De vez en cuando no es una lectura sino un hecho o un
ambiente determinado el que te lleva a pensar en la presencia del deporte en el
día a día. En esta ocasión, como no podía ser de otra manera, el tema es el de
Cataluña y la actitud de Gerard Piqué.
Se dice del deporte que es bueno para superar las
diferencias entre las personas y los grupos sociales, pero no es así. Los insultos y
los pitidos a este futbolista que, piensa diferente y juega al nivel que el
mejor, dejan claro que no importa lo que te esfuerces si tu pensamiento
político se sale del carril.
Es evidente que la mayor parte de la afición futbolística es
especialmente cerril y que no entiende del juego otra cosa que ganar a toda
costa y humillar al contrario, si se puede. Y si no pueden entender el valor del
esfuerzo en un juego, ni imagino que entenderán de justicia social, de
libertad, de igualdad, democracia…
A lo que iba es a esto de las nacionalidades y el fútbol. No
crean que es un erial el fútbol en materia de nacionalismos e independentismos.
Sin ir más lejos José María Belausteguigotia Landaluce (Belauste), militante del
Partido Nacionalista Vasco, es el autor del gol que en la olimpiada de Amberes de
1920, dio origen, a su pesar, al esperpento de la Furia Española deportiva, tan
querida y manoseada en la dictadura.



