Además de por sus méritos profesionales, Carlos está en la memoria de los que le debemos conocimiento y saber estar.
Desarrolló un conocimiento y una docencia precisa y sistemática. Más allá de la cita y la erudicción condensó el saber técnico y humano que se necesita para enseñar, haciéndolo indisoluble. Pero no fue fácil, en este país, de tendencia
cainita, por un momento de gloria se atenta contra lo evidente, el conocimiento y la honradez. Es más fácil ir a la contra de la sabiduría que generar saber, y su
aportación social y técnica al prestigio profesional del licenciado de educación física, a través del conocimiento profesional y riguroso de la preparación física, la quisieron negar llevándole la contraria en vez de sumar o matizar con estudios equivalentes en profundidad y trascendencia. Su tendencia a ser coherente y no callarse le han pasado malas jugadas de olvidos y rencores, pero también adhesiones firmes. En el olvido es, como en la coherencia, compañero de D. José María Cagigal. En fin, no era de eso de lo que quería hablar.
Nosotros, sus alumnos, le llamábamos “el profe” pero para mí
es el maestro porque me enseñó y entrenó, siendo consciente de que no estaba
formando solo un atleta. De nuestro trato en las pistas de
atletismo, han quedado en mi memoria algunos mantras que han guiado mi docencia
y, en cierto modo, mi vida:
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| Carlos Álvarez y José Luis Sálvador. A Coruña 2005 |
-
En
la competición no vas a hacer nada que no hayas aprendido entrenando.
-
En
los campeonatos, los atletas os volvéis engreídos y no escucháis. Prefiero no
ir a veros.
Me costó más tiempo darme cuenta del valor metafórico de su
descripción del triple salto o el salto de longitud. Las ideas que se debían aplicar
a cada momento del salto, eran, más o menos:
- En la carrera te juegas la eficacia del salto.
- En el impulso ¡no
tengas prisa por separarte del suelo! En cuanto depegas ya no te puedes impulsar más.
Aprovecha todos los recursos que tengas antes de comenzar a volar.
-
Entre
saltos (hablamos del tripe salto) no dejes que el suelo te llegue por sorpresa ¡Busca el suelo! Impulsa
con un zarpazo y sigue. ¡No
te hundas! ¿Te has fijado en como corren y saltan los gatos? Parece
que sus pies rebotan en el suelo.
-
No
tengas prisa por caer. Vas a llegar al suelo de todas maneras pero, mientras estés en el aire, tú sigue
mirando adelante. No busques el suelo.
Lo demás que me enseñó tiene que ver con su honradez, con su
entrega al entrenamiento de un atleta limitado como era yo, y otros a los que
nos hizo sentir campeones y amigos.
Un día llegué al entrenamiento con un libro muy gordo
sobre sistemas de enseñanza y ponderó su grosor. Luego lo abrió por la última página
y comentó con su sentido del humor socarrón, tal vez asturiano; que lo es: “es útil, a veces empezar los
libros por el final”. Como epílogo, el autor advertía, que la teoría, tal
como allí se explicaba —más de ochocientas páginas— no era aplicable en la
práctica. Después de eso, no sé si llegué a leer algo de aquel libro.
Dónde quiera que estés: un abrazo, maestro. Incluyo una foto
de 2005 con José Luis Salvador con quien compartimos amistad. En aquellas
jornadas, cuando ya no era tu alumno, pudimos hablar de nuestras vidas y
algunas coincidencias de nuestros sentimientos y vivencias familiares. Guardo en mi corazón aquella
conversación llena de emoción y desconcierto.
Si sabes de esta publicación y, por tu tendencia al silencio
y al anonimato, no quieres que aparezca esta foto tuya, me lo dices y la quito.
No suelo poner fotos de nadie sin autorización, pero sé que a muchos les
gustará verte y recordarte.

WAOO ME GUSTO TODO SIII
ResponderEliminarYo recuerdo mucho el famoso libro de la preparación fisica,...
ResponderEliminarTodos aprendimos mucho de Carlos Álvarez del Villar, especialmente los que hicimos maestría de atletismo... porque el atletismo era nuestro deporte.
ResponderEliminarAprendimos de sus conocimientos, pero también de su estoicismo. Práctico, ni una palabra de más, austero (externamente, por lo menos), un poco "seco" como profesor.
Con mayores "habilidades sociales", como se dice ahora, su impacto sobre sus alumnos hubiera sido mayor, quizá el olvido que señala el relato (olvido no muy diferente al que estamos destinados la mayoría de seres humanos) hubiera sido menor... Entonces quizá no hubiera sido él...
Así lo recuerdo yo.
Para mí fue un ejemplo como profesor, compañero y amigo. Siempre está en mi forma de actuación. Ejemplo de integridad profesional
ResponderEliminarSi,
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