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viernes, 25 de noviembre de 2016

100 metros, la película

Un lector (el lector) me envía este comentario vía E-mail sobre este blog y su contenido. Me habla sobre su vivencia en el deporte y las razones por la que persiste en su práctica (muy distante de aquella historia que conté: El deporte: una ruleta rusa). Además de reconfortarme, lo aprovecho para hacer la crónica de una película con contenido deportivo (100 metros) vista recientemente a la que no sabía cómo hincar el diente.

Querido Ratolín Gotelé:
Veo que vuelves a las andadas y además con ironías y lecturas al alcance de muy pocos. (Quiero decir que nadie suele leer ahora más de 140 caracteres, no digo ya a Zweig o Satie o Oates). Mejor aborregarse con el fútbol televisivo de sesión continua, o correr en la cinta sinfin como si eso te recompusiera, o alienarse con el Black Friday. Esa tarea intelectual tuya, como una buena autoterapia sanadora, creo que resbala bastante en los tiempos que vivimos. Mejor todo fragmentado, superficial, teledirigido, sepultado al segundo siguiente por otro reclamo, y al siguiente por otro nuevo, empapados de naderías sin ningún calado...


 Como no soy estudioso de casi nada, poco puedo aportar a tus desvaríos lectores y observadores. Ciñéndonos al juego, si puedo decir que aún hoy -después de tantos años jugando al frontón, al fútbol, al tenis y al padel casi sin remansos- a mí me ha servido para conocer mejor mi cuerpo, disfrutar a tope y usar el tarrito de su recuerdo como un bálsamo reparador. Por ejemplo, aun hoy, cuando tardo en dormirme (como cuando éramos pequeños y nos llevábamos a la almohada el recuerdo de la última peli de indios) recurro a repasar a cámara lenta la mejor jugada que completé en el último partido, el golpe de revés definitivo, la carrera para una dejada adormecida. O repaso las bromas de los compis, cada uno de su padre y de su madre, de profesiones disparísimas, pero que jugando actuamos como una fratria divertida, desinteresada y estimulante. Lejos de toda manipulación, mentira o alienación, y por supuesto de cualquier atisbo de poder o dominio (todo poder acaba matando). Y con esas friegas -cada vez más tenues- del recuerdo reciente en la pista, desaparezco de la realidad para pasar del ensueño al sueño.
En fin, sigue escribiendo. Incluso para los demás.
PD.- ¿Continúa rondándote tu propósito de ir a pie de Valencia a Toledo? Jo!

Querido Ramón Luján: Ayer vi una película malísima, de esas que invocan, con frases lapidarias, trampas lacrimógenas y épica deportiva, caer y levantarse ¡por mis hijos!, la condición sentimental del espectador. Se llama 100 metros y trata del esfuerzo de un enfermo de esclerosis múltiple que consigue acabar un Iron Man, ya sabes, un conjunto de pruebas (5000 m. nadando 100 km. en bici y un maratón) que se deben hacer de un tirón. Al salir del cine hablaba con Gloria de la desmesura del esfuerzo físico para demostrarse a uno mismo de lo que se es capaz a pesar de. Claro, es un caso real y no tengo nada que decir si a alguien le sirvió: a quien lo ha hecho enhorabuena. Pero como demostración del valor que tiene el deporte para dar sentido a la vida, es un ejemplo deplorable. Lo que haces tú: jugar, disfrutar, hablar, reír y soñar sí que es la medida humana del valor del deporte.
Un abrazo 
Sigo con la preparación del viaje vagabundo Valencia-Toledo. Empezaré en abril. Ya hablaremos de eso. 


Observaréis que el lector escribe mucho mejor que yo. Por otra parte, en otra entrada, ya decía que este blog solo lo lee dios: amigos, amores, hermanos… A algún sustancia de esa trinidad, que se mantiene anónimo porque quiere, debo esta inesperada ayuda.

jueves, 24 de noviembre de 2016

El cuerpo admirado y respetado en Walt Whitman

Yo canto al eléctrico cuerpo

Walt Whitman ensalza en toda su obra la corporeidad y la belleza del cuerpo humano. Este fragmento del poema Yo canto al eléctrico cuerpo lo utilicé muchas veces en mi docencia y en mis trabajos de expresión corporal:

El alma del cuerpo de un hombre o del cuerpo de una mujer no admite explicación,

El cuerpo del hombre es perfecto, y es perfecto el cuerpo de la mujer.

