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Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Salvador. Mostrar todas las entradas
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martes, 8 de noviembre de 2016

Sobre el deporte. Pier Paolo Pasolini


Hay que atender a Pasolini (1922-1975), también cuando escribe de deporte, porque creyó en él como un juego y en el juego como un derecho del pueblo que debían amparar los poderes del Estado.
Estos escritos fueron publicados entre 1957 y 1971, cuando no se habían desarrollado, al menos no tanto, la comercialización del deporte. En ellos supera la tradicional barrera interpuesta entre los intelectuales y la praxis deportiva; en algún momento de sus escritos denuncia que el deporte no ha sido objeto del análisis inteligente que se merece.
Creo que actualmente no hubiera escrito sobre deporte, simplemente por el rechazo que produce la descomunal industria y la cínica manipulación de le ética y la moral del juego. Lo insinúa en su artículo “Deporte y cancioncillas”, lo resalta Javier Bassas en el postfacio y yo mismo no he dejado de pensarlo en ningún momento de la lectura.
La aproximación de Passolini al deporte es un intento sincero y desde dentro (por su práctica como futbolista y “tifoso”) de divulgar el enorme valor que tiene el juego. Dedica sus artículos al fútbol, al ciclismo y al boxeo, deportes que considera populares por estar al alcance de la mayoría. Passolini sabe de competiciones, de ídolos y de pasiones, pero en sus escritos hay más que eso. Nos traslada la innegable condición lúdica del ser humano y la posibilidad de generar criterios sobre la sociedad y la manipulación que se ejerce sobre las personas a través de algo tan sutil y frágil como la corporeidad que aúna el placer y la salud, el deseo del éxito y de ser admirado y querido.
Quienes estudiamos la carrera de Educación Física en el INEF al principio de la década de 1970 parecíamos destinados a superar la gimnasia del Frente de Juventudes (y de la Academia de Mandos José Antonio) como disciplina ideológica del régimen franquista (murió Franco en 1975). Sin embargo, la crítica a la deriva comercial que iba tomando el deporte llegaba con cuentagotas. Únicamente José María Cagigal (1928-1983) escribía sobre estos temas, aunque con la prudencia jesuítica que le permitía seguir al frente de la institución creada a mayor gloria del falangista Samaranch.
Hubiera sido impensable, en nuestros estudios, contar con la aportación marxista de Pier Paolo Passolini. Sus escritos, que entonces hubieran sido devorados y escrutados con ansiedad, llegan ahora, cuando se lee poco y se considera superada la elaboración filosófica marxista de cualquier idea; aunque solo esté superada por la alienación, como estado ideal del pensamiento. En cualquier caso, bienvenidos por si alguien los lee, sobre todo si tiene que ver con la profesión profesoral de educación física (aunque disminuye bastante la posibilidad de lectura si pensamos en este gremio).
El viejo Topo Extra/ 5 1976. La crítica al deporte tuvo que esperar a que muriera el dictador
En el propio libro, Javier Bassas, incluye un ejercicio crítico a partir de los escritos de Passolini (Deporte y Revolución). A él remito por su sabiduría. Aunque la posibilidad de múltiples interpretaciones hace necesaria la lectura individual y crítica.

Mientras lo leía pensaba en Manuel VázquezMontalbán y José Luis Salvador.               

lunes, 18 de julio de 2016

No es deporte, no es salud… ¡Es dinero!

A modo de homenaje a José Luis Salvador

Hay muchas cosas a las que nos acostumbramos y al fin nos parece que son como deben ser. Por ejemplo que el deporte sea un negocio y que, para el Estado, eso de que sea un derecho es una pamema. Nunca te lo van a decir así de claro.
Pero a veces se reúnen varios factores (noticias, lecturas) que van en la misma línea y hacen visible la tormenta perfecta: Una persona ata cabos y lo pone en su blog; tampoco da más de sí.
Una noticia del País (14-07-2016) titula: “el 75% de la población está muy por debajo del nivel de actividad física necesario” y concluye: El 10% del gasto sanitario se debe al sedentarismo”. No sé si necesita más comentarios. Se podría reflexionar sobre la idea de calidad de vida, sobre la contaminación, el urbanismo, el acceso a instalaciones y profesionales de la Educación física, las horas de Educación física escolar, los valores de las retransmisiones deportivas, la dependencia de los gimnasios. Pero no, el problema de que no se haga ejercicio es que cuesta dinero al estado y la culpa la tiene usted por no dedicar 30 minutos diarios a relevarnos de este gasto (que se nos ocurren mil maneras mejores de llevárnoslo a Suiza).
Unos días antes leí la columna de Carlos Boyero, Asco 9 julio 2016,  que denunciaba las campañas antitabaco relacionándolas con las cuentas de la Seguridad Social.
Ahora leo en el Facebook de Miguel Á. Delgado, el lamento de un “dependiente” del gimnasio. ¿A que lo sabíamos? Que
¡No es salud, no es educación ¡es dinero!

