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domingo, 12 de febrero de 2017

Alexandro Barico y un periodista deportivo

 El fútbol no es suyo

Estaba preparando, tras una lectura de Alexandro Barico, una despedida y cierre de esta época del blog, dedicada a lo que dicen y sienten algunos buenos escritores cuando opinan de deporte o sus personajes son deportistas, cuando se me ha cruzado un artículo, análisis lo llama el editor, que se titula “El fútbol no es suyo” y lo escribe José Sámano en El País (10 febrero 2017).

El artículo es un jarro de agua fría para quien guste de deportes participativos y espectáculos divertidos en los que el juego y el jugador sean los protagonistas. Es nefasto para el concepto de deporte y la ética de los ciudadanos. Y además es lioso, la tesis confusa. Solo lo entiendo como una andanada de intereses comerciales de la empresa que lo publica.
Leí el artículo porque no es bueno quedarse dando vueltas a lo que piensas. Sobre todo si sabes que no es lo que piensa la mayoría. Al fin y al cabo, como decía mi amigo Salva: El deporte es eso que tú haces y dices que es deporte. Hay muchos deportes.

Así que lo leí partiendo de una premisa: estoy de acuerdo en que el fútbol no es de Peter Lim, que aparece en la foto que lo ilustra. Pensé que íbamos a estar de acuerdo en que el deporte es patrimonio de los jugadores. Pero no se habla de jugadores.
Entonces ¿de quién es el fútbol?  De los hinchas “referencia esencial” que, tal y como está ahora el futbol, se ven relegados al papel de consumidores y que no tienen ni el consuelo de la pañolada torera (hay otras referencias a los toros en el artículo). Para la hinchada, que de forma generalizada no supera la dotación neuronal de una rata, reivindica el corazón, el alma y la pasión del fútbol.

¡Qué traidora es la pluma! Sin querer se puede
 escribir como hablaba el de la boina
De quien más es el fútbol. “(El fútbol) ha dejado de ser la gran reserva del paisanaje, la vertebración de un pueblo alrededor de su club de fútbol y su sentido de pertenencia”. ¡Redonda le ha quedado! 
Un guiño para los mayores: Piensen en esta frase dicha desde el balcón del Palacio de Oriente de Madrid por un general con voz aflautada. ¿No les suena a reserva espiritual de occidente? Y lo de la vertebración de un pueblo, guiño del franquismo en contra de la noción de la España Invertebrada de Ortega y Gasset.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Del boxeo, de las mujeres y de los hombres. Joyce Carol Oates


Vuelvo sobre el boxeo. Ya lo tenía previsto desde que supe Joyce Carol Oates había escrito sobre este tema. Que sea una mujer quien escribe sobre boxeo es una rareza.

Revista Aire Libre 1925
En el libro dedica un capítulo a la relación de las mujeres con el boxeo. Casi no me atrevo a poner una frase concreta, porque en tema tan manoseado como la igualdad, cualquier desliz puede servir para rasgarse las vestiduras.

“El boxeo es una actividad puramente masculina y habita un mundo puramente masculino. Lo cual no quiere…”    Todas las excepciones y aclaraciones que quieras poner y que deberás buscar en la lectura.  Otras ideas: “Una celebración de la perdida religión de la masculinidad…” “Qué los hombres peleen entre sí para determinar la valía (es decir, la masculinidad)  excluye a las mujeres de forma tan absoluta como la experiencia femenina de dar a luz excluye a los hombres. A propósito…” Frases incendiarias para twitear. O se lee, largo y reflexivo, o es peligroso porque lo entiendes con clichés comerciales (de cualquier tipo de comercio de ideas). 
A mí me recuerda las teorías que ya escribí de Agustín García Calvo sobre mujeres y deporte. Y es que en este libro tal vez subyacen claves de esta relación.

lunes, 16 de enero de 2017

El fútbol según Eduardo Galeano 1

  
Recortables
Si al leerlo te engolfas en lo que tiene de épica y nostalgia te puedes perder lo que contiene de reivindicación humana del juego, del esfuerzo sin más sentido que el placer o sentirse bien. Este libro destila pasión uruguaya por el fútbol —“como todos los uruguayos quise ser jugador de fútbol”—.