La expresión de la cara no admite explicación,
Pero la expresión de un hombre cabal no sólo está en la cara,
Está en los miembros y en las coyunturas también, está, curiosamente, en las coyunturas de las caderas y de las muñecas, 
Está en su andar, en el porte de su cuello, en la flexión del talle y de las rodillas; la ropa no la oculta;
Su fuerte y dulce identidad se abre paso a través del algodón y la brillantina,
Verlo pasar expresa tanto como el mejor poema, y acaso más,


Sería un buen objetivo para la educación física entenderlo y desarrollarlo.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

El valor del deporte según Stefan Zweig 2

Stefan Zweig (1881-1942). Las personas se hicieron más bellas y sanas gracias al deporte  

Lo que hay que hacer es leer este libro (Stefan Zweig 2012. El mundo de ayer. Memorias de un europeo Ed. Acantilado) que nos recuerda cuales eran los valores de la construcción europea y el impulso entusiasta de quienes lo vivieron a principios del siglo XX. La primera guerra mundial sumió a Stefan Zweig en la perplejidad al ver que todavía el poder político y militar se parecía más al de la edad media que al del siglo de la ciencia y el humanismo. Luego la segunda guerra mundial le convertiría en un apátrida en la propia Europa. Tuvo que irse a Brasil, donde se suicidó en 1942.
En sus memorias, las referencias al deporte y a la educación física son unas líneas, pero su testimonio es realmente valioso. Fijaos que párrafos más esperanzadores sobre los valores del deporte antes de 1914: “…las personas se hicieron más bellas y sanas gracias al deporte, a una mejor alimentación, a la jornada laboral más corta….Los domingos, miles y miles de personas, con flamantes chaquetas sport, bajaban a toda velocidad por las laderas nevadas sobre esquís y trineos, por doquier surgían palacios de deportes y piscinas…La consigna era ser joven y vigoroso y dejarse de apariencias dignas y venerables. Las mujeres tiraron a la basura los corsés que les apretaban los pechos, renunciaron a las sombrillas y los velos, porque ya no temían al aire y al sol, se acortaron las faldas para poder mover mejor las piernas cuando jugaban al tenis… Por primera vez vi a muchachas saliendo de excursión con chicos sin institutriz y practicando deportes en una franca y confiada camaradería…”
Para él, el deporte es la educación física deseable y la gimnasia de “las escuelas” le parece detestable: “Aquel siglo no había descubierto todavía que el cuerpo joven… necesita de aire y de ejercicio físico…, dos veces por semana nos llevaban al gimnasio, con suelos de tablones de madera, donde corríamos sin ton ni son de un lado para otro, levantando a nuestro paso nubarrones de polvo; trotábamos, además, a tientas, pues las ventanas estaban cerradas a cal y canto. Así se satisfacían las necesidades higiénicas y así cumplía el Estado su deber que se resume en Mens sana in corpore sano.”
En esas condiciones la actitud de los intelectuales hacia el deporte es de prevención y él reconoce que no se dio cuenta de lo que aportaba el deporte hasta muy tarde. Cuando escribe sus memorias, en 1941, recuerda:“Tampoco sería fácil hacer entender a un joven de hoy hasta qué punto ignorábamos, y hasta despreciábamos todo lo relacionado con el deporte…, el deporte aún era considerado como una actividad de brutos de cuya práctica un bachiller más bien se debía avergonzar… A los trece años, dejé el patinaje sobre hielo y usé en la compra de libros el dinero que me daban mis padres para las clases de baile; a los dieciocho aún no sabía nadar ni bailar ni jugar al tenis; incluso hoy no sé montar en bicicleta…”.
Aunque no puede evitar una cierta burla cuando comenta la creciente comercialización: “en el siglo pasado, aún no había llegado a nuestro continente la ola deportiva. Aún no había estadios donde cien mil personas bramasen de entusiasmo cuando un boxeador descargaba un puñetazo en la mandíbula del otro; los periódicos todavía no enviaban a sus reporteros para que con fervor homérico, llenasen columnas y más columnas informando de un partido de hockey”. En cuanto a la competición deportiva adopta la distancia del “Sha de Persia, quien, cuando lo querían animar a que asistiese a un derbi, manifestó con sabiduría oriental: “¿Para qué? Ya sé que un caballo puede correr más que otro. Me es del todo indiferente cuál.”

