domingo, 19 de febrero de 2017

Alexandro Baricco, el fútbol y los bárbaros.




https://es.scribd.com/doc/51122049/Los-Barbaros-Ensayos-sobre-la-mutacion-Alessandro-Baricco

La mutación es la percepción que tenemos de como múltiples aspectos de la cultura que consideramos trascendente están cambiando. Estas modificaciones, a quien ha vivido y se ha ocupado en entender lo que ha vivido, le sumen en el desconcierto. Los bárbaros son los agentes de las mutaciones y la barbarización es la aldea (la cultura) arrasada que queda después de su paso.

Este libro es una “tentativa de pensar escribiendo”. No resulta fácil sacar conclusiones cerradas, ni lo intenta, y debes ser leído levantando los ojos del libro para pensar, como dicen que beben las gallinas: levantando la cabeza para digerir lo bebido.

Centrarse en el análisis que hace del fútbol como paradigma de actividad mutante e invadida requiere, al menos, una precisión teórica más.

Para identificar un comportamiento cultural en mutación debemos describir, en la barbarie, los siguientes acontecimientos:
Ramón Torroja. Lectures suggestives 1931


—Comercialización en auge

—Lenguaje moderno

—Adhesión al modelo americano

—Búsqueda de la espectacularidad

—Innovación tecnológica

—Choque entre el nuevo y el viejo poder

(Phillip Roth se ciñe a este esquema en su excelente novela, ya comentada aquí, La Gran novela americana) 


Comprobar el proceso de la barbarie requiere comprender todos los acontecimientos. “La mirada que se detiene sobre un único rango de la invasión bárbara se aproxima peligrosamente a la estupidez” (ver la entrada anterior: Baricco y un periodista). 

Y ahora sí, hablamos de fútbol. La pérdida que más personas detectan en el mundo del fútbol (y de casi todos los deportes) es la pérdida del alma. La nostalgia por el fútbol de antaño. ¿Qué antaño? El autor expone mil argumentos nostálgicos (sobre el balón, los campos, los aficionados…) Para él sólo hay una pérdida trascendente “La  limpieza moral y humana”. Las demás entran en el ámbito sentimental que, como criterio, demasiadas veces se parece a la estupidez.

Después analiza la televisión digital como el factor tecnológico de la barbarie. Lo relaciona con la superabundancia y la banalización. La destrucción del tótem, distante y sagrado. El fútbol nunca gozó de tanto predicamento moral como cuando se identificó con “la furia española”. Basada en la narración de algo que casi nadie vio y se propagó en aucas, como en la edad media. Me veo obligado a aclarar que ese evento fue manipulado políticamente y pasó siempre por encima del carácter abertzale de Belauste que metió el gol, vaya usted a saber cómo, en una acción imposible de interpretar más allá del juego.

Otro factor es la espectacularidad que se ve en las formas de narración y en las formas de organización de los eventos. La americanización es evidente al reconocer este factor.

La eliminación de la individualidad, que se traduce en el linchamiento mediático de aquellos futbolistas que, con talento, se dejan llevar por la genialidad. El genio, en el deporte de los bárbaros, debe ser sustituido por la eficacia y la medianía.

La explicación más inquietante para entender cómo se entiende el fútbol la haré parafraseando una parte del análisis de como leen los bárbaros. El fútbol debe ser entendido aunque nunca hayas visto otro partido, aunque no te interese. El fútbol lo entienden los bárbaros siguiendo instrucciones que se encuentran en lugares que no son fútbol. Las televisiones, la prensa, las tertulias, anuncios, dibujos animados. Nada tienen que ver con el ejercicio de leer un partido completo en el campo. Y sin embargo, los bárbaros, creen que sí, que lo entienden si escuchan los oráculos mediáticos, con intereses ajenos al juego.

No me extenderé más en la atención que Alexandro Baricco dedica al fútbol. No lo considera como un acontecimiento cultural inevitable o imprescindible, pero sí como un paradigma, tal vez un laboratorio sobre el que se experimentan las mutaciones en la aldea global. Lo mismo que el vino, y me congratula la comparación, porque considero el vino un deporte divertido y primigenio. Y no de los menos sanos.