 Es un libro para disfrutar del bien hacer y el inmejorable escribir. Como en otros libros que mezclan literatura y deporte y que ya hemos comentado: el mejor deporte es el que te da razones para escribir y el que se recuerda por la noche y te hace dormir bien.

 “Yo jugaba bien, era una maravilla, pero sólo de noche, mientras dormía”

Esto del deporte que te hace soñar y te ayuda a dormir ya va siendo recurrente en este blog. Ahora recuerdo los saltos ingrávidos, más parecidos a vuelos que a saltos, con que mi inconsciente me regalaba las noches previas o posteriores a un concurso cuando era saltador de longitud.

He de reconocer que no he leído de un tirón las aproximadamente 150 historias que reúne Galeano. Este, como otros libros suyos es un libro de cabecera, para ir leyendo poco a poco, siempre que no se pierda la perspectiva de estar construyendo una única imagen: la pasión por la vida y el juego.
En cada historia aparece un valor humano, la virtud que sustenta el fútbol (el deporte) y que se refleja en vivencias que exponen la vida y la muerte ligadas a la pasión del juego:

El fútbol según Eduardo Galeano 2


Galeano no es un espectador cualquiera. Se sitúa en la pasión pero no es un forofo. Ya leímos esta forma de amar el deporte en Pasolini, Auster y Coetzee:

El fútbol de antes
“Yo no soy más que un mendigo del buen fútbol… y cuando el buen fútbol ocurre agradezco el milagro sin que me importe un rábano cual es el club o el país que me lo ofrece”

Yo también disfruto así. Ayer vi un trozo del partido de Balonmano entre Francia y Noruega y quede subyugado por la emoción y la cantidad de virtudes humanas —deportivas— de las que disfruté el tiempo que estuve viendo el partido.

Como en otros libros, la lectura de este libro da casi todas las claves de lo que se puede ver cuando se ve deporte. . Yo resumiría  así sus contenidos:

—     Estructura y partes del juego: Jugadores, estadios, espectadores, árbitros…

—     Sociología y política: la guerra danzada, la publicidad en las camisetas “argolla de esclavos”, el opio de los pueblos, los negros (Uruguay era entonces el único país que tenía negros en su selección” “Europa nunca había visto un negro jugando al fútbol (1924)...se quedó anclado en París. Allí fue errante, bohemio y rey del cabaret... (Andrade) fue negro, sudamericano y pobre, el primer ídolo internacional del fútbol”, la pelota como bandera, una alusión al machismo del fútbol y a la exclusión de las mujeres de la fiesta.

martes, 3 de enero de 2017

Teoría del deporte según P. Auster y J.M. Coetzee. 1 Temario

Temas para pensar el deporte


Entre las curiosidades literarias que nos ayudan a comprender el deporte, tal y como lo entienden los escritores, últimamente leí (tal vez hace dos o cuatro años) de Paul Auster y J.M. Coetzee su correspondencia publicada con el título Aquí y Ahora.
Hablan mucho de literatura y también de deportes. Con más entusiasmo el americano, P. Auster, y dejándose llevar el sudafricano Coetzee. Paul Auster propone un temario de diez puntos para incluir en su correspondencia:
1.    Deporte y agresión.
2.    El deporte como participante o como espectador.
3.    Fenomenología y misterios de la afición.
4 Deportes individuales en contraposición a los de equipo.
5.    El declive del boxeo. La universal indiferencia hacia las marcas de atletismo.
6.    El deporte como drama o narración.
7.    Deportes regidos por cronometro en contraposición a los que no (beisbol o crcket)
8.    Deporte y mercantilismo.
9.    Deporte y nacionalismo
Podría ser el programa de una asignatura de sociología o epistemología del deporte. Paul Auster pretende hablar del deporte como si fuera un fenómeno aislado del mundo y la sociedad. Pero ¿por qué no analizar el deporte como otros comportamientos sociales? Él mismo nos indica un camino posible al denunciar el abuso de la política y el poder:

Teoría del deporte según P. Auster y J.M. Coetzee 2 Ética y estética

Ver deporte. Ética y estética.


