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miércoles, 28 de junio de 2017

Ludwig Jahn. La nacionalización de las masas


Ludwig Jahn (1778-1852). La gimnasia y el deporte conductores de masas sumisas.

La sorpresa en esta lectura parte de la aparición de Jahn (Ludwig Jahn 1778-1852) al hojear el libro.

En la historia de la educación física se trata a Ludwig Jahn como uno de los pioneros de la educación física contemporánea, sin más análisis, cuando en realidad, para quienes revisan la historia, es un puntal de la unificación alemana y sus ideas, en manos de sus sucesores, parte de la justificación de un estilo de vida fascista.

Su doctrina caló hondo en la educación física militar, en las organizaciones juveniles y en la idiosincrasia de la gimnasia educativa y en la gimnasia deportiva, en oposición a las ideas de Guts Muths, decantadas hacia los ideales de Pestalozzi.

En el capítulo sexto se desarrolla la creación, el desarrollo y la aportación de las sociedades gimnásticas a la creación de un estilo de vida. La necesaria urgencia de ese escrito me obliga a centrarme en unas pocas ideas que reproduzco literalmente:

“…los gimnastas, que en cierto sentido, fueron los pioneros de la autorrepresentación nacional alemana. El amor a la patria mediante la gimnasia…”

“Los gimnastas se consideraban el catalizador de la regeneración nacional.”

“En la historia, lo que es memorable, se renueva mediante el espectáculo del poder masculino; los honorables hechos de los antepasados se renuevan a través de la competición gimnástica. (L. Jahn)”

Las juventudes de falange educadas al aire
y al sol son la alegría de la Patria 1945
Parece antiguo, es de otra época, pero el sencillo ejercicio de cambiar gimnasia por deporte y patria por dinero o mercado nos da una lectura actualizada.

martes, 27 de junio de 2017

La gimnasia en la historia. George L. Mosse


Las sociedades gimnásticas y el estilo de vida fascista en el siglo XIX. La dignidad del deportista pasa por revisar su historia.

Dedicaré a esta lectura dos entradas del blog, porque no soy capaz de resumirlo en una.

No leo teoría ni historia del deporte o la educación física. Leo muchas cosas distintas para satisfacer mi curiosidad o mi recreo y si aparecen referencias a estos temas lo cuento en este blog. Mi última sorpresa ha sido leyendo este libro de historia (George L. Mosse. La nacionalización de las masas).
El autor, para explicar el proceso social y político que hizo del nacionalismo un movimiento de masas, recurre a la evolución de las escuelas y las sociedades gimnásticas que se implantaron en Europa durante el siglo XIX.

http://www.sgschramberg.de/geschichte.html
La tesis de este libro es que la aparición del nacional socialismo en el siglo XX, no es espontánea, sino el desarrollo, durante el siglo XIX, de un estilo de vida fascista al que las sociedades gimnasticas, las sociedades corales masculinas y las de tiro al blanco contribuyeron de forma decisiva, aportando su estética, su mística y su liturgia.

En este punto hay que decir que todo lo que no sea leer el libro completo, es correr el peligro de la imprecisión, la banalización o la consigna, por lo que seré muy prudente en lo que transcriba.

jueves, 15 de junio de 2017

Preparación física y teatro: La Respiración de Alfredo Sanzol

¿Por qué grita ese actor?


Poco después de haber preparado la entrada anterior sobre Davis Trueba, fui al teatro.

En “La Respiración” que vi en el teatro de la Abadía el 24 de junio de 2017 (Texto y dirección Alfredo Sanzol) hay un personaje que representa un “preparador físico”. No es negativo ni insultante su papel. Es un personaje que aplica sus conocimientos con un cierto rigor, si bien es verdad que cuando demuestra ejercicios se parodia su gestualidad. El tono irónico de la obra lo pide. 

La gestualidad brusca del preparador físico en La Respiración
Otra cosa son los arranques de autoritarismo militaroide que representa con gritos desaforados en los momentos más insospechados de su discurso ¿Por qué? Me imagino que es la imagen que tenemos del entrenamiento y los entrenadores. ¿Por qué no gritan los otros profesores? Yo tampoco he gritado más allá de la necesidad de hacerme oír por cuarenta niños al tiempo. No sé.

La gimnasia en David Trueba. Tierra de campos.

Un profesor de gimnasia fachoso y una profesora encantadora

David Trueba. Madrid 1969.



