viernes, 28 de octubre de 2016

Teoría del deporte según Erik Satie. 2: De las Gymnopédies a los Deportes y diversiones.

La emoción, el vértigo, el amor, la fiesta, la aventura, los ritos, reírse de lo serio, de las paradojas, de lo ridículo, lo pomposo y de uno mismo es vivir deportivamente, y a ello me aplico. Nunca me convencieron de que los resultados eran la esencia del deporte. Eso de más rápido, más lejos más fuerte… o algo así no entendí que fuera un fin. Por eso insisto en la atención a Erik Satie.

Hacer deporte y divertirse parecen causa y efecto inseparables. Quienes saludaron al deporte en sus orígenes como comportamiento social, seguramente no podían ni imaginar que fuera a ser negocio y trabajo. Ese es el caso de Erik Satie (1866-1925) que con sus veintiuna composiciones, las ilustraciones de Charles Martin y las anotaciones poéticas que forman el álbum Deportes y diversiones, crea una auténtica taxonomía y un concepto humanista y juguetón de ese gran invento que fue el deporte.
Con ese espíritu hedonista nosotros reunimos aquí las sugerencias de su álbum que constituyen la articulación de nuestra idea de lo que es vivir deportivamente.
Charles Martin. El columpio, contiene todas las sugerencias hedonistas.
El deporte produce vértigo: El columpio “Es mi corazón el que se balancea”. Navegar: “El yate danza, parece que está loco”. Deslizarse por un tobogán: “Si tienes el corazón fuerte no te dará un infarto
Es deporte la música y el baile: “Suenan las guitarras”  “Un perro baila con su novia”. El tango perpetuo es la danza del diablo.
Es deporte el amor, enamorarse: en el despertar de la novia, al jugar a la gallina ciega.    “Ella lleva un bonito vestido blanco” para celebrar un pic-nic. “Tienes unos ojos muy grandes. Me gustaría estar en la luna” son frases para un flirt. Doblemente, es deporte, el erotismo: “El diablo baila el tango para enfriarse. Su mujer, su hija y sus criadas también se refrescan así” dice del Tango perpetuo, la más erótica de las danzas. “que piernas más bonitas tiene y que nariz tan preciosa” observa en el tenis. También hay erotismo en las imágenes de Ch. Martin, por ejemplo: El columpio.
Ser actor, actuar, el teatro. Todo eso es deporte. La aventura es deporte: el baño de mar, “el mar es ancho…, profundo, húmedo” El pulpo, la persigue, atolondrado, tropieza…Lo ridículo, lo paradójico forman parte: “golpea… ¡su palo salta en pedazos!” (el golf). “Señoras, metan la nariz en la bufanda” (El trineo). La emoción y los ritos: “Se pesan los caballos, se rompe el programa, se apuesta, se ponen en línea ¡Salida!. “Todos con la boca abierta, un anciano se vuelve loco”                 con los fuegos artificiales; “provocan… se estira… se lanza…” en las cuatro esquinas. La fiesta y las coreografías: los desfiles, los peces en el río, coreografía de animales en el bosque.
No le parece deporte ni divertido el peligro y matar. La caza: “bien pensado no es divertido…Cazaré nueces a tiros”. La pesca: Murmullos del agua, el pescador no pesca. Navegación: “El peligro no es divertido, prefiero otra cosa, grita la guapa pasajera”


A mi me gusta este deporte, me parece divertido y vital.

jueves, 27 de octubre de 2016

Teoría del deporte según Erik Satie. 1: De las Gymnopédies a los Deportes y diversiones.

