El pito, el chandal, la burla y la caspa
Un exjugador de bádminton desequilibrado por mil razones vierte su obsesión, con un toque de venganza, por el triunfo y se obsesiona con una adolescente a la que quiere hacer campeona de España... y más allá.
Es un clásico, un relato de la frustración (me niego a usar el término perdedor tan arraigado en la cultura del triunfo como única forma decente de estar) que se vuelca en otros para salvarlos o hundirlos. En el entorno del deporte hay mucho padre, madre, entrenador empeñados, por cualquier razón, en pupilar el éxito.
En la serie de la que hablamos, Yakarta (Movistar Plus+), creada por Diego San José, el protagonista es Javier Cámara, José Ramón Garrido en la película. Y la protagonista, Carla Quilez, Mar como jugadora de bádminton, la pupila de José Ramón.
Además de sus razones profundas para volcarse en su empeño y su venganza, en su faceta de entrenador, José Ramón exhibe multiples tics, registros sobre los principios técnicos, éticos e inmorales, en los que basa la eficacia de su entrenamiento:
—Ganar por ser el mejor no tiene mérito.
—Si ganas haciendo trampas ganas dos veces, a tu rival y al arbitro.
—Todavía no te has puesto las gafas del sultán. Se refiere a la mirada de triunfadora, de quien se ve por encima del bien y el mal.
Ya ven, un dechado de virtudes que situan el desarrollo moral del deportista en una posición social sospechosa. Pero no voy extenderme en defensa ni crítica del deporte, porque soporta cargas demasiado pesadas. En realidad, lo que me hace hablar de esta serie en este blog, es que el guionista o quien sea responsable, de forma totalmente gratuita, y sin que aporte nada a la historia, al desequilibrado e inmoral personaje lo hace profesor de Educación Física. Podría haber sido profesor de Matemáticas o de Literatura y no hubiera sufrido la historia. Y en esa relación es donde se detecta la perversión y la trampa de la serie. Tal vez el creador, Diego San José, vivió algo así y está utilizando la serie para sus venganzas personales, sus obsesiones. El retrato que hace del profesor, indiferente, desaseado, con las manos en los bolsillos, dando ordenes con un pito, una imágen que Carlos Boyero califica de casposa, es cruel, pero sobre todo es ignorante. Y cuando se ignora algo tan sencillo provoca que toda la serie pierda credibilidad. Yo creo que si aquello de lo que yo sé no es cierto, ¿por qué voy a creerme todo lo demás?
No es la primera vez que veo en las artes escénicas este retrato del profesor de Educación Física. Tal vez les resulte divertido este tópico. Más bien les resulta cómodo tener este estereotipo a mano y así no tener que retratarse a sí mismos o a su profesión cuando quieren retratar un personaje zafio. Leyendo la crítica que de la serie hace Carlos Boyero leemos como aclara que no siente "la menor pasión por el bingo ni por el bádminton”. Y para quien pudiera atribuirle tan insultante interés aclara “por supuesto”.
Sobre el mismo tema, en este blog:
https://luis-antolin.blogspot.com/2023/05/villajos-rosario-villajos-la-educacion.html
https://luis-antolin.blogspot.com/2022/01/delphine-de-vigan-nadie-se-opone-la.html#more
https://luis-antolin.blogspot.com/2018/06/un-ministro-de-deportes-y-una-broma.html
https://luis-antolin.blogspot.com/2017/06/preparacion-fisica-y-teatro-la.html



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