Estudio para "tardes de deporte" 
Comienza Coetzee diciendo que la virtud de perder el tiempo viendo deporte es “precisamente eso, porque es una pérdida de tiempo”. Y termina Auster afirmando que “”Te sientes estúpido después de pasar el día viendo deporte”.
En cualquier caso ambos reconocen haber pasado entregados tardes enteras. Coetzee dice que es como el pecado: lo desaprueba pero sucumbe. Auster dice que es un placer… culpable. Y se justifica porque el deporte tiene un hilo narrativo, una expresión artística viva. O porque siente empatía cuando se trata de deportes que prácticó de pequeño.
Y, al hilo de lo narrativo, Coetzee lleva la conversación al mundo de la estética que dice no poder separar de la ética. Y habla de héroes, muy útiles para los niños y adolescentes pero que él ya no necesita. Están de acuerdo en que no van a encontrar ética en el mundo profesional ni, desde luego, un momento de estética a cambio de un resultado favorable. Aunque busquen, en esas tardes de abandono en el sofá al deporte, un momento estético que casi nunca llega.

Paul Auster revuelca su pensamiento en la inutilidad del arte, del esfuerzo estético: la perfección sobria de Federer, los arabescos con que un ebanista adorna un aparador, la persistencia dolorosa del trabajo de una bailarina. Encuentra en el gesto deportivo un reflejo de esa inutilidad privativa del ser humano, que le hace grande.

Teoría del deporte según P. Auster y J.M. Coetzee 3. Dudas sobre el valor del deporte

Competición y mercantilización.



Ha llegado el momento de decir que en este libro hay demasiados contenidos, demasiadas reflexiones para hacer alusión a todas. Incluso teorías sobre la génesis del deporte, su carácter religioso, los espectadores, el espectador y el que lo práctica, etcétera. Lo mejor es leer el libro. Pero antes de despedir esta lectura, algunas notas sobre la vivencia en el deporte de los autores.
Paul Auster, parece que se estaba mordiendo las uñas por las ganas que tenía de contar su experiencia y hace un discurso que es fácil de suscribir, aunque parece más metafórico que literal: “Mi placer de competir se refiere al placer de entregarse plenamente, concentrarse, escusa para realizar el máximo esfuerzo, necesario para el placer” No se trata de ganar, sino de hacerlo bien (este es un criterio privado –dice-)… Me aburre el ejercicio por el ejercicio. Le pasa como a mí, no haría deporte por su forma física ni por su salud.
Coetzee no está tan seguro de esa manifestación del placer: “Lo que yo asocio a la competición no es placer en absoluto, sino un estado de posesión en que la mente se ofusca en una única meta absurda: derrotar a un desconocido por el que no siento ningún interés, a quien no había visto nunca y a quien no volverás a ver”. Él ha tenido esa experiencia jugando al ajedrez.
Y, al fin, expresan su desaliento por la imposibilidad de hablar de deporte sin dar cuenta de la manipulación política y la comercialización:

jueves, 8 de diciembre de 2016

Teoría del deporte según el boxeo 3. Ideas e ideologías

El boxeo quisieron domesticarlo en los Collegs británicos, también los deportistas prusianos, y revestirlo de un academicismo que lo preservara para las élites: misión imposible; cuando descubrieron que los negros peleaban por su libertad y los pobres por su supervivencia, los defensores de la supremacía blanca salieron en tromba para censurar y prohibir, no ya el boxeo, sino la imágenes de un negro vapuleando a un blanco (Leer Jack London. El combate del siglo). En la misma línea, con los matices que se quieran observar, sorprende en la actualidad el celo censor de periódicos y televisiones hacia el boxeo, sin que nadie se pregunte por qué no se atreven a erradicarlo.
No creo que sea casualidad que el boxeo, que es un deporte en el que siempre demostraron la supremacía los negros y los pobres, haya sido tan prohibido, tan ocultado y censurado. Solo los cubanos han hecho pedagogía de su práctica.