Lo sabíamos. Por cierto, esta filosofía (el deporte es bueno en tanto que es negocio) tiene numerosos seguidores en las Facultades de Ciencias de la Actividad Física e INEFs. Y es posible que muchos no entiendan lo que digo como algo criticable. Otros muchos sí. Por ejemplo, a José LuisSalvador, que murió un 14 de julio, ya hace tiempo, no se le escapaba ni una cuando intentaban tomarnos el pelo en materia de deporte y dinero.


lunes, 27 de junio de 2016

Toledo. El miradero, niños y niñas jugando

20121120. El miradero, niños y niñas jugando
Hace dos entradas contaba la habilidad para el juego de Atalanta y como, apartada del espacio de los hombres, estaba a punto de usar ese poder sutil que le permite hablar con la serpiente. Así llama Agustín García Calvo al poder que tienen las mujeres de ir más allá de lo que los hombres damos por supuesto y pactar con lo fundamental.
El Miradero. Destruido por la corrupción normal
Tengo una amiga que pasó su infancia jugando en el Miradero, un paseo romántico de Toledo (¡malditos sean los alcaldes que arruinaron su encanto y lo destruyeron!) y corría más que los chicos y, por eso, todavía alguno le mira mal. O porque, pasada la infancia, no consiguió que mi amiga cogiera las manzanas del árbol de las Hespérides que le tiró al paso por ver si le paraba en su carrera. Ya no tiene prisa ni le importa correr más que los hombres. Para competir prefiere hablar con la serpiente.
En la infancia, antes de aprender que poder nos corresponde (quien lo aprenda) jugamos y nos enamoramos sin medir. Mi amigo José Luis Salvador en su libro Besos y abrazos recuerda a su primera novia y los juegos que con ella compartía:
Querida Turi: me gustas. Me gustas cuando juegas a los cromos, cuando te ríes en el patio del cole. Me gustas cuando vamos en bici al río y entre naranjos comes patatas fritas sentada en la orilla y tiras piedras al agua. Eres chica, pero que bien y que lejos tiras las piedras.
Me gustas cuando jugando al diábolo saltas, tanto, que tus faldas se suben. Me gustas cuando bostezas a media tarde, cuando apoyada en la barandilla de la plaza miras cómo jugamos al fútbol. Me gustas cuando te llama tu madre a gritos y le dices que espere, que aún no ha terminado el partido. Me gustas cuando bebes agua en la fuente. Me gustas cuando cuchicheas con las amigas, cuando tarareas camino de la panadería, cuando te rascas las rodillas. Me gustas cuando te asomas a la ventana, cuando saltas sobre los charcos, cuando toses y cuando estás en silencio. Me gustas cuando pareces enfadada. Me gustas Turi y cuando seamos mayores…, y…besarte.
¡Cuando seamos mayores! Nada será igual. A ellas y a nosotros nos habrán enseñado el poder y deberemos ejercerlo o desaprenderlo, pero en esto se te va la vida.
Algo debí intuir sobre un poder desconocido cuando escribí cual era el vértigo de jugar con las niñas.
“Pero había otros vértigos en los juegos del patio. Correr para coger a las niñas y cuando se conseguía alcanzar a una se le conducía a un banco y se le hacía cosquillas entre todos. ¡Puff! A mí me encantaba. Jugábamos en los anocheceres de verano y aún tengo la sensación en mis brazos y en mi ánimo cuando en un quiebro capturé a Piluca por la cintura y a ella le dio risa y yo muy ufano la conduje al banco de las cosquillas, aunque allí acudieron todos como moscas a la miel y ya no recuerdo más. Un día, cuando teníamos a Tere en la tortura de las cosquillas apareció su madre en la ventana de la cocina y con un grito: ¡Tere, Julito, a casa! mandó parar. Por cierto, que yo debía perseguir siempre a Piluca, porque recuerdo que en otra ocasión, después de cogerle le tiré de la cola de caballo y las risas se convirtieron en un reproche, con morros incluido, que me desorientó."


