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viernes, 21 de agosto de 2026

Richard Brautigan. Un detective en Babilonia. 1977

El negocio, el poder, el dinero y la estupidez 

¿En qué momento se jodió el deporte a manos del mercado? Es una pregunta que nos hacemos a veces los que hemos vivido otro nivel en la comercialización del deporte. Para quienes en los años 50 y 60 del siglo pasado, era un juego de barrio y descampado, como es mi caso, ese fue el momento en el que pudimos tratar al fútbol de tú a tú. Su dimensión era humana. Éramos ignorantes de que el deporte ya traía de Estados Unidos el marchamo del negocio, el poder, el dinero y la estupidez. Si no lean este párrafo de Un detective en Babilonia, de Richar Brautigan, una novela negra publicada en 1977 que he releído estos días. 

La temporada de béisbol del año 596 a.C. 

“Las paredes de mi vestuario estaban cubiertas con tapices de mis proezas en el beisbol, bordados en oro y cubiertos de piedras preciosas.

Había un tapiz que me mostraba decapitando a un lanzador de un golpe directo de mi bate. Otro tapiz mostraba a un grupo de jugadores contrarios, de pie alrededor de un enorme agujero entre la segunda y la tercera base. Nunca encontraron esa bola. Otro tapiz me reproducía aceptando una vasija llena de joyas que me ofrecía Nabucodonosor por terminar la temporada del año 596 a. C. con un promedio de 890 puntos en el bate.

Nana-Dirat me desvistió y yo me tumbé sobre una mesa de oro macizo y ella me dio un masaje de precalentamiento con aceites raros y exóticos. Sus manos eran tan suaves que me hicieron pensar en una pareja de cisnes haciendo el amor en una noche de luna llena.

Después de hacerme el masaje, Nana-Dirat me vistió con mi uniforme de béisbol. Le tomó cinco minutos ponerme el uniforme. Lo hizo muy sensualmente. Cuando acabó con el uniforme tenía una erección y casi me corro cuando me puso los zapatos. Al acabar, acarició delicada y cariñosamente mis tacos.

¡Ah, paraíso! Puede haber un paraíso sobre la tierra si uno es una estrella del béisbol en Babilonia”.

El relato merece una mínima explicación. Babilonia es una ensoñación recurrente del protagonista con la que se evade de la realidad. Todo en esta historia, personajes y situaciones,  está descrito con  sentido del humor y se recrea en la exageración. La acción se desarrolla en la década de los 40 y el autor estuvo prohibido en España hasta el fin de la dictadura, no solo por su desinhibición literaria, a veces obscena, sino porque el personaje formó parte de la Brigada Lincoln de los americanos que lucharon en España a favor de la República.

La biografía y la obra de Richard Brautigan es muy recomendable. Lo que viene a cuento de estas lecturas son los motivos y los valores de los deportistas que ansían llegar a la élite. También hace burla del origen ancestral del beisbol. Está publicada en 1977 y este juego y esta burla ya lo tratamos en las entradas dedicadas a Philipe Roth. Casi parece un plagio de la Psicopatología del deportista profesional y de la teoría estrambótica que este escritor hace sobre el origen del deporte desarrollados en La gran novela americana en 1973.

Así dice de los deportistas profesionales: “...los “peloteros” profesionales. Son gente desinhibida, pero está claro que el deseo de comportarse de forma desinhibida no es una intención explícita, como pudiera ser la del pintor que busca el trazo desprejuiciado del niño. Lo que pasa es que no dan más de sí. “Escuchar las divagaciones de Huckleberry Finn es como escuchar al noventa por ciento de los jugadores de béisbol que en el mundo han sido…” 

Y sobre el origen del deporte como trasunto del Edén, deudo de Dios y la Patria. Mister Fairsmith, el profético mánager de los Mundys Ruppert de la liga patriótica, así lo explica: El Creador todopoderoso, cuya presencia percibo en todos los estadios de la liga en esos días dorados del verano caluroso y fecundo y del fértil y benevolente otoño en que los muchachos dotados de fortaleza física y moral se entregan con rigor a la práctica del deporte bajo el sol, como hicieron nuestros antepasados en el Edén, antes de la Serpiente y del Pecado Original”.

 

 

 

 

 

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