Lo importante es leer el libro entero. Esto ya se ha convertido en una muletilla de este juego. Pero hoy estoy especialmente interesado en recalcar una frase alusiva que hace en el mismo libro e introduce mis próximas entradas:

“Un libro es un viaje para caminantes pacientes”




domingo, 12 de febrero de 2017

Alexandro Barico y un periodista deportivo

 El fútbol no es suyo

Estaba preparando, tras una lectura de Alexandro Barico, una despedida y cierre de esta época del blog, dedicada a lo que dicen y sienten algunos buenos escritores cuando opinan de deporte o sus personajes son deportistas, cuando se me ha cruzado un artículo, análisis lo llama el editor, que se titula “El fútbol no es suyo” y lo escribe José Sámano en El País (10 febrero 2017).

El artículo es un jarro de agua fría para quien guste de deportes participativos y espectáculos divertidos en los que el juego y el jugador sean los protagonistas. Es nefasto para el concepto de deporte y la ética de los ciudadanos. Y además es lioso, la tesis confusa. Solo lo entiendo como una andanada de intereses comerciales de la empresa que lo publica.
Leí el artículo porque no es bueno quedarse dando vueltas a lo que piensas. Sobre todo si sabes que no es lo que piensa la mayoría. Al fin y al cabo, como decía mi amigo Salva: El deporte es eso que tú haces y dices que es deporte. Hay muchos deportes.

Así que lo leí partiendo de una premisa: estoy de acuerdo en que el fútbol no es de Peter Lim, que aparece en la foto que lo ilustra. Pensé que íbamos a estar de acuerdo en que el deporte es patrimonio de los jugadores. Pero no se habla de jugadores.
Entonces ¿de quién es el fútbol?  De los hinchas “referencia esencial” que, tal y como está ahora el futbol, se ven relegados al papel de consumidores y que no tienen ni el consuelo de la pañolada torera (hay otras referencias a los toros en el artículo). Para la hinchada, que de forma generalizada no supera la dotación neuronal de una rata, reivindica el corazón, el alma y la pasión del fútbol.

¡Qué traidora es la pluma! Sin querer se puede
 escribir como hablaba el de la boina
De quien más es el fútbol. “(El fútbol) ha dejado de ser la gran reserva del paisanaje, la vertebración de un pueblo alrededor de su club de fútbol y su sentido de pertenencia”. ¡Redonda le ha quedado! 
Un guiño para los mayores: Piensen en esta frase dicha desde el balcón del Palacio de Oriente de Madrid por un general con voz aflautada. ¿No les suena a reserva espiritual de occidente? Y lo de la vertebración de un pueblo, guiño del franquismo en contra de la noción de la España Invertebrada de Ortega y Gasset.

Parece que la tesis es que el fútbol ha dejado de ser la reserva del paisanaje por culpa del fundamentalismo financiero reinante y debe recuperar esencias simbólicas, locales, patrióticas… En aras de su valor como “religión laica” Y nombra a Vázquez Montalbán que debe haber dado un bote en su tumba. Al comunista, crítico con los procesos mercantilistas del deporte, no se le ocurrió un proceso más degradante para el deporte que convertirlo en religión. Nunca, en su pluma, fue un valor positivo esta deriva del deporte. Que, por cierto, en esos tiempos, años setenta del siglo veinte, apenas era el alevín de la situación mercantil actual.