Yo corría más pero ella ya hablaba con la serpiente y sabía cómo hacerme dudar de que lo que yo podía sirviera para algo.

domingo, 26 de junio de 2016

Teoría del deporte. Agustín García Calvo 3

20121008 El deporte. Un lugar donde huir
Perché perché...La domenica mi lasci sempre sola, per andare a vedere la partita di pallone, perché, perché…(Cantada por Rita Pavone 1963)
Los hombres huyen de las mujeres (sigo utilizando la idea y las razones de Agustín García Calvo) porque interfieren la lógica de sus prioridades; a ellas disputan el poder.
Para encontrar un espacio propio de poder es necesario alejarse, diferenciarse, marcar un territorio donde ser admirados y el deporte podría ser una buena idea. Pero:
- El dominio sobre el espacio y el tiempo y, tal vez, sobre el vértigo, es agotador y tal vez absurdo, lúdico e inocuo. Además, eso lo podemos aprender juntos y compartirlo hombres y mujeres.
- El dominio que, al practicar deporte, se adquiere sobre los sentimientos, sobre la sensibilidad o el conocimiento, es lo que nos hace iguales. No interesa.
Esas razones para hacer deporte no valen para diferenciarse y alejarse. Había que construir una coartada que excluyera a las mujeres, había que construir un oxímoron de violencia fingida y valores nobles, que las espantara, como les espanta la guerra. Como espantó la de Troya a las mujeres que tienen voz en los escritos de Homero y Eurípides:
Morirán los victoriosos apenas se embarquen, no verán a sus hijos y no serán vestidos por las manos de sus esposas, sino yacerán en país extranjero. Sus mujeres morirán viudas, otras perderán a sus hijos. (Voz de Casandra en Las troyanas. Eurípides)
Tantos los dolores que sufrimos, asolada nuestra patria, desde que los dioses nos fueron adversos. Cadáveres ensangrentados yacen en los templos para servir de pasto a los buitres, y Troya sufre el yugo de la esclavitud. (Voz de Andrómaca en Las troyanas. Eurípides).
Todas, también Helena, intentaron parar la guerra invocando en los hombres su condición de padres, maridos, amantes o a su prudencia. Quisieron que buscaran en la palabra un espacio donde entenderse. No era fácil.
Para no oírlas, los griegos enviaron a Tersites para que comunicara su suerte a las troyanas: la esclavitud, la muerte y la de sus hijos. Y enviaron a Tersites porque era capaz de hablar con las mujeres, de encontrarse en un lugar común:
“Quiero explicaros lo que yo sé, para que así vosotros comprendáis lo que yo comprendí: la guerra es una obsesión de los viejos que envían a los jóvenes a librarla”.
“Entonces me di la vuelta y busqué a Nestor, al viejo y sabio Nestor. Quería mirarlo a los ojos. Y en sus ojos ver morir la guerra, y la arrogancia de quien la desea, y la locura de quienes la libran”.
Pero a Tersites, que es capaz de hablar con las mujeres, lo desprecian por feo y, por ser sensible, le espetan ser el peor de los guerreros y solivianta a los griegos y los aqueos. Odian más a Tersites que a su enemigo en el partido (perdón, en la guerra).
La guerra la viven los guerreros en reuniones en las que exaltan su valor y astucia. Habla Héctor:
“Ahora intercambiemos valiosos presentes, para que todos puedan decir: Se han batido en un duelo cruel, pero se han separado en armonía y en paz… Y en el banquete dejé que todos bebieran y comieran y, luego, cuando los vi cansados, les pedí a los príncipes que me escucharan.” (Homero. Iliada. Alexandro Barico. Anagrama 2005)
Esto les pone: la mezcla de rudeza, sangre y noble hermandad. Así como la belleza de sus armaduras relucientes y sus caballos bellísimos.
¿Qué mejor modelo que la guerra para excluir sensibilidades de paz, crianza y diálogo?
Para perpetuar la separación, guerreros y sacerdotes, cuando ya no hay guerra, fundan un trampantojo olímpico de carreras, y luchas en las que invitan a los dioses y excluyen a las mujeres, para que no les vengan con monsergas, que ya han tenido bastante con sus lamentos por las muertes de sus hijos y sus maridos y haber sido vendidas como esclavas. Tal vez como una huida hacia delante, incapaces de dar la cara por abandonarlas cuando las cosas van mal, en las derrotas. Y lo hacen a lo grande: con todo el dinero del estado y con todo el poder en juego.
Hay que reconocer que consiguieron un buen producto, pero no es la mejor manera de empezar la historia del deporte.
En España Gelu tradujo: “por qué por qué, los domingos por el fútbol me abandonas…” Al final de la canción hablan de su venganza, pero de esto hablaremos otro día.