En su nueva novela David Trueba incluye en dos ocasiones relatos relacionados con la educación física y la gimnasia y eso es una buena noticia porque supone una cierta normalidad de la experiencia gimnástica o deportiva.

En primer lugar habla de la gimnasia en los colegios de curas. En los Salesianos de Estrecho, concretamente. Yo estudie en los de la oposición, los de Atocha. A pesar de los diecinueve años que nos llevamos D. Trueba y yo, y el sistema político en que se desarrollan las historias (yo en una dictadura y él en una democracia, supongo que alrededor de 1985) reconozco muchas de las vivencias que narra.

1970 Salesianos de Atocha. Uno soy yo.
“Todo empezó en un váter…” que nosotros también llamábamos meaderos, donde nos reuníamos a fumar. Esto es común en mi vivencia, aunque yo no fumaba. Y desde esa guarida comienza el relato de su vivencia con la gimnasia y su profesor.

“…en uno de los cubículos nos escondíamos durante la clase de gimnasia. El profesor nos obligaba a dar veinte vueltas al campo de fútbol y él las corría también, empeñado en ganar siempre”.

martes, 11 de abril de 2017

David Le Breton. Elogio del caminar. Siruela 2015 -2-

El cuerpo del caminante, las ciudades y las canciones del camino.


No se puede caminar si no se tiene cuerpo, claro. Todo lo que hacemos, lo hacemos cuerpo mediante. Al caminar sudamos, nos cansamos y mejoramos nuestra capacidad para caminar más. Todo eso es muy corporal, muy físico, pero nada de eso es el objetivo de caminar. El objetivo… allá cada uno.

Yo, como todos, cada día visto un cuerpo. Un día lo visto de vago, otros de chapuzas (pintar, arañar la tierra…), de aventurero, de playero, lujurioso, de presumir, de cansado, místico, enamorado… Y para caminar, ¿qué cuerpo utilizo? Yo creo que el mismo con el que bailo o juego. El cuerpo que canta, con el que toco cualquier instrumento musical y con el que escribo o hago garabatos. Un cuerpo que me expresa, me calma y me permite ser yo mismo, es decir, no preguntarme quien soy.

Nada de lo dicho me permite decir, sin que alguien lo discuta, que caminar sea un deporte. Las aburridas y nunca concluyentes taxonomías del deporte dirían que caminar es una actividad individual que presenta incertidumbres con uno mismo y con el medio, como el ciclismo de montaña o la escalada. Sólo que el caminante lo que consigue son certezas sobre  las dimensiones del mundo, acordes a las proporciones del cuerpo.

Nos hemos puesto renacentistas y humanistas. Eso del mundo acorde a las proporciones del cuerpo tiene ecos de las proporciones áureas de Vesalio,  de Rousseau y a la naturaleza como maestro o del mismísimo Kant cuando habla de la realidad extensa y el movimiento como modo de atraparla.
¿Qué querrá decir el anuncio ese de café con leche?

Dice David Le Bretón que “caminar es una forma de conocimiento que recuerda el significado y el precio de las cosas”. Esto, desgraciadamente, le aleja de la idea común de deporte. Qué pena que el deporte no reclame para él esta trascendencia.

jueves, 30 de marzo de 2017

David Le Breton. Elogio del caminar

El entrenamiento como camino

Dice David Le Bretón que su objetivo al escribir este libro es darse a la fuga por la escritura e intercambiar impresiones con otros. que es lo mismo que se hace al caminar. Caminar y escribir es el mismo juego y yo, a esta evasión, le llamo deporte, invocando el significado que tiene que ver con el ocio en los puertos de los marinos (de-puerto).

A lo que íbamos es al caminar y, al leer el primer párrafo de este libro, pienso que ya no se puede decir más —y quedan doscientas cincuenta páginas—.

Entre otras cosas dice que puede ser que uno vuelva de la caminata transformado “más inclinado a disfrutar del tiempo”. Y yo interpreto que se refiere a disfrutar el tiempo que uno está en el camino; más que de la meta.

Carlos Álvarez 2005

Creo que la primera vez que entendí esa idea fue cuando se la escuché a Carlos Álvarez del Villar cuando, con la disculpa de mejorar mi entrenamiento y que saltara más, me enseñaba más allá de lo que pudiera llegar saltando. Me decía que el entrenamiento, al que se dedica casi todo el tiempo del ejercicio de atleta, era la parte divertida del deporte, la de la amistad y los buenos ratos, que luego, en la competición los atletas nos volvíamos estúpidos. El entrenamiento, claro está, es el camino.

jueves, 16 de marzo de 2017

Andar no es un deporte 2. Frédéric Gros. Andar. Una filosofía.