El deporte solo es grande por los jugadores.
Toda la deriva mercantil y simbólica es nefasta
Para que no tuviera tufo a interesado nacionalismo económico, podría haber puesto en la foto, en vez de a Lim, a Florentino, por ejemplo, que tanto monta en eso del fundamentalismo financiero. A no ser que se trate de no molestar y cumplir con la estrategia mafiosa de F.D.Roosvelt “Puede ser que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

¿Y por qué lo he relacionado con Alexandro Barico.? No he terminado de leer el libro que tengo entre manos (Los barbaros. Ensayos sobre la mutación). Pero hace tiempo leí en “Homero Iliada” una reflexión, que he repetido muchas veces en mi enseñanza y que volveré a repetir cuando quiera decir lo que él dice como yo no lo conseguiré nunca (se debe leer pensando en el valor formativo del deporte):

“(Construir otra belleza),,,Poder cambiar el destino de uno mismo sin tener que apoderarse del de otro; lograr que circulen el dinero y la riqueza sin tener que recurrir a la violencia;… encontrarse a uno mismo en la intensidad de lugares y momentos que no sean una trinchera; conocer la emoción, incluso la más vertiginosa, sin tener que recurrir al doping de la guerra o la metadona de las pequeñas violencias cotidianas. En fin, otra belleza, si es que comprendéis lo que quiero decir

Comparen este texto con el artículo comentado y díganme si no es para estar preocupado por el deporte en mano de los medios de comunicación.


Me queda pendiente la entrada dedicada a Alexandro Barico. Después hablaremos de caminar, vagabundear, peregrinar…

miércoles, 1 de febrero de 2017

Del boxeo, de las mujeres y de los hombres. Joyce Carol Oates


Vuelvo sobre el boxeo. Ya lo tenía previsto desde que supe Joyce Carol Oates había escrito sobre este tema. Que sea una mujer quien escribe sobre boxeo es una rareza.

Revista Aire Libre 1925
En el libro dedica un capítulo a la relación de las mujeres con el boxeo. Casi no me atrevo a poner una frase concreta, porque en tema tan manoseado como la igualdad, cualquier desliz puede servir para rasgarse las vestiduras.

El boxeo es una actividad puramente masculina y habita un mundo puramente masculino. Lo cual no quiere…”    Todas las excepciones y aclaraciones que quieras poner y que deberás buscar en la lectura.  Otras ideas: “Una celebración de la perdida religión de la masculinidad…” “Qué los hombres peleen entre sí para determinar la valía (es decir, la masculinidad)  excluye a las mujeres de forma tan absoluta como la experiencia femenina de dar a luz excluye a los hombres. A propósito…” Frases incendiarias para twitear. O se lee, largo y reflexivo, o es peligroso porque lo entiendes con clichés comerciales (de cualquier tipo de comercio de ideas). 
A mí me recuerda las teorías que ya escribí de Agustín García Calvo sobre mujeres y deporte. Y es que en este libro tal vez subyacen claves de esta relación.

Un resumen apresurado del libro podría hacerse con  unas ideas básicas por las que navega con una claridad de pensamiento y literaria que merece la pena:

—¿Cómo puedes disfrutar de un deporte tan brutal?  Joyce Carol no escribe desde una perspectiva de género ni con distancia intelectual o académica, sino desde dentro, desde sus vivencias infantiles y desde esa pregunta que inquieta a todos los que ven y piensan el boxeo.

—“La vida es como el boxeo en muchos e incómodos sentidos. Pero el boxeo solo se parece al boxeo”.   Luego desarrolla ideas que, como si se te golpeara un guante de crin, te aturden. “El boxeo es superior a la vida”  El deporte condensa valores y luchas por la supervivencia en un acto real, no ritual, en el que te va el dolor y la vida. Es superior porque esa condensación de hechos y razones es literaria y se puede abarcar en el tiempo y el espacio.

—El boxeo, no es un deporte, es superior al deporte (“El boxeo es el deporte al que aspiran todos los demás deportes” George Foreman): Si las definiciones o la historia del deporte lo justifican como deporte, desde luego es  “el más trágico de todos”.  Joyce Carol no lo considera un deporte: Nada tiene de lúdico. El boxeo es la vida y nada tiene de juego. No se asimila a la niñez. “Se juega al fútbol, no se juega al boxeo”.

También habla del erotismo, de la corporeidad vivida y percibida del boxeador, de historias vitales, de muertes en el ring, de los alias de los púgiles, de la literatura, como no.

Buena literatura y una mirada imprescindible para saber de la vida, de hombres y de mujeres y de deporte.