La adulación que te hace sentir poderoso o te da un hueco entre los “admirados” es la condición para la adhesión al deporte. Infalible con los adolescentes, es habitual que su efecto sirva durante toda la vida: a individuos, a tribus y a pueblos enteros. De eso hablaremos el próximo día.

Teoría del deporte. Agustín García Calvo 2


20121002 El deporte. Un lugar en el poder donde perderse
Si como insinúa Agustín García Calvo (De mujeres y de hombres. Ed. Lucina 1999. Zamora) la historia puede ser la crónica de una huida de los hombres hacia fortalezas de poder, no cabe duda de que en el deporte han conseguido uno de sus fortines más inexpugnables. Aunque más firme es la religión. Y más aún ambos aliados.
En la génesis de lo olímpico, creo haber entendido que en las olimpiadas primeras, anteriores a la época clásica de Grecia, se ofrendaba a los dioses el éxito como lo mejor que podían ofrecerles los hombres: hacer las cosas bien y ser quien mejor las hacía. Hera, Júpiter y tutti quanti disfrutaban del homenaje de los atletas, herederos de las guerras literarias de Homero.
Del proceso de aquel ritual hay quien deduce que la práctica deportiva en la época clásica tenía un carácter religioso. Esto es útil para diferenciarlas de las actuales prácticas que ya no se ocultan tras el sentido y se muestran directamente mercantiles.
Pero como yo creo en la existencia de aquellos dioses tanto como en la de estos (aquellos me caen más simpáticos por eso de traérselas tiesas con los mortales y porque había muchos y discutían), pues no me creo eso del sentido religioso de la exhibición atlética de antes (a no ser que acordemos que, antes y ahora, dios es el dinero). Estoy con los que piensan que aquellos juegos eran un puro corral de poder que se montaron los nobles cuando se les acabó la de Troya.
En competiciones amañadas exhibían ante los mortales las razones de por qué eran merecedores de las tierras y la riqueza saqueada y se coronaban con una mata de olivo o laurel. Luego, vía sacerdotes y chamanes, en los templos, recogían las ofrendas que a los dioses hacía el pueblo en agradecimiento por tener unos jefes tan buenos.
Los poderosos devolvían a cambio dosis de belleza, ideales, y sabiduría. Para ser más queridos.
Un buen lugar para perderse este del deporte.


Pero ¿Por qué perderse? ¿De quién huyen los hombres?