Una sensación en el recuerdo

Frédéric Gros. Andar. Una filosofía. Taurus. 2015. Primera edición 2014


Esta segunda entrada dedicada a Frèdèric Gros es una entrada coral, si es que dos hacen coro. Me acompaña mi hermano que tomó notas de esta lectura y a ellas me ciño para sacar conclusiones sobre lo que es esto de caminar ocioso.
Quienes escriben sobre andar se preocupan de poner nombre a la marcha atendiendo  a su conclusión y finalidad: pasear, vagabundear, viajar. Frèdèric Gros se entretiene en la idea de peregrinar. Mi hermano subraya:

“El peregrino no está en su casa allí donde camina”.

La idea que compartimos es que no te vas para construir un nuevo hogar, sino para no tener nada, vivir con lo elemental; sentirte extranjero, extraño, allí donde estas. Teníamos un poco de fobia al Camino de Santiago donde es previsible la presencia del caminante, que se encuentra como en casa. Gustábamos de caminos, poco transitados, que en otro tiempo fueron caminos de carros y caminantes ajenos a la prisa o a la meta.

De los capítulos que el autor dedica a H.D: Thoreau (Walden) veo que está subrayada la idea de que

  “No hace falta ir muy lejos para andar. El verdadero sentido de la marcha no es ir hacia lo otro, sino estar al margen de de los mundos civilizados, sean los que sean”.

Más allá de la puerta de tu casa, cuando dejas lejos tu ciudad y el retorno no es una solución comienzan a pasarte cosas, sencillas, que ni te esperabas. Hablas diferente, de ocios distintos. Que es lo mismo que le pasa a quien habla contigo y por un momento rompe el hilo del día a día. Te desprendes de lo previsible, de lo que sabes y sientes la libertad de que lo dicho no formará parte de la memoria que compromete, que puede ser revisada. Si es memoria, lo es del contacto humano, historias al margen de la secuencia cotidiana. Mi hermano, callado por higiene, encontraba cargadas de sentido todas las conversaciones tenidas en el camino. Y todo esto me recuerda el libro que me ha regalado Pere “El pelegrinatge insòlit de Harold Fry”, de Rachel Joyce, sobre el personaje de la novela que salió de casa para echar una carta al buzón y encontró sentido a sentir las piernas y al sol en la espalda.

Luego subraya que, entre los pensadores griegos, los cínicos fueron los únicos auténticos caminantes. Y hace un doble subrayado a la idea de “Sentirse ciudadano del mundo” y resalta, del cínico, el desapego, que es lo que le permite serlo.

El desapego, mejor si se aprende pronto, resulta imprescindible cuando eres mayor. Vivir fuera de tu casa, en un ejercicio constante de prescindir, es un buen entrenamiento. Hablamos, mi hermano y yo, mucho de ello y me aplico en su práctica. Eso sí, con la certeza anclada de la amistad y el amor, si es posible.

Cuando hablábamos de andar, por qué y cómo, recurríamos al recuerdo para explicar lo que queríamos, que nunca quedaba claro. El callejeo por Toledo, las travesías por Guadarrama, las emboscadas en cualquier sierra; parecían contener esa sensación de diversión y plenitud a la que Joan Fuster hace referencia cuando aborda la acción de flâner y que concluye que este verbo describe una sensación que está en el recuerdo. Ta vez sea ese el sentido de las notas sobre este libro, activar el recuerdo.

Y si no son suficientes nuestras dos voces para considerar coral este escrito, podemos añadir que el libro Andar, una filosofía me lo regaló David, que El pelegrintge insòlit de Harold Fry me lo regalo Pere, Manel me invitó a que indagara en el Diccionari per a ociosos de Joan Fuster el término flâner. Todos ellos, con quienes hayan llegado hasta el final de esta lectura, yo creo que ya hacemos coro.

Por último, Frédéric Gros, a pesar de que reniega de la relación andar-deporte por su abrupta manifestación mercantil y bárbara, dice —y recoge mi hermano— que “lo que domina en la marcha… es la alegría sencilla de poner a prueba el cuerpo en la actividad más arcaicamente natural”. Rousseau, musa del valor educativo del ejercicio de andar y de lo natural como punto de partida del conocimiento, no lo dijo mejor.

El libro dice mucho más y mejor. Lo mejor es leerlo.

