Los atletas se parecen a los ganapanes
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| Hercules Farnesio. Glykon |
En muchos sectores de la intelectualidad y la moral, los gimnastas, deportistas y atletas continúan estando en el punto de mira de todas las deficiencias intelectuales y morales. Y estaría bien saber de donde viene esa inquina. Pues bien, curioseando en una libreria antigua, estaba ojeando un librito de 1882 que se llama Ensayo sobre la Teología Moral y me encontré este texto sobre la personalidad de los hombres que cultivan su cuerpo. El autor desarrolla su descripción basándose en la teoría de los humores. Y como, en su opinión, en el tipo sanguineo no encajaba la personalidad de los atletas, desarrolla una variante y se despacha a su gusto con la personalidad de los atletas.
El temperamento sanguineo, muscular o atlético. Cuando al temperamento sanguineo se reune un gran desarrollo del sistema muscular, resulta la variedad del sistema sanguíneo conocida bajo el nombre de temperamento atlético o muscular, que tiene por carácter esencial el vigor y la fuerza física. El hombre dotado de esta variedad del temperamento sanguíneo tiene la cabeza pequeña, el cuello hundido, el pecho y espaldas anchas, los brazos fuertes, un tronco robusto y los músculos salientes muy pronunciados bajo la piel. El atleta es valiente, más por instinto que por reflexión; y una vez desprendido de su flema habitual, el íntimo sentimiento de sus fuerzas le hace terrible y como indomable; procura destruir cuanto le resiste; es la fuerza brutal y ciega personificada. Estos atributos físicos nos lo representa la bella estátua de Hercules Farnesio. Hallándose tambien estos caracteres atléticos en los ganapanes, en algunos labradores y en los obreros vigorosos que tienen una vida muy activa al aire libre. El moral de estos individuos está mucho menos desarrollado que en los sanguíneos puros. Sus sensaciones y su sensibilidad son también menos vivas, y sus facultades intelectuales son en extensión y actividad muy medianas. Del mismo modo sus pasiones son menos fuertes y sus vicios más groseros que los sanguíneos puros. Entre elllos se observarán más bien desórdenes de crápula, la glotonería, la borrachera, las riñas, los palos, etc.




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