Al llamar a este blog Deportes y Diversiones, adquirí una deuda con Erik Satie (1866-1925) que quiero comenzar a satisfacer. Deportes y Diversiones (1914) es una obra multimedia de Erik Satie en la que la música esta creada a partir de las ilustraciones de Charles Martin y que se acompaña de textos poéticos.
En sus Memorias de un amnésico y otros escritos (1913-1914),  Erik Satie teoriza sobre el aprendizaje gimnástico de la música y marca la distancia que existe entre quien aplica las reglas y quien es capaz de crear placer estético. Cree que el deporte liberará a la gimnasia de su rigidez disciplinada.
Con su creación, Deportes y Diversiones, parece querer entrar en el universo recién creado de la educación corporal para señalar el camino que la gimnasia debe recorrer para ser educación física.
Deportes y Diversiones
Si no tuvieron mucho éxito sus composiciones fue, posiblemente, porque la educación corporal de sus contemporáneos no era suficiente para entender su socarrona carcajada ante la pose hierática de los compositores románticos. Las compuso cuando las escuelas gimnásticas aún no habían conseguido despegarse de la disciplina militar o la rigidez analítica del movimiento, siempre correcto o incorrecto.
Después, las danzas de Isadora Duncan y el deporte anglosajón, que demonizaron los maestros de la danza y de la gimnasia por su indisciplina académica, abrieron los ojos a un cuerpo expresivo distinto. Aquellos que vieron bailar y agitar las túnicas que apenas tapaban el cuerpo, que se regocijaron corriendo detrás de una pelota que había que meter en alguna parte y viendo como chicos y chicas se desprendían de sus respectivos corsés y se solazaban en los baños o deslizándose por las montañas, entendieron y celebraron con regocijo el irreverente mensaje y el aire fresco que invocaban las composiciones de Satie. Y por un momento arte, deporte y juego estuvieron de acuerdo.
Más tarde, cuando el deporte se “patriotaliza” (Stephan Sweig), pierde el sentido lúdico y el respeto de los intelectuales y de mucha más gente.

Erik Satie compuso los Deportes y Diversiones, seguramente con el sentido gymnopédico de lo fundamentalmente humano que desarrolló en sus famosísimas Gymnopédies. Y al organizar sus composiciones y describir lo que quería decir en anotaciones que acompañaban a la composición y a las ilustraciones de CH. Martin, construyó una clasificación de los juegos y deportes que podría ser la norma directriz del desarrollo de una educación física divertida y vital. A ello dedicaré otras entradas.

lunes, 17 de octubre de 2016

Teoría del deporte. Philip Roth. Némesis

Basta ya. No merece la pena seguir guardando en la memoria la lectura de la gran novela americana. Ya la leí y se acabó. Recomiendo a quien le interese el deporte y quiera desentrañar su sentido social y político que la lea. Esta escrita con el desgarro, el cinismo y el sentido del humor de la literatura grande. Y con el desprecio que siente Philip Roth por el ser humano que se deja manipular y los que le manipulan; el asombro de que, una práctica que debían ser un revulsivo moral, no te obligue a ser más persona sino un poco menos.
Para entender mejor a Philip Roth y a sus personajes indagué en su obra y me sorprendió que su novela Némesis (1910), tenga por protagonista a un profesor de educación física ¡Qué sorpresa! Durante casi toda la novela Cantor, el protagonista, es un ser impecable en el sentido de su práctica y su compromiso social.
“Quería enseñar a aquellos niños para que sobresalieran tanto en las actividades deportivas como en sus estudios, para que valoren la deportividad y cuanto podía aprenderse mediante la competición. Quería enseñarles lo que su abuelo le había enseñado: resistencia y determinación, valor y buena forma física, y a no permitir jamás que los zarandearan… solo porque sabían usar el cerebro”. 
El lanzador de jabalina que nunca la lanzó 
Cuando Cantor enferma, pierde su cualidad deportiva y tiene que moverse en una silla de ruedas (Este es el concepto de Némesis. Una especie de venganza divina cuando todo va bien) no consigue sobrellevar la vida con dignidad: “Crees en el cuerpo deformado, pero lo que realmente se te ha deformado es la mente” Se lo dice su novia que quiere seguir a su lado a pesar de la enfermedad. Y un antiguo alumno, al observar su deriva destructiva, recuerda: Mientras corría con la jabalina en alto, extendía el brazo hacia atrás y lo movía adelante para lanzar la jabalina por encima del hombro, y acto seguido, la arrojaba como una explosión; nos parecía invencible”.
No se fía Philip Roth del ejercicio de las facultades físicas que se termina con el músculo engordado. Clama por un juego dinámico que nutra al cerebro más allá del resultado obtenido. Si al menos lo supieran los educadores y los difusores de la educación física. Pero el deporte mercantil y la mentalidad aviesa del deportista se han apoderado de la educación física. En una entradas antiguas de este blog, cuando todavía ejercía de profesor de educación física, ya escribí de vivencias personales relacionadas con esto (Idiotes savants). Os contaré una historia sobre esto en la próxima entrada.

(La foto de ese espanto, que representa la juventud de su dueño, preside la entrada del gimnasio Atalanta de Valencia, y le viene al pelo a la historia contada y al concepto de idiotes savants)