Leer más en https://luis-antolin.blogspot.com/2017/03/andar-no-es-un-deporte-frederic-gros.html

viernes, 10 de marzo de 2017

Andar no es un deporte. Frédéric Gros. Andar. Una filosofía.

Andar es un deporte, depende de cómo se mire.

Frédéric Gros. Andar. Una filosofía. Taurus. 2015. Primera edición 2014

Creía que relacionar andar y deporte iba a ser más fácil que relacionar deporte y viaje. Pero la primera frase del libro que emprendo dice: 

“Andar no es un deporte” 

y después, Frédéric Gros, se aplica en explicar sus razones. Para él el deporte es lo que es para la mayoría: lo que la prensa y la televisión dicen. Y eso no le gusta porque incluye mercantilismo, competitividad excesiva, números para explicar el resultado de un juego. 

Y luego dice algo que llama la atención: “Se da siempre esa distinción entre vencedor y vencido, como en la guerra. Hay, entre la guerra y el deporte  un parentesco del que la guerra extrae su honra y el deporte su deshonra…” ¿Cómo los amantes del deporte, nos podemos resignar a esa comparación odiosa?

Me ha traído a la cabeza una pregunta que alguien lanzaba en Facebook sobre las razones del desapego de la mujer con el deporte y recuerdo nuevamente aquel artículo que dediqué a Agustín García Calvo sobre el fervor que los hombres dedican a la guerra y al deporte y la desazón de la mujeres “Perché perché...La domenica mi lasci sempre sola, per andare a vedere la partita di pallone, perché, perché…(Cantada por Rita Pavone 1963).
  
Toda la aproximación, con comparaciones y utilidades, entre el deporte y la guerra, se convierte en distancia de las mujeres. Y cuando hablo de aproximarse, no solo me refiero a la teoría, también al fervor con que en el deporte se defiende como mercancía, fidelidad patriótica o espacio personal.

jueves, 9 de marzo de 2017

¿Es viajar un deporte? Michel Onfray. Teoría del viaje

Viajar, volar, saltar, caminar, escribir.


Intentando volar en 1972
¿Es viajar un deporte? Pues depende de lo que cada uno piense que es deporte. Para mí, que saltar era como una iniciación al vuelo, viaje y deporte se parecen mucho. Lo escribí cuando reflexionaba sobre mi primer viaje en solitario en 1971: “El viaje es una forma de despegar, de vértigo lleno de imágenes, de correr y volar para ver todo desde lejos”.
La lectura de este libro la utilizo como introducción al viaje caminando o al caminar como forma de viajar que es un proyecto que acaricio. Supongo que lo de andar estará más cerca de lo que es deporte que la idea del viaje.
Michel Onfray divide al mundo en sedentarios y nómadas y la historia de la humanidad se puede construir atendiendo a estas dos formas de estar en el mundo. Del nómada dice que es un elemento incontrolable, imposible de seguir. Al menos hasta la llegada de los teléfonos móviles. Y define el viaje como un arte que induce a una ética lúdica. Dice cosas bellísimas de la condición del nómada. Quien se sienta nómada no debería dejar de leer este libro.

domingo, 19 de febrero de 2017

Alexandro Baricco, el fútbol y los bárbaros.




https://es.scribd.com/doc/51122049/Los-Barbaros-Ensayos-sobre-la-mutacion-Alessandro-Baricco

La mutación es la percepción que tenemos de como múltiples aspectos de la cultura que consideramos trascendente están cambiando. Estas modificaciones, a quien ha vivido y se ha ocupado en entender lo que ha vivido, le sumen en el desconcierto. Los bárbaros son los agentes de las mutaciones y la barbarización es la aldea (la cultura) arrasada que queda después de su paso.

Este libro es una “tentativa de pensar escribiendo”. No resulta fácil sacar conclusiones cerradas, ni lo intenta, y debes ser leído levantando los ojos del libro para pensar, como dicen que beben las gallinas: levantando la cabeza para digerir lo bebido.

Centrarse en el análisis que hace del fútbol como paradigma de actividad mutante e invadida requiere, al menos, una precisión teórica más.

Para identificar un comportamiento cultural en mutación debemos describir, en la barbarie, los siguientes acontecimientos:
Ramón Torroja. Lectures suggestives 1931


—Comercialización en auge

—Lenguaje moderno

—Adhesión al modelo americano

—Búsqueda de la espectacularidad

—Innovación tecnológica

—Choque entre el nuevo y el viejo poder

(Phillip Roth se ciñe a este esquema en su excelente novela, ya comentada aquí, La Gran novela americana)