Poner la vida en juego
Byug-Chul Han. La desaparición de los rituales. Herder 2023
Me llaman la atención sobre este libro de filosofía en una conversación en la que, hablando de las guerras y los sátrapas del momento, se toca el tema de la violencia y si es posible vivir al margen de ejercerla. Quien cita La desaparición de los rituales recuerda de su contenido, como las formas y las reglas en el comportamiento son un hábito teatralizado capaz de contener la agresividad y la violencia. Me pica la curiosidad y me enfrasco en su lectura, nada fácil, y me llaman la atención las continuas referencias al juego, que utiliza en sus argumentos sobre el valor de los rituales y su paulatina desaparición de la sociedad.
Sobre está idea aplicada al mundo del deporte ya había leído a algunos autores: Desmond Morris, El deporte rey, Vicente Verdú, El fútbol mitos y ritos y de José María Cagigal, El deporte en la sociedad actual. De aquellas lecturas me quedaron varias ideas para la reflexión: el deporte trasunto de la guerra, del poder, de la lucha de clases, como religión, la mercantilización del deporte, la canalización de la frustración y la violencia... Pero de lo que leía ahora me gustaba la intención de mirar al juego como un fondo de contraste que llame la atención sobre nuestra sociedad.
Para el autor ¿en qué sentido es el deporte un ritual? El juego y el deporte se pueden interpretar como rituales en tanto que:
En el capítulo en el que habla sobre los Ritos de cierre dice que:
“en la fiesta como juego la vida se representa a sí misma... Es la expresión de una vida rebosante que no aspira a ningún objetivo. En eso consiste su intensidad. En la fiesta la vida se refiere a sí misma, en lugar de subordinarse a una finalidad externa”.
Para llevarlo a nuestro terreno solo hay que parafrasear el texto:
Esta es la idea central de este blog, Deportes y Diversiones, y con frecuencia se refleja en él esta idea. Por ejemplo, hablando de la práctica deportiva de un amigo: “Lo que le pedía al juego
En el capítulo El juego a vida o muerte encontramos otras ideas que describen la grandeza del juego. Citando a G. Bataille: “La gloria del juego corre pareja con su soberanía, que no significa otra cosa que no estar sometido a una necesidad ni subordinado a un objetivo ni a una utilidad. La soberanía revela un alma que está por encima de las preocupaciones de la utilidad”.
Que el alma es soberana en su relación con el cuerpo lo dice Spinoza en el tratado del alma cuando dice que “el alma es la idea adecuada del cuerpo y nada más”. Y he aquí que desarrollando la idea del juego como acto soberano nos encontramos con la tan traída y anhelada indisolubilidad del cuerpo y el alma.
Volviendo sobre la cita a G. Bataille. Este autor distingue entre dos tipos de juegos: El juego fuerte y el juego débil. En una sociedad en la que lo útil se ha convertido en principio dominante solo se reconoce el juego débil, que se amolda a la lógica de la producción... el juego fuerte es incompatible con el principio de trabajo y la producción, pone la vida misma en juego, es soberano.
Y aquí es donde me sobrevienen las dudas, porque en el ejemplo que pone sobre lo que es poner la vida en juego se habla de la muerte y me ha costado entender esta presencia.
Quiero recordar aquel momento en el que José Luis Salvador, profesor de Educación Física, al despedirse de nosotros invocó al amor, al alcohol y a la danza como el ritual por el que quería ser recordado.
Y para cerrar la descripción de lo que supone la vida en juego, el autor denuncia la tendencia de la sociedad a atrincherarse en el individualismo.
En el capítulo El final de la historia, concluye:
Cada vez se desconfía más del juego... Sometidos a la presión para trabajar y para producir perdemos cada vez más esa capacidad de jugar que habíamos aprendido. Ningún alma contamina la sagrada seriedad del juego ritual... la psicología es sustituida por las reglas, por la pasión por las formas... La pasión por las reglas vacía el yo de interioridad. Niestze diría que la pasión lúdica no está animada por la voluntad de verdad, sino por la voluntad de apariencia, por la voluntad de juego... se entrega a la seducción de la apariencia... Para mantener indefinidamente: el arte, el amor, el juego. En pocas palabras, todo cuanto hace al hombre feliz.
Pero el libro que aquí se cita es mucho más. Leanlo, pero no esperen una lectura fácil ni que les den la razón a lo que ya pensaban. Es bueno para hacerse preguntas. El autor explica al principio los límites y el alcance de lo que analiza. Nosotros lo ponemos al final
En este ensayo los rituales no definen un lugar añorado, más bien un fondo de contraste que llamen la atención sobre nuestra sociedad... Se perfilan patologías sociales y la erosión de la comunidad. Se ponen de manifiesto estilos de vida que podrían liberar a la sociedad. (38-39) Los rituales y las ceremonias son actos genuinamente humanos que hacen que la vida resulte festiva y mágica...
(G. Bataille. La felicidad, el erotismo, la literatura. Ensayos 1944-1961. Buenos Aires. Adriana, Hidalgo 2001. pag. 195).
En estos dos vídeos se analiza el contenido de la obra.
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