Lo cierto es que el hubiera querido otra escuela y otra educación física: “He necesitado años y años para reencontrar el equilibrio que perdí a causa de esa hipertensión y esa avidez infantiles y para compensar en parte el inevitable abandono físico del cuerpo…”

lunes, 14 de noviembre de 2016

El valor del deporte según Stefan Zweig

Stefan Zweig (1881-1942). El deporte cambió el mundo   

Al hilo de la relación de los intelectuales con el deporte que comentábamos al hablar de Pasolini y también de las esperanzas que pusieron en la popularización del incipiente deporte, como veíamos en Erik Satie, se me han venido a la memoria estas notas que tomé tras la lectura de la autobiografía de Stefan Zweig (2012). El mundo de ayer. Memorias de un europeo (Ed. Acantilado). 

“Cuando hoy (1940 aprox.) veo a muchachos saliendo de escuelas y colegios, cuando los veo juntos, chicos y chicas, en una camaradería franca y despreocupada, lanzándose a toda velocidad por la nieve sobre esquís, compitiendo en la piscina con la libertad de los antiguos, corriendo por el país en automóvil…Tengo la impresión de que han transcurrido no cuarenta sino mil años entre ellos y nosotros…”
El deporte que Stefan Zweig conoció de niño y de joven estaba muy lejos de ser una actividad que mereciera su atención: “la lucha, los clubs de atletismo, los récords de pesos pesados todavía se consideraban como actividades de suburbio y formaban su público carniceros y ganapanes; como mucho, unas cuantas veces al año, las carreras de caballos, más nobles y aristocráticas, atraían al hipódromo a la llamada “buena sociedad.”
1910 Valencia, La albereda
La educación física vino al rescate del deporte y pasa a formar parte de la revolución social que se consolida a principios del siglo XX: “Quizás en ninguna otra esfera de la vida pública se produjo un cambio tan radical en el lapso de una sola generación como en el de las relaciones entre los dos sexos, y eso por una serie de factores: la emancipación de la mujer, el psicoanálisis freudiano, la educación física, la emancipación de los jóvenes”.
La igualdad entre hombres y mujeres resulta imprescindible para que la sociedad avance, y el cuerpo es la clave: “Pero ese temor a todo lo corporal y natural realmente había penetrado en todas las capas sociales, desde las superiores hasta las inferiores, con la fuerza de una verdadera neurosis. Y es que, ¿es posible imaginarse hoy que a finales del siglo (el XIX) cuando las primeras mujeres osaron montar en bicicleta o a caballo a horcajadas, los campesinos les arrojaron piedras por atrevidas?… ¿Y qué constituyese una conmoción sin precedentes el que Isadora Duncan, en sus danzas, que eran de lo más clásico, bajo la túnica blanca –que por suerte se le arremolinaba alrededor del cuerpo hasta abajo del todo-, en vez de los habituales zapatitos de seda, enseñara por primera vez las plantas desnudas de los pies?”
1910 Stefan Zweig
Es un lujo que un intelectual se refiera al deporte (en esa época), sin burla o menosprecio. Este libro no es un libro sobre deporte, es evidente, pero tal vez sea mejor, porque las referencias que hace al cuerpo y su educación nos llegan desde su memoria sin los análisis teóricos que aíslan el incipiente fenómeno (el deporte y la educación física) del ser humano y su vivencia.


