La Formula One. En Valencia 300 millones de pérdidas y Sánchez hijo de puta
Las carreras de coches en su versión madrileña son una fórmula que atiende la necesidad de ganar dinero para las necesidades públicas. Así, cualquier duda sobre su necesidad, se justifica por el cuantioso retorno económico que han calculado que tendrán las inversiones públicas en tan necesario evento. De tal manera que pronto veremos crecer la inversión en sanidad, enseñanza pública, servicios sociales, limpieza, transportes... ¡Ya verán los madrileños!
Por ser los grandes eventos una de las formulas preferida por el Partido Popular lo llamaremos la Formula One. La principal, la mejor de las fórmulas. Ya saben lo que es una fórmula: un medio práctico para resolver un asunto o ejecutar algo problemático. La Formula One puede ser aplicada a las carreras de coches, entonces se llama Formula 1, o a cualquier evento desmesurado o innecesario. Sobre esta forma de conseguir dinero merece la pena la lectura de Yonquis del dinero. Las diez grandes historias de corrupción valenciana, de Sergi Castillo Prats.
A la aplicación de la Formula One se atribuyen resultados infalibles de prestigio, visibilidad, atracción de capitales. Así, como decía el inefable Francisco Camps o la magnífica Rita Barberá, los grandes eventos pusieron a Valencia en el mapa, aunque realmente fue en la picota universal de la corrupción. En Madrid ya han calculado el pastizal que van a recibir gracias a la Fórmula One, Formula 1.
Pero eso está en el aire, porque la realidad de cómo se recuperan las arcas municipales se calcula a un año vista del evento. Y entonces, ¡Oh sorpresa! Como ocurrió en Valencia, al año no se había recuperado un euro y el agujero que a las arcas municipales había creado la Formula 1 permanecía intacto y cada año se fue haciendo más profundo.
En la revista digital Motor.es, en el artículo Valencia Street, diez años después, dan cuenta del proceso de implantación de aquel circuito urbano y se ponen los pelos de punta el grado de abuso, gasto, favores y dilapidación del dinero público. También del uso político del egregio evento.
“El Gran Premio de Europa en Valencia se disputaría hasta 2014, con un canon anual de 18 millones de euros antes de impuestos que se incrementaba un 10% cada año. Por desgracia, vendría una durísima crisis económica, vendrían las corrupciones y actuaciones poco claras con empresas pantalla para ocultar que el coste de la F1 era realmente con cargo a las arcas públicas. Y también unos sobrecostes elevados con los que determinadas personas obtuvieron beneficios. De todo ello se abrirían causas penales a partir del año 2014... Se ocultó a la ciudadanía que la Formula 1 siempre es deficitaria”. Naturalmente, y como ocurre con frecuencia con el Partido Popular, todas las causas penales fueron sobreseidas y 300 millones al menos volaron de las arcas municipales.
Parece que la historia y la realidad no cuentan, ni para medios de comunicación ni políticos. Quienes sí ganarán en Madrid, ya han ganado, son quienes han obtenido los contratos. El más notorio, porque se lo lleva crudo, Liberty Media Corporation del multimillonario estadounidense John Malone. En Valencia, cuando el dueño de la Formula 1 era Eccleston, en Valencia, apareció casualmente el yerno de Aznar, Alejandro Agag. Así se entiende mejor la Formula One de Madrid. Dentro de un año se volverá a hablar. O más bien a callar, como ahora se calla y se ignora lo que se investigó a partir de Formula One aplicada en Valencia.
Pero, aunque a veces lo parecemos, los ciudadanos no somos tontos y sabemos o intuimos quien sale ganando. En ese sentido, los estudios de la Universitat de València, dirigidos por Vicente Añó Sanz, en los que queda claro qué es lo que pensaba la mayoría de los valencianos sobre ese evento. En Impacto social de el Gran Premio de Europa de Formula 1,
“En los resultados obtenidos, el Comité Organizador (la empresa Valmor S.A. que se constituyó para el caso auspiciada por la Generalitat Valenciana) sería el grupo más beneficiado, seguido por los empresarios casi a partes iguales y los grupos políticos”
Y en otro estudio, Percepción social del Gran Premio de Europa de Formula 1 entre los ciudadanos de Valencia se concluye que “un gran porcentaje de ciudadanos considera que la inversión realizada no beneficia a los valencianos”.
Y así es. Si gana la empresa norteamericana que lo promueve, no ganan los madrileños y la atracción para el turismo que esto supone es un valor más que dudoso para los ciudadanos, que se les pondrá un poco más difícil el acceso a la vivienda. Está el beneficio político de la aplicación de la Formula One y, en ese sentido, y a se han hecho virales los gritos que salían de la tribuna ¡Sánchez hijo de puta! En la linea de la mejor oratoria de la señora Ayuso.
La Formula uno parece cualquier cosa menos un deporte. Inalcanzable para los ciudadanos queda más en el ámbito del circo, como ellos mismos dicen que son. A mí me encantan las carreras, creo que el deporte más natural se genera a partir del grito ¡A ver quien llega antes! En coche, en bici... Recomiendo a las televisiones las careras de lavadoras centrifugando en versión bar de Moe de los Simpson. Se pueden trucar y es apasionante.
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