me dijeron que en el Marca había salido una reseña en la que se daba cuenta de un salto que había hecho por encima de siete metros), pero sí los he visto alguna vez, y ya me hacía una idea del contenido que me iba a encontrar.

Quería saber, acercándome al mundo del futbolero y el forofo, ¿Qué hacen con su amor por los colores? Ahora que no pueden ir a los estadios, comulgar con la emoción, exhibir sus adhesiones, bufandas, banderas, tocar el bombo o soplar vuvuzelas.

En el periódico As, en las páginas dos y tres se repite diez veces la palabra mercado. De hecho, titula la portada: TELEMERCADO. Algunos ejemplos del uso de la palabra mercado aplicada al deporte (al fútbol):

—El mercado está en movimiento.
—Estrategias de caras al próximo mercado.
—La crisis económica y el calendario serán claves en el mercado.

miércoles, 15 de abril de 2020

El deporte en los tiempos del virus (1 de 2)

El fútbol nuevo será igual que el viejo 

Con frecuencia compro los diarios, tal vez haga el Sodoku, y se quedan sin leer en la mesilla hasta que el papel encuentra alguna utilidad. Pero en estos días puede ocurrir que lea del periódico hasta sus más ocultos pensamientos. Esto me paso el 28 de marzo, decimocuarto día, o así, del confinamiento por el miedo al virus y a ser hospitalizado. Me dio por mirar de que hablaban en la sección de deportes de El País, ahora que no hay espectáculos. Deporte sigue habiendo, pero no espectáculos deportivos.

Me enteré de que la decisión del ERTE (que te ponen en la calle hasta que vuelvan a ganar dinero) del Espanyol se tomó desde China y vi a un escalador olímpico trepar por las paredes de su casa. Luego leí un artículo de Valdano que titulaba, “El virus le contó la verdad al fútbol”. Eso es lo que estaba buscando, la verdad del deporte en los tiempos del virus.

La tesis es que el mundo del fútbol (tendremos que entender que del deporte en general) no se está comportando con sentido de la proporción en unos momentos tan trascendentes. “El fútbol se creyó importante y es sólo una simulación de la realidad (…) Se resiste a bajarse del escenario discutiendo de cómo y cuándo reanudar la fiesta” Parece la orquesta del Titánic, dice, con alaracas mientras todo a su alrededor se hunde.

Con esa idea, ver el comportamiento del mundo del deporte y la información deportiva en estos días, comencé a leer la prensa. Pero esto no es una tesis ni una investigación. Simplemente miraba los periódicos que de vez en cuando compro. El 29 de marzo, mi quiosco habitual todavía aguantaba, volví a obtener El País y en la sección de deportes venía una entrevista a Marc AndréStegen, portero del Barcelona. Es alemán.

sábado, 28 de marzo de 2020

Joseph Conrad. El bello arte


Joseph Conrad. El espejo del mar. Reino de Redonda. Traducciónde Javier Marías.
Quien se embarque en esta lectura, tendrá que plantearse leer el libro entero, porque el autor dedica muy poco espacio al deporte de la vela, y lo que Conrad dice sobre él se entiende mejor si atendemos a su vida en el mar, con los marinos y los vientos.
También tenemos que decir que la traducción de este libro, por Javier Marías
tal vez resulte imprescindible, porque en ella se adivina el amor por las palabras que el autor reclama para la vida, para el deporte y para el mar.
Este blog lleva el título de la obra multimedia de Erik Satie (1866-1925), Deportes y diversiones, y en él nos recreamos en la visión del deporte de quienes lo miran desde fuera o con la distancia que les permite encontrar matices de su práctica que, quienes estamos dentro, no vemos u olvidamos, engolfados como estamos en el día a día de la experiencia. Este es el caso de Joseph Conrad.
Joseph Conrad (1857-1924) fue contemporáneo de Erik Satie y, salvando algunas diferencias que se derivan de su oficio (marino y escritor el uno, músico el otro), los dos tienen una visión comparable de cuál es la función del deporte en su época y una absoluta ignorancia de hacia donde se dirigía esta práctica. Como dijimos de Pasolini: Si hubieran vivido hoy, no habrían escrito de deporte.
La navegación y las regatas de balandros. Una teoría del deporte
Cuando Conrad habla del deporte de la vela, dice que es un recreo. En seguida nos aclara que él no tuvo apenas que ver con la navegación deportiva y añade, y esto es muy importante “Aunque toda navegación a vela sea un recreo y un placer”.