Todavía volveremos sobre Stefan Zweig.

martes, 8 de noviembre de 2016

Sobre el deporte. Pier Paolo Pasolini


Hay que atender a Pasolini (1922-1975), también cuando escribe de deporte, porque creyó en él como un juego y en el juego como un derecho del pueblo que debían amparar los poderes del Estado.
Estos escritos fueron publicados entre 1957 y 1971, cuando no se habían desarrollado, al menos no tanto, la comercialización del deporte. En ellos supera la tradicional barrera interpuesta entre los intelectuales y la praxis deportiva; en algún momento de sus escritos denuncia que el deporte no ha sido objeto del análisis inteligente que se merece.
Creo que actualmente no hubiera escrito sobre deporte, simplemente por el rechazo que produce la descomunal industria y la cínica manipulación de le ética y la moral del juego. Lo insinúa en su artículo “Deporte y cancioncillas”, lo resalta Javier Bassas en el postfacio y yo mismo no he dejado de pensarlo en ningún momento de la lectura.
La aproximación de Passolini al deporte es un intento sincero y desde dentro (por su práctica como futbolista y “tifoso”) de divulgar el enorme valor que tiene el juego. Dedica sus artículos al fútbol, al ciclismo y al boxeo, deportes que considera populares por estar al alcance de la mayoría. Passolini sabe de competiciones, de ídolos y de pasiones, pero en sus escritos hay más que eso. Nos traslada la innegable condición lúdica del ser humano y la posibilidad de generar criterios sobre la sociedad y la manipulación que se ejerce sobre las personas a través de algo tan sutil y frágil como la corporeidad que aúna el placer y la salud, el deseo del éxito y de ser admirado y querido.
Quienes estudiamos la carrera de Educación Física en el INEF al principio de la década de 1970 parecíamos destinados a superar la gimnasia del Frente de Juventudes (y de la Academia de Mandos José Antonio) como disciplina ideológica del régimen franquista (murió Franco en 1975). Sin embargo, la crítica a la deriva comercial que iba tomando el deporte llegaba con cuentagotas. Únicamente José María Cagigal (1928-1983) escribía sobre estos temas, aunque con la prudencia jesuítica que le permitía seguir al frente de la institución creada a mayor gloria del falangista Samaranch.
Hubiera sido impensable, en nuestros estudios, contar con la aportación marxista de Pier Paolo Passolini. Sus escritos, que entonces hubieran sido devorados y escrutados con ansiedad, llegan ahora, cuando se lee poco y se considera superada la elaboración filosófica marxista de cualquier idea; aunque solo esté superada por la alienación, como estado ideal del pensamiento. En cualquier caso, bienvenidos por si alguien los lee, sobre todo si tiene que ver con la profesión profesoral de educación física (aunque disminuye bastante la posibilidad de lectura si pensamos en este gremio).
El viejo Topo Extra/ 5 1976. La crítica al deporte tuvo que esperar a que muriera el dictador
En el propio libro, Javier Bassas, incluye un ejercicio crítico a partir de los escritos de Passolini (Deporte y Revolución). A él remito por su sabiduría. Aunque la posibilidad de múltiples interpretaciones hace necesaria la lectura individual y crítica.

Mientras lo leía pensaba en Manuel VázquezMontalbán y José Luis Salvador.               

viernes, 28 de octubre de 2016

Teoría del deporte según Erik Satie. 2: De las Gymnopédies a los Deportes y diversiones.

La emoción, el vértigo, el amor, la fiesta, la aventura, los ritos, reírse de lo serio, de las paradojas, de lo ridículo, lo pomposo y de uno mismo es vivir deportivamente, y a ello me aplico. Nunca me convencieron de que los resultados eran la esencia del deporte. Eso de más rápido, más lejos más fuerte… o algo así no entendí que fuera un fin. Por eso insisto en la atención a Erik Satie.

