Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Caminar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caminar. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de febrero de 2018

València-Toledo paso a paso

 El camino como juego y como deporte


Ahora que estoy a punto de cerrar este blog dedicado al deporte y a la literatura, voy y escribo un libro de viajes. Tiene algo de literatura pero más de observación y reflexión.

Es el camino de alguien que ha impregnado su vida de deporte y de educación física, y el viaje tiene algo de deporte pero nada de competición. Compartí el viaje con numerosos deportistas, viajeros que cuentan el tiempo que tardan en llegar a alguna parte, los quilómetros que hacen cada día y que cuentan los pasos por minuto. Otros que baten récords de cuantos caminos han hecho. dicen ufanos: este es mi sexto camino o me faltan dos para haberlos hecho todos. Aunque alguno no sepa por donde ha pasado.

martes, 11 de abril de 2017

David Le Breton. Elogio del caminar. Siruela 2015 -2-

El cuerpo del caminante, las ciudades y las canciones del camino.


No se puede caminar si no se tiene cuerpo, claro. Todo lo que hacemos, lo hacemos cuerpo mediante. Al caminar sudamos, nos cansamos y mejoramos nuestra capacidad para caminar más. Todo eso es muy corporal, muy físico, pero nada de eso es el objetivo de caminar. El objetivo… allá cada uno.

Yo, como todos, cada día visto un cuerpo. Un día lo visto de vago, otros de chapuzas (pintar, arañar la tierra…), de aventurero, de playero, lujurioso, de presumir, de cansado, místico, enamorado… Y para caminar, ¿qué cuerpo utilizo? Yo creo que el mismo con el que bailo o juego. El cuerpo que canta, con el que toco cualquier instrumento musical y con el que escribo o hago garabatos. Un cuerpo que me expresa, me calma y me permite ser yo mismo, es decir, no preguntarme quien soy.

Nada de lo dicho me permite decir, sin que alguien lo discuta, que caminar sea un deporte. Las aburridas y nunca concluyentes taxonomías del deporte dirían que caminar es una actividad individual que presenta incertidumbres con uno mismo y con el medio, como el ciclismo de montaña o la escalada. Sólo que el caminante lo que consigue son certezas sobre  las dimensiones del mundo, acordes a las proporciones del cuerpo.

Nos hemos puesto renacentistas y humanistas. Eso del mundo acorde a las proporciones del cuerpo tiene ecos de las proporciones áureas de Vesalio,  de Rousseau y a la naturaleza como maestro o del mismísimo Kant cuando habla de la realidad extensa y el movimiento como modo de atraparla.
¿Qué querrá decir el anuncio ese de café con leche?

Dice David Le Bretón que “caminar es una forma de conocimiento que recuerda el significado y el precio de las cosas”. Esto, desgraciadamente, le aleja de la idea común de deporte. Qué pena que el deporte no reclame para él esta trascendencia.

jueves, 30 de marzo de 2017

David Le Breton. Elogio del caminar

El entrenamiento como camino

Dice David Le Bretón que su objetivo al escribir este libro es darse a la fuga por la escritura e intercambiar impresiones con otros. que es lo mismo que se hace al caminar. Caminar y escribir es el mismo juego y yo, a esta evasión, le llamo deporte, invocando el significado que tiene que ver con el ocio en los puertos de los marinos (de-puerto).

A lo que íbamos es al caminar y, al leer el primer párrafo de este libro, pienso que ya no se puede decir más —y quedan doscientas cincuenta páginas—.

Entre otras cosas dice que puede ser que uno vuelva de la caminata transformado “más inclinado a disfrutar del tiempo”. Y yo interpreto que se refiere a disfrutar el tiempo que uno está en el camino; más que de la meta.

Carlos Álvarez 2005

Creo que la primera vez que entendí esa idea fue cuando se la escuché a Carlos Álvarez del Villar cuando, con la disculpa de mejorar mi entrenamiento y que saltara más, me enseñaba más allá de lo que pudiera llegar saltando. Me decía que el entrenamiento, al que se dedica casi todo el tiempo del ejercicio de atleta, era la parte divertida del deporte, la de la amistad y los buenos ratos, que luego, en la competición los atletas nos volvíamos estúpidos. El entrenamiento, claro está, es el camino.