jueves, 26 de marzo de 2020

Joseph Conrad. El deporte es anterior a la vida


Joseph Conrad. El espejo del mar. Reino de Redonda, Traducción de Javier Marías.
Erik Satie(1866-1925) dedicó un capítulo de su obra Deportes y Diversiones a los bailes de los veleros en el mar . Su mirada sobre el deporte es estética y juguetona. Cada vez es más difícil encontrar una mirada así y a alguien que consiga la suficiente distancia para no emborronar su criterio sobre el deporte con las urgencias de la catarsis, el dinero o el patriotismo. Joseph Conrad (1857-1924), contemporáneo de Satie, también mira al deporte como una diversión, un producto del ocio, en una época en la que apenas se adivina el brutal negocio en el que se convertirá.

Adolfo, marino de tierra adentro, que se transforma cuando entra el viento
Marinos y regatistas.
Los regatistas en 1910 son “hombres nacidos y criados para el mar, que pescan en invierno y practican la vela en verano”. Compiten por afán de victoria. Bien, esta es otra versión sobre el origen del deporte. Ahora ya no es producto del ocio, sino del trabajo y el deseo de competir para demostrar su pericia por encima de la de los demás. En cualquier caso, los marinos que compiten en las regatas lo hacen en ratos de ocio. Ya sea porque no tienen trabajo o porque es una manera de conocer mejor su barco y desarrollar su pericia.
Otra cosa será cuando los barcos de vela desaparezcan, porque sean sustituidos por el vapor, cosa que ya está ocurriendo, porque entonces los regatistas solo competirán por amor al mar y al arte antiguo de navegar a vela.
Los espectadores, la estética, el glamour y la pasta
“Ríe uno de puro gozo al contemplar una de sus elegantes maniobras”. Para el espectador, el disfrute del deporte de la vela es estético. Tanto por las embarcaciones, a las que Conrad encuentra semejanzas con las aves como por sus movimientos, frutos de la pericia humana y del conocimiento del mar y los vientos “El deslizamiento sobre el agua, más parece una función natural que la manipulación de un artificio”. Dice Erik Satie: EL yate navega, parece que está loco. Y le dedica una composición musical. 

martes, 20 de agosto de 2019

Thomas Mann y la gimnasia


Thomas Mann. Los Buddenbrook. Pocket Edasa 1ª Edición 1901

Gimnastique du chambre
La historia se desarrolla desde principios del siglo XIX hasta 1877. Se trata del auge y declive de una familia de comerciantes en el estado libre de Prusia, concretamente en Lübeck.

El libro es un clásico de la literatura europea y su autor, Thomas Mann (1875-1955), premio Nobel en 1929, uno de esos autores capaces de escribir un relato en el que nada era como es ahora, pero en el que nos reconocemos. Ya sea en los personajes o en sus avatares. Y seguirá ocurriendo por mucho que pase el tiempo.

Empecé a leerlo con muchas prevenciones (literatura anticuada, pensé) e iba ya por la página 732, sin poderme explicar cómo había llegado hasta allí, cuando me encontré una referencia a la gimnasia. No me lo esperaba, pero era absolutamente lógico. ¿Cómo retratar la sociedad prusiana del siglo XIX sin que alguno de sus personajes tuviera que ver con la idiosincrasia de la práctica gimnástica? Ya nos referimos al retrato del deportista, de esa misma época, que hace Leopoldo Alas Clarin en La Regenta

Los excluidos del deporte

Thomas Mann describe la gimnasia dese el punto de vista de los excluidos, de las personas cuya sensibilidad estaba a años luz del exhibicionismo patriótico que relacionaba la fuerza con la raza.

viernes, 31 de mayo de 2019

Deportes y amantes. Orhan Pamuk


En esta novela deporte y amor se relacionan de la manera más sutil, e intensa a la vez, que la memoria puede enlazar los recuerdos.