Hacer deporte y divertirse parecen causa y efecto inseparables. Quienes saludaron al deporte en sus orígenes como comportamiento social, seguramente no podían ni imaginar que fuera a ser negocio y trabajo. Ese es el caso de Erik Satie (1866-1925) que con sus veintiuna composiciones, las ilustraciones de Charles Martin y las anotaciones poéticas que forman el álbum Deportes y diversiones, crea una auténtica taxonomía y un concepto humanista y juguetón de ese gran invento que fue el deporte.
Con ese espíritu hedonista nosotros reunimos aquí las sugerencias de su álbum que constituyen la articulación de nuestra idea de lo que es vivir deportivamente.
Charles Martin. El columpio, contiene todas las sugerencias hedonistas.
El deporte produce vértigo: El columpio “Es mi corazón el que se balancea”. Navegar: “El yate danza, parece que está loco”. Deslizarse por un tobogán: “Si tienes el corazón fuerte no te dará un infarto”
Es deporte la música y el baile: “Suenan las guitarras”  “Un perro baila con su novia”. El tango perpetuo es la danza del diablo.
Es deporte el amor, enamorarse: en el despertar de la novia, al jugar a la gallina ciega.    “Ella lleva un bonito vestido blanco” para celebrar un pic-nic. “Tienes unos ojos muy grandes. Me gustaría estar en la luna” son frases para un flirt. Doblemente, es deporte, el erotismo: “El diablo baila el tango para enfriarse. Su mujer, su hija y sus criadas también se refrescan así” dice del Tango perpetuo, la más erótica de las danzas. “que piernas más bonitas tiene y que nariz tan preciosa” observa en el tenis. También hay erotismo en las imágenes de Ch. Martin, por ejemplo: El columpio.
Ser actor, actuar, el teatro. Todo eso es deporte. La aventura es deporte: el baño de mar, “el mar es ancho…, profundo, húmedo” El pulpo, la persigue, atolondrado, tropieza…Lo ridículo, lo paradójico forman parte: “golpea… ¡su palo salta en pedazos!” (el golf). “Señoras, metan la nariz en la bufanda” (El trineo). La emoción y los ritos: “Se pesan los caballos, se rompe el programa, se apuesta, se ponen en línea ¡Salida!. “Todos con la boca abierta, un anciano se vuelve loco”                 con los fuegos artificiales; “provocan… se estira… se lanza…” en las cuatro esquinas. La fiesta y las coreografías: los desfiles, los peces en el río, coreografía de animales en el bosque.
No le parece deporte ni divertido el peligro y matar. La caza: “bien pensado no es divertido…Cazaré nueces a tiros”. La pesca: Murmullos del agua, el pescador no pesca. Navegación: “El peligro no es divertido, prefiero otra cosa, grita la guapa pasajera”


A mi me gusta este deporte, me parece divertido y vital.

jueves, 27 de octubre de 2016

Teoría del deporte según Erik Satie. 1: De las Gymnopédies a los Deportes y diversiones.

Al llamar a este blog Deportes y Diversiones, adquirí una deuda con Erik Satie (1866-1925) que quiero comenzar a satisfacer. Deportes y Diversiones (1914) es una obra multimedia de Erik Satie en la que la música esta creada a partir de las ilustraciones de Charles Martin y que se acompaña de textos poéticos.
En sus Memorias de un amnésico y otros escritos (1913-1914),  Erik Satie teoriza sobre el aprendizaje gimnástico de la música y marca la distancia que existe entre quien aplica las reglas y quien es capaz de crear placer estético. Cree que el deporte liberará a la gimnasia de su rigidez disciplinada.
Con su creación, Deportes y Diversiones, parece querer entrar en el universo recién creado de la educación corporal para señalar el camino que la gimnasia debe recorrer para ser educación física.
Deportes y Diversiones
Si no tuvieron mucho éxito sus composiciones fue, posiblemente, porque la educación corporal de sus contemporáneos no era suficiente para entender su socarrona carcajada ante la pose hierática de los compositores románticos. Las compuso cuando las escuelas gimnásticas aún no habían conseguido despegarse de la disciplina militar o la rigidez analítica del movimiento, siempre correcto o incorrecto.
Después, las danzas de Isadora Duncan y el deporte anglosajón, que demonizaron los maestros de la danza y de la gimnasia por su indisciplina académica, abrieron los ojos a un cuerpo expresivo distinto. Aquellos que vieron bailar y agitar las túnicas que apenas tapaban el cuerpo, que se regocijaron corriendo detrás de una pelota que había que meter en alguna parte y viendo como chicos y chicas se desprendían de sus respectivos corsés y se solazaban en los baños o deslizándose por las montañas, entendieron y celebraron con regocijo el irreverente mensaje y el aire fresco que invocaban las composiciones de Satie. Y por un momento arte, deporte y juego estuvieron de acuerdo.
Más tarde, cuando el deporte se “patriotaliza” (Stephan Sweig), pierde el sentido lúdico y el respeto de los intelectuales y de mucha más gente.