sábado, 25 de junio de 2016

José Luis Salvador Alonso. Las Conversas


20100426 VIII Conversas José Luis Salvador Alonso
José Luis fue remero en el Guadalquivir
Hemos acudido puntuales y los días 23y 24 de abril hemos celebrado las primeras Conversas sin José Luis, mezcladas con un acto institucional en su homenaje. Las Conversas, en su línea: faltas de conferenciantes a última hora, intervenciones inconvenientes y lo peor es que hemos perdido un poco el contacto con los alumnos. Sin embargo, bien, como siempre salimos contentos de nosotros mismos e ilusionados para seguir. Este año he hecho yo la presentación:
Os voy a decir lo que son las Conversas para que nadie piense en que son lo que no son y, de paso, recordármelo a mí mismo. Porque ahora falta el guía, quien parió el invento, y no tengo ganas ni fuerzas de seguir otro rumbo que el que él marcó. Así que lo mejor será que os cuente lo que José Luis Salvador dijo, tal y como yo lo escuche de su voz y de sus silencios, sobre este movimiento indisoluble: Conversas y Paradoja.
Un día de 1997 José Luis fue a Valencia para contarme una idea que yo no entendía y que todavía no sé si la entiendo. Fundamentalmente me dijo que había mucha gente valiosa en nuestra profesión que estaba muda, perdida en el sistema de poder administrativo y académico que se había creado alrededor del nuevo estatus universitario. Que había mucha gente trabajando a “pie de obra”, es decir, en la práctica docente y educativa, que sabía mucho y no encontraba la manera de contarlo entre tanta investigación de impacto y tanto currículum, y que debíamos ver la manera de hacer que resonaran esas voces. Recuerdo las primeras reuniones con alguno de los pesos pesados en Valencia y con qué claridad nos expusieron que no estaban dispuestos a poner en riesgo sus valiosas trayectorias académicas por aventuras ilusas y que eso que proponíamos era un brindis al sol. ¡Qué buena idea! pensamos: ¡brindar al sol! y nos fuimos a la Malvarrosa en tranvía a comernos una paella estupenda.
Hablando y comiendo supimos que nuestra amistad se había hecho mayor al tiempo que nosotros, sin darnos cuenta, simplemente: Como éramos más mayores éramos más amigos y como éramos más listos, nuestra amistad era más ilustrada. Y allí mismo establecimos el fundamento primero del que sería el grupo Paradoja (todavía no tenía nombre): ser amigos y comer juntos.
El grupo constituido por un asturiano, un valenciano, un murciano, un madrileño, un extremeño, un catalán y varios gallegos (parece un chiste), fuimos dando vueltas por otros lugares explicando nuestra idea (Lorca, Getafe, Leganés, Cáceres, Valencia) y, la verdad es que sólo conseguíamos que se nos unieran quienes valoraban, por encima de nuestra indefinición, la amistad, la risa y complicidad crítica, sin desesperanza ni rabia por cómo sucedían las cosas en nuestra profesión, con lo que casi nunca estábamos de acuerdo.
Lo que si conseguimos es establecer los vértices de nuestra asociación. En lo que estábamos de acuerdo es que nos reuníamos porque nos gustaba: leer, hablar, comer, reír, querernos, beber, pensar y no callarnos, aunque no siempre tengamos razón, faltaría más. Bueno, y hablar de educación física y de deporte. Después de mucho ir y venir y sobre todo del impulso que iban dando los que estaban en Galicia (el único grupo en el que eran más de uno) pensamos que había que hacer una reunión anual que recogiera ese espíritu. Y sabíamos que era lo que no queríamos: ni un congreso, ni un simposium, ni unas jornadas, ni un seminario. No pretendíamos darnos a conocer pero sí que se supiera como pensábamos. No pretendíamos tener razón pero dejar claro que la teníamos. En fin, que lo teníamos claro: lo que evidentemente queríamos eran: ¡unas Conversas!
Unas Conversas son reuniones para hablar del deporte y la educación física convencidos de que es algo bueno e importante. Vale cualquier forma de reunión pero que no sea nada de lo que he dicho antes (seminario, congreso, etc.) y que respete los parámetros ya citados: reír, comer y, resumiendo: cultivar la amistad. Y si se molesta a alguien que creemos que no lo hace bien, pues mejor.