El boxeo arrastra una enorme carga ideológica. Pasolini describe a Nino Benvenuti: “El arreglo del pelo, su gesto de bribón y gallardo, la raya canalla”. Luego descubre su conexión con el utraderechista Movimiento Social Italiano MSI, y denuncia un destino físico en la ideología.
Eduardo Arroyo, cuando habla del boxeo en España, explica por qué se fusiló al semicadáver de Carlos Flix (destrozado previamente de una paliza): “Franco no torturó y mató solamente a los intelectuales, sino que persiguió a unos simples boxeadores por ser ídolos de su pueblo y solidarios con él”.
En estos otros libros que ahora traigo a colación, vuelve a aparecer el carácter literario del boxeo. Dice Luis Nucera en el prólogo de Panama Brown, el libro de Eduardo Arroyo: “La literatura sobre el boxeo,  o deportiva en general, no es competencia de la universidad… son los mismos boxeadores los que la forjan. Es una literatura del lumpenproletariado”.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Teoría del deporte según el boxeo 2. Moheringer y Mailer

  
Moehringer y Mailer son escritores (uno periodista y otro novelista) y buscan las palabras que expliquen a los boxeadores aunque reconozcan baldío el intento:
Norman Mailer y Mohamed Alí
“La diferencia entre el noble ego de los campeones y el más débil ego de los escritores radica en que el campeón vive en el ring unas experiencias que, en ocasiones son tan formidables que solo pueden comunicarse a otros púgiles de la misma altura…” (Norman Mailer)
Moehringer encuentra en el boxeo metáforas de la vida y nos invita a que hagamos lo mismo. Norman Mailer tiene tanto que decir sobre Mohamed Alí que se le amontonan las palabras, como si temiera que se le olvidara algo, y consigue recrear un texto que te deja sin aire como un puñetazo en el plexo solar.
El boxeo y la escritura guardan estrechas relaciones, en esto están de acuerdo. También que el boxeo es una alta expresión de la nobleza y de la inteligencia que merece nuestro respeto. Dice Norman Mahiler: “El boxeo es un diálogo de cuerpos. Hombres ignorantes, por lo general negros, por lo general casi analfabetos, se dirigen el uno al otro por medio de un conjunto de intercambios de carácter conversacional que van directamente a los puntos más sensibles de cada uno de ellos. En realidad, pura y simplemente conversan con su físico.”
Pero lo que más me gusta de estos libros es el carácter de expresión de la  inteligencia que atribuyen al boxeo. Principalmente de los desfavorecidos sin acceso a una cultura que engolamos quienes confiamos nuestras ideas a las palabras. Su mundo no les permite ser tranquilos y reposados y usan ese lenguaje más directo que es la lucha a golpes: “El boxeo es un rápido debate entre dos inteligencias. Se desarrolla rápidamente debido a que se lleva a cabo antes mediante el cuerpo que mediante la mente” (Norman Mailer).

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Teoría del deporte según el boxeo 1. J.R. Moehringer..

“Todo el mundo nos exhorta a luchar, a pelear, a pelear. Pero sólo los boxeadores nos enseñan a hacerlo” J.R. Moehringer. El campeón ha vuelto. Duomo 2016 
  
A mí el boxeo me emociona  y me espanta. No sé si sabría explicar por qué. Puede que a mí, que tanto me gusta el deporte, el boxeo me traiga la sensación primaria del deporte no ritualizado. Pero tengo mala conciencia por esta atracción. Tal vez por eso he buscado complicidades en la literatura. En esta tarea me he encontrado con Joyce Carol Oates, Norman Mailer, Eduardo Arroyo, Ernest Hemingway, Pasolini, Jack London. Los que no sé y muchos implicados en mayor o menor grado. Y J.R.Moehringer, que es periodista. 
El campeón ha vuelto es una historia sobre la escritura. Y del boxeo como metáfora. A partir de estas reflexiones Moehringer (al escribir) y Saterfield (un boxeador en cualquier caso) enhebran un tejido laberíntico con los motivos para escribir y las razones para luchar.