Erik Satie compuso los Deportes y Diversiones, seguramente con el sentido gymnopédico de lo fundamentalmente humano que desarrolló en sus famosísimas Gymnopédies. Y al organizar sus composiciones y describir lo que quería decir en anotaciones que acompañaban a la composición y a las ilustraciones de CH. Martin, construyó una clasificación de los juegos y deportes que podría ser la norma directriz del desarrollo de una educación física divertida y vital. A ello dedicaré otras entradas.

lunes, 17 de octubre de 2016

Teoría del deporte. Philip Roth. Némesis

Basta ya. No merece la pena seguir guardando en la memoria la lectura de la gran novela americana. Ya la leí y se acabó. Recomiendo a quien le interese el deporte y quiera desentrañar su sentido social y político que la lea. Esta escrita con el desgarro, el cinismo y el sentido del humor de la literatura grande. Y con el desprecio que siente Philip Roth por el ser humano que se deja manipular y los que le manipulan; el asombro de que, una práctica que debían ser un revulsivo moral, no te obligue a ser más persona sino un poco menos.
Para entender mejor a Philip Roth y a sus personajes indagué en su obra y me sorprendió que su novela Némesis (2010), tenga por protagonista a un profesor de educación física ¡Qué sorpresa! Durante casi toda la novela Cantor, el protagonista, es un ser impecable en el sentido de su práctica y su compromiso social.
“Quería enseñar a aquellos niños para que sobresalieran tanto en las actividades deportivas como en sus estudios, para que valoren la deportividad y cuanto podía aprenderse mediante la competición. Quería enseñarles lo que su abuelo le había enseñado: resistencia y determinación, valor y buena forma física, y a no permitir jamás que los zarandearan… solo porque sabían usar el cerebro”. 
El lanzador de jabalina que nunca la lanzó 
Cuando Cantor enferma, pierde su cualidad deportiva y tiene que moverse en una silla de ruedas (Este es el concepto de Némesis. Una especie de venganza divina cuando todo va bien) no consigue sobrellevar la vida con dignidad: “Crees en el cuerpo deformado, pero lo que realmente se te ha deformado es la mente” Se lo dice su novia que quiere seguir a su lado a pesar de la enfermedad. Y un antiguo alumno, al observar su deriva destructiva, recuerda: Mientras corría con la jabalina en alto, extendía el brazo hacia atrás y lo movía adelante para lanzar la jabalina por encima del hombro, y acto seguido, la arrojaba como una explosión; nos parecía invencible”.
No se fía Philip Roth del ejercicio de las facultades físicas que se termina con el músculo engordado. Clama por un juego dinámico que nutra al cerebro más allá del resultado obtenido. Si al menos lo supieran los educadores y los difusores de la educación física. Pero el deporte mercantil y la mentalidad aviesa del deportista se han apoderado de la educación física. En una entradas antiguas de este blog, cuando todavía ejercía de profesor de educación física, ya escribí de vivencias personales relacionadas con esto (Idiotes savants). Os contaré una historia sobre esto en la próxima entrada.

(La foto de ese espanto, que representa la juventud de su dueño, preside la entrada del gimnasio Atalanta de Valencia, y le viene al pelo a la historia contada y al concepto de idiotes savants)

lunes, 26 de septiembre de 2016

Philip Roth 2. El deporte es un trasunto del Edén y es deudo de Dios y la Patria. Nació en 4960 a.de c.