Cuando la propuesta de llamarlo Conversas llegó a los oídos de quienes no estábamos acostumbrados al idioma gallego, por una parte, evidentemente, entendimos que se trataba de hablar pero también que conversa es el femenino de converso, y empezamos a identificarnos con las connotaciones que se puede dar al término de ocultación, represión de las ideas, también de una forma de vivir trampeando, mintiendo con tal de conservar las creencias o las esencias, sobrevivir, y mantener intacta la fe en que nos educamos. Y esa fe la describe muy bien Salva en uno de sus muchos escritos sobre este fenómeno: “Los conversos, feliz hallazgo de Gurri, somos una pandilla de amigos que nos hemos engolfado en nuestra madurez con un fardo de complicidades y repliegues, andamos con hijos adolescentes y parejas cambiantes, vivimos en casa, dúplex o confortables pisos y gozamos de una camaradería que procede de los tiempos en el INEF madrileño y que ha aguantado el desgaste de los años, entre otras cosas, por la fuerza coherente de aquellos tiempos de luchas e ilusiones, en el fondo mantenidas por nuestro espíritu lúdico, el que no tuvieron muchos de los mercaderes que también se disimulaban por aquellos pasillos y hoy trepan y trepan trepanados o trepanabos. Esa es la modesta fuerza de las Conversas, compartidas por amigos y gente juguetona a los que les importa un carajo el trepe político. Los conversos se clausuran ritualmente todos los años con una cena alrededor del 23 de abril, regada con vino, algo de lluvia gallega, un libro en la mano y la melancolía del retorno de cada uno a su casa.”
Que cada uno piense lo que quiera pero a nosotros nos gusta: Hablar en público pero contra lo que es publicable; en el sistema, pero en los límites; dejándonos ayudar, pero contra la subvención como forma de vida…
Como se puede comprobar todo está muy claro, aunque se puede pensar que es caótico. La verdad es que todos los componentes del grupo somos muy serios y racionales, aunque un poco contradictorios: Hoy pienso esto y mañana otra cosa; hablar por no callar; es lo mejor pero no es bueno; ninguna intención de ser coherentes, vivir tranquila y conscientemente en un devenir paradójico… y Paradoja debía llamarse el grupo porque así nos sentíamos. Y si poner nombre a las cosas es una buena manera de domesticar el caos: que no lo queremos domesticar ¡pues nos llamamos Paradoja! ¡Y esto es lo único coherentes!
Las Conversas y el grupo Paradoja están indisolublemente unidos, pero el grupo Paradoja no puede presumir de sustentar las Conversas. Las conversas la sustenta…, no sé, Eduardo Blanco, Iván, deben saber algo, mirar el tríptico y todos los patrocinadores que tienen las conversas y pensad lo que queráis. Preguntar a Rafa Martín o a Miguel González. Yo, quitando que he pagado mi inscripción, sólo he puesto fidelidad, ilusión y alguna idea. Este año alguien ha pagado mi avión, pero, hubiera pagado por venir. Esto lo digo ahora que no tiene remedio.
Y ahora vamos a presentar las Conversas de este año. Este año se iban a hacer en Valencia, pero como José Luis no iba a estar allí para darnos calor nos hemos quedado aquí que es donde más intensa es su presencia, y así sentirnos un poco menos huérfanos.
Este año la idea es hablar sobre Política y Deporte en un sentido amplio y fundamental de ambos términos. Porque a pesar de la repetida muletilla sobre la independencia del deporte con respecto al rumbo de la sociedad a nadie se le escapa que el deporte, tal y como se práctica, se dirige y se piensa, es producto de la sociedad en la que se desarrolla. Y a quien menos se le escapa esto es a los que ejercen la política como forma de vida. A los políticos siempre les interesa el deporte y estos tienen una idea en la cabeza de cómo debe ser y como se debe organizar, una idea que naturalmente tiene relación con sus ideas sobre la organización social y el reparto del dinero y los medios que ellos tienen obligación de distribuir.
No nos engañemos, si un político dijera que el deporte es independiente del sistema social que propone, es que le beneficia el limbo de responsabilidad política en que se produce. La política tiene que asumir su responsabilidad en el deporte y de lo que hacen con él retratan su pensamiento y sus intenciones sociales.
Nosotros, los profesionales, tenemos que tener pensado el deporte en su relación con la sociedad y los individuos para que no nos tomen el pelo con historias de valores educativos cuando se organiza para el negocio o el valor productivo, o cuando hablan del valor productivo cuando lo que quieren decir es disciplina o sumisión, o cuando se habla de ocio o de entretenimiento cuando quieren decir alienación.
Además la política no es sólo el ejercicio de los políticos, los profesionales hacemos política cuando diseñamos objetivos educativos o convergencias europeas. Cuando desvestimos de humanismo una profesión para hacerla tecnológica. Cuando cambiamos productividad por creatividad o cuando el juego deja de ser un recurso para la vida para ser un recurso para la producción.
Merece la pena hablar de política y deporte y no hacer como si no existiera esa relación. Si no definimos nosotros nuestra política deportiva alguien lo hará por nosotros.

