El esquiador mayor

Disección esquiador mayor
Doce años después de destrozar mi rodilla en un lance deportivo, haber regalado todo mi equipo de esquiador y haber pensado que la prudencia me aconsejaba no volver a esquiar, decidí que me cisco en la prudencia y que el vértigo de un descenso bien vale romper promesas.
Esto contradice todo lo que he dicho sobre el vértigo como único recurso del cerebro del deportista, pero no voy a ser coherente sólo para privarme de cosas.





1969 Pina en Guadarrama. Foto Kety



Las horas que he pasado en la nieve, en la cara norte de la Bola del Mundo de Guadarrama, ha sido descender por la pendiente de mis recuerdos con el cuerpo de mis amigos, de mis hermanas, de mi hermano (al fondo Riofrío y El Paular).

He seguido descendiendo, escuchando el silbido del viento, los esquís arañando la nieve, todas estas noches. Pensando en nuevos vértigos, otros juegos, nuevos cuentos que contar, redoblar el valor de vivir.

Queridos amigüitos y amigüitas: viva el juego.


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