Orhan Pamuk. El museo de la inocencia. Edición en castellanode Random House Mondadori. 2012

Enlace original foto: www.mundoretorcido.wordpress.com
Si en alguna ocasión el deporte es trascendente es cuando se instala en nosotros junto a los momentos más significativos de nuestra vida. Orhan Pamuk conduce la memoria de los amantes, protagonistas de su novela, Kemal Bey y Füsun, de la mano de los gritos y expresiones de unos niños que juegan al fútbol y a los que lo oyen a través de la ventana.

He recortado de la novela cinco momentos que son un recorrido por la vivencia de estos amantes en Estambul. Los retazos de la narración elegidos nos llevan a través de un amor que empieza, llega a su plenitud y se acaba. La transcripción es prácticamente literal, aunque no usaré las comillas para que se pueda leer como un relato independiente del texto. Ésta es la historia:

Al día siguiente, 30 de abril de 1975, miércoles, esperé a Füsun entre las dos y las cuatro en el piso del edificio Compasión. Cuando era niño encontraba divertido el nombre de aquel edificio en cuyo jardín de atrás, sombreado por enormes cipreses y castaños, los niños jugaban al fútbol… Ese día, a la hora en que hacíamos el amor por primera vez, los niños que en días posteriores siempre nos acompañarían en nuestras citas amorosas jugando al fútbol con sus alegres gorjeos, gritos y palabrotas, estaban dándole al balón en el antiguo jardín de la mansión en ruinas de Hayrettin Bajá, de nuevo gritándose e insultándose. En cierto momento en que los niños se callaron, un extraordinario silencio envolvió la habitación, solamente roto por unos grititos vergonzosos de Füsun y un par de felices gemidos míos provocados por mi deseo de dejarme ir… Un niño le dio una patada a una lata de conservas, graznó una gaviota, se rompió una taza, las hojas de los plátanos crujían con la tenue brisa. 
Fue el momento más feliz de mi vida y no lo sabía.

sábado, 27 de abril de 2019

Jose Luis Salvador. Deportista y escritor



Jornadas Jose Luis Salvador en INEFC A Coruña 2019
El profesor de educación física como escritor
Todos los años por estas fechas, Jose Luis Salvador convocaba a sus amigos para oficiar dos celebraciones: La proclamación de la Segunda República y el día del libro. La primera se sustanciaba en el rito de repintar la bandera republicana en el castaño que tenía frente a la ventana de su despacho y la segunda, por el día del libro, nos regalaba el último que había escrito. Aquellas reuniones bien pudieron llamarse algo así como: República, amigos, deporte y literatura. Los oficiantes de estos ritos éramos un grupo variopinto de gente de aquí y de todas partes y todos y cada uno nos sentíamos protagonistas, aunque cada uno iba por una o varias de esas razones.
De por qué celebrábamos la República hay muchas razones en el ámbito de la ideología y el sentido común. Celebrar la amistad es un rito de bien nacidos y el deporte era lo que nos unía a la mayoría. Pero ¿y la literatura? ¿Por qué celebrar la literatura?
En 1974 funcionaba en el INEF de Madrid una Asociación Cultural (sería difícil explicar el compromiso que significaba una asociación cultural en la dictadura). Para la mayoría de nosotros, la cultura y el deporte se manifestaban en planos diferentes. Así, los oficiantes de la cultura, por lo general, eran los grupos musicales, los escritores o poetas, los directores de cine… Pero Jose Luis Salvador lo entendía de otra manera y veía deportistas en los escritores y los poetas… y poetas y escritores en los deportistas. Por ejemplo, pertenecía al mundo del deporte la oda a Platko que Rafael Alberti escribió y, por tanto, Alberti al gremio de los deportistas:

Oda a Platko - Rafael Alberti
Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.