20100503 Unos mueren más que otros


Jugar forma parte de la fundación de las Conversas y las intenciones constitucionales del grupo Paradoja: “amigos y gente juguetona” nos llama José Luis Salvador. En las VIII Conversas pesaba la melancolía y parecía que se iba a ahogar toda iniciativa lúdica, y más cuando escuchamos una loa extemporánea a Samaranch que no venía a cuento y que nos colocó al borde del naufragio porque parecía que con José Luis había desaparecido la cordura (gracias Gurri por devolvernos la dignidad y la energía). Entonces apareció el juego de la mano de la bailarina y el trío de cuerda Albariza, recordándonos que los juegos que han logrado trascendencia sublime son los que trastean la muerte. La música y la danza pusieron a la parca símbolos, gestos, magia, belleza, erotismo, armonía coherente, y todo lo hicieron flotar por el auditorio alterando nuestra emoción y nuestro gesto circunspecto para recordarnos, y es cierto porque nos hizo partícipes, que Salva jugó con la muerte: ignorándola, citándola, brindando al sol, fintando, por bulerías. ¡Salve Salva!

José Luis Salvador Alonso, las Conversas y el grupo Paradoja

20090713 José Luis Salvador y Paradoja
José Luis Salvador
Hace un rato, cuando le he llamado para hablar un rato y también para vernos  este fin de semana, su teléfono lo ha cogido Eduardo Blanco y me ha dicho que José Luis se está muriendo. Mientras ponía unas camisetas en mi maleta para ir a su lado, he llorado y he sentido su voz cuando, al presentir su muerte, me dijo que lo que sienta por él lo ahogue en vino y risas y que haga el amor todo lo que pueda.
José Luis es un profesor de educación física comunista, enamorado de la profesión y comprometido con ella. Salva es nuestra coartada, la de los templados, para sentir que estamos comprometidos con un modelo de educación física en la que el centro es el ser humano. En fin, un descastado, un expulsado de esta educación física, que en su vertiente universitaria, ha resultado ser ajena a la ilusión que hace años nos reunió en torno a la idea del valor intrínseco del juego y el deporte. Juntos construimos el grupo de discusión Paradoja.

20090716 Paradoja. Punto y seguido
Ya hace dos días que murió Salva. El grupo Paradoja, del que él era el alma, nos proponemos continuar. Ahora todavía estamos noqueados y de eso es de lo que hay que hablar. Salva hacía lo que todos creemos que se debe hacer en la vida: luchar por los demás y por la libertad. Ahora estamos inquietos, porque sabemos que con estar a su lado ya cubríamos la apariencia del compromiso y ahora tendremos que dar la cara.

El amor, la libertad y la amistad es lo que estábamos aprendiendo juntos mientras hablábamos de deportes, juegos, niños y campeonatos. Todos los que nos hemos encontrado estos días, alrededor de su presencia quieta, estábamos un poco mosqueados porque parecía que se reía un poco de nuestra preocupación, ufanos porque su impulso no se pierda. 

El leviatán docente


20090712 El leviatán docente
En realidad lo que quieren los alumnos, es que les digas lo que tienen que hacer y, si de sentir se trata, lo que tienen que sentir. Y si (ellos o “la sociedad”) nos piden disciplina se la damos y si nos piden control, pasamos lista, y si quieren notas objetivas hacemos listas de lo obvio y se las pedimos de memoria, y si es necesario sentir el cuerpo: vídeos para verse y sensores en la piel.
Te regalan, indiferentes, su libertad a cambio de que los libres de la incertidumbre y, al final, la clase es una autarquía, un artificio, un leviatán que asume todas las dudas, todas las neurosis, los temores, las aspiraciones, y se organiza para autoabastecerse (recibir títulos y calificaciones) con el mínimo esfuerzo. Si fuera posible, sumidos en el ostracismo. Si fuera posible, y a veces lo es, sin aprender nada que importe: ¡sálvese quien pueda, que cada cual construya su leviatán!
Aclaro que no me refiero al leviatán que perseguía el capitán Ahab ni ningún otro monstruo marino. Sino al poder totalitario (el que tiene respuesta para todo y ante el que no es necesario pensar) del artificio de Hobbes (1588-1679). Thomas Hobbes (autor de la idea de que el hombre es un lobo para el hombre) fue un filósofo materialista y defensor del estado totalitario, deportista entusiasta¿? y ferviente defensor del individualismo como motor de la sociedad
Aprender y enseñar educación física requiere un compromiso mínimo. Valga, aunque un poco descontextualizado, el "catálogo de la desconfianza" para mantener la dignidad que elaboró José Luis Salvador Alonso en el epílogo de su historia del Deporte en Occidente:
“Por esto, para preservar la dignidad del deporte práctica y de quienes lo practican, los que nos dedicamos a él debemos mostrarnos extremadamente desconfiados frente a los empresarios, los chauvinistas, los moralistas e incluso, médicos que trabajan para la industria deportiva: textil, alimentación y laboratorios farmacéuticos. El mismo cuidado que debemos reservar a los políticos y Estados que ven el deporte en términos instrumentales y en el que caen muchos deportistas del espectáculo”.

Y ya que hemos nombrado a José Luís Salvador, las próximas entradas se las dedicaremos a él.