Origen del universo y del deporte
En 1975, España, estaba a punto de quedarse sin Franco, aunque no sin su mentalidad castrense y sus referentes Patria y Dios, que perviven en Aznar, Bono, Rajoy, Susana Díaz, Artur Más -Su tupé es igualito al de un jefe de campamento OJE que lo fue en Almorox 1962.
Pues bien, en 1975 estaba cursando segundo o tercero en el INEF de Madrid y nuestros profesores intentaban hacernos reflexionar sobre las razones por las que el ser humano juega. Nos facilitaron el libro de Joan Huizinga –Homo Ludens (1954Joan Huizinga –Homo Ludens (1954)-  que argumenta el origen cultural, que es como no decir nada. Otros pensadores afinaban más y lo aproximaban a la guerra, la religión, el ocio, el trabajo. A mí me gusta la teoría de no sé quién, que dice que el origen del deporte es literario, y que son los cuentos del bardo Homero los que le hicieron trascendente.
 Un poco antes, en 1973, Philip Roth en La gran novelaamericana, ya había explicado de forma contundente lo que es el deporte): el deporte es un trasunto del Edén y es deudo de Dios y la Patria. Dios y patria ¡los pilares del ideal Franquista! No sé cómo no se hizo viral su teoría en aquellos años de la mirada claralejos, purrutas imperiales… por las Montañas Nevadas. Pues bien, Mister Fairsmith, el profético mánager de los Mundys Ruppert de la liga patriótica, así explica lo que es el deporte:

¡A ver si lo que sostiene Eva
es una pelota de beisbol!
 “El Creador todopoderoso, cuya presencia percibo en todos los estadios de la liga en esos días dorados del verano caluroso y fecundo y del fértil y benevolente otoño en que los muchachos dotados de fortaleza física y moral se entregan con rigor a la práctica del deporte bajo el sol, como hicieron nuestros antepasados en el Edén, antes de la Serpiente y del Pecado Original”. (pág 104)
Nos queda por dilucidar la fecha y eso lo encontramos en esta enciclopedia para la formación de maestros en 1875 (aprox) el deporte nació en 4960 a.de C. el séptimo día de la creación, cuando creó el Edén. Me consta que en Enero. Lo constata Nino Bravo: “Cuando Dios creó el Edén (y el béisbol) pensó en América”
Así el deporte autentico es anterior al pecado original y todo lo que pasa después es una perversión: los profesionales, la ciencia, la iluminación artificial, la radio, la televisión. De eso hablaremos otro día

miércoles, 24 de agosto de 2016

Philip Roth 1. Psicopatología del deportista profesional

Hablar de Philip Roth y deporte es entrar en un jardín. Tan exuberante y lleno de matices es su relato. En una conversación con Hemingway que Philip Roth  se inventó, disputan por la gran novela americana: ¿la escribiste tú o está por escribir? Para concluir que la gran novela americana será sobre béisbol o no será. Luego se pone manos a la obra (PhilipRoht. La gran novela americana 1973
La zafiedad del pelotero Joe di Magio
).
 


Los personajes de La gran novela americana son los deportistas, los directivos y los espectadores del béisbol. Es mejor leer la novela entera pero en un párrafo resume lo que piensa de la capacidad mental de los “peloteros” profesionales. Son gente desinhibida, pero está claro que el deseo de comportarse de forma desinhibida no es una intención explícita, como pudiera ser la del pintor que busca el trazo desprejuiciado del niño. Lo que pasa es que no dan más de sí. “Escuchar las divagaciones de Huckleberry Finn es como escuchar al noventa por ciento de los jugadores de béisbol que en el mundo han sido…” Se refiere a sus ocupaciones familiares, a sus ensoñaciones sobre la libertad de dejarse llevar por el río…

Pone numerosos ejemplos del comportamiento infantil de los deportistas profesionales, pero nos resultará fácil entenderlo si pensamos en los futbolistas que exhiben los valores de su éxito en fiestas con los chicos y las chicas más guapísimas, la gorra atrás, los coches caros, los pelos cardados, los yates; son la imagen del éxito y el modelo de los valores del deporte.

Luego se confiesan redimidos por el deporte. Gracias al deporte son algo (tienen dinero, son queridos). Gil Gamesh, después de ser expulsado de la liga profesional y de una peripecia soviética que no tiene desperdicio, vuelve a Norteamérica y el jugador reconoce: “… por primera vez en la vida me daba cuenta de que este era mi país, de que un país, algo, podía ser mío realmente”. “No, mi corazón nunca lloró por la humanidad, ni por la clase obrera, sólo por mí, por el número 19”.

Creo que después de leer La gran novela americana habremos aprendido todo o que hay que saber sobre la psicopatología del deportista profesional. Pero hay mucho más que saber sobre el deporte y Philip Roth nos lo enseña.