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miércoles, 1 de febrero de 2017

Del boxeo, de las mujeres y de los hombres. Joyce Carol Oates


Vuelvo sobre el boxeo. Ya lo tenía previsto desde que supe Joyce Carol Oates había escrito sobre este tema. Que sea una mujer quien escribe sobre boxeo es una rareza.

Revista Aire Libre 1925
En el libro dedica un capítulo a la relación de las mujeres con el boxeo. Casi no me atrevo a poner una frase concreta, porque en tema tan manoseado como la igualdad, cualquier desliz puede servir para rasgarse las vestiduras.

El boxeo es una actividad puramente masculina y habita un mundo puramente masculino. Lo cual no quiere…”    Todas las excepciones y aclaraciones que quieras poner y que deberás buscar en la lectura.  Otras ideas: “Una celebración de la perdida religión de la masculinidad…” “Qué los hombres peleen entre sí para determinar la valía (es decir, la masculinidad)  excluye a las mujeres de forma tan absoluta como la experiencia femenina de dar a luz excluye a los hombres. A propósito…” Frases incendiarias para twitear. O se lee, largo y reflexivo, o es peligroso porque lo entiendes con clichés comerciales (de cualquier tipo de comercio de ideas). 
A mí me recuerda las teorías que ya escribí de Agustín García Calvo sobre mujeres y deporte. Y es que en este libro tal vez subyacen claves de esta relación.

lunes, 18 de julio de 2016

Teoría del deporte: Joyce Carol Oates (1938- ) 3


 He escrito al principio que los escritores americanos no son ajenos al deporte. Con frecuencia, los rasgos del comportamiento deportivo de sus personajes, son definitorios de su personalidad. Joyce Carol Oates (1938- ), de quien desconozco mucho pero de quien prometo conocer más, dedica un ensayo al boxeo. No lo he leído pero leed que recesión más jugosa de Mauricio Sáenz en la revista on-line Arcadia.
“Joyce Carol Oates aclara muy temprano que no considera al boxeo un deporte, entre otras cosas porque nada en él es lúdico: “Nada que parezca pertenecer a la luz del día, al placer”. No es como el fútbol o el baloncesto, que se “juegan”. Nadie “juega” al boxeo, ni en él los hombres recrean actividades infantiles, porque los niños poco o nada tienen que ver con el boxeo. No pueden, porque la muerte siempre es un desenlace posible. En el cuadrilátero los hombres no recuerdan su infancia, sino la infancia de la humanidad.
Y si no es un deporte, ¿entonces qué es el boxeo? ¿Una ceremonia salvaje, un rito expiatorio, un espacio votivo en el que las leyes quedan suspendidas y es posible matar a un hombre pero no asesinarlo? Ninguna definición es suficiente, ni siquiera que el boxeo es la imagen más aterradora “de la agresividad colectiva de la humanidad, de su demencia histórica”.

Prometo leerlo y escribir otro día de boxeo.