Carta abierta a mi corazón deportista al estilo E. Satie

Supongo que no estarás enfadado conmigo. A esta edad lo mejor es llevarse bien ¡no jodas! Que tú no puedes irte sin mí.
Ciencia y arte de la educación física.  F. Trapiella
 Ya sé que te he hecho responsable de correr más tiempo de lo que podía aguantar, y no por tu culpa sino de las narices, ese puto tabique que me pasaba el aire con cuentagotas. Bueno también he buceado un poco más allá de lo razonable. Y la jodía bicicleta, con tal de no echar pie a tierra, una pedalada más… hubo un día que no pude bajarme y tuve que dejarme caer. Yo creo que ese día te cabreaste y dejaste de enviarme oxigeno a las piernas. Pero ahora, que solo camino y nado… Nadar, cuidado que me costaba y te he obligado a competir. Y las horas en el mar, buscando otro fondo que me sorprendiera. Pero tú no decías nada. Tampoco te había preguntado nunca. Esto me pasa por preguntar.
A ver si no va a ser eso, a ver si va a ser que me tomo demasiadas cosas en serio. El trabajo, los compromisos, la puntualidad. Todo eso cansa. Y comer y beber, que me gusta bastante. Y el amor.

Sabes que te digo, que si es por el amor por lo que estas cansado, que te jodan. No tienes derecho a quejarte. Nos gusta estar enamorados. Ahora lo estamos y es un lujo. Tú lo sabes, en tu registro tiene que estar anotado que has latido igual hace cincuenta años y ahora. Y en medio mucho y sin tonterías. Mucho y de verdad. En fin, haz lo que quieras pero si, como pienso, tú y yo pensamos igual, nos vamos a llevar bien